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domingo, 25 de noviembre de 2012

Vivir sin ella

¿Qué tienen en común ciudades como Madrid, Lisboa, Dublin, Roma o Atenas? 


No son las cantidades de desempleados, ni la deuda, ni los recortes sociales, lo que hace iguales a estas y a todas las ciudades de Europa son las respuestas de sus gobiernos ante los conflictos sociales: La represión brutal y desmedida de sus fuerzas armadas, llámense antidisturbios, carabinieri, policía, ejército o mossos d'esquadra, que tiene una magnitud directamente proporcional a la impunidad de sus actos. 

En toda Europa se está demostrando una y otra vez que la democracia ya no es necesaria, o mejor dicho, que nunca lo ha sido. La famosa Europa democrática ha sido tan solo un espejismo, una ilusión óptica fruto del cansancio, de la sed de justicia y del agotamiento de las mentes lúcidas que tras años de vivir en el desierto terminan por ver lo que quieren ver mas no lo que es real.

Es demasiado triste tener que decir que Franco, Hitler, o Mussolini -desafortunadamente- aún no son parte de la historia. Y no lo son porque si miramos al interior de muchos partidos políticos europeos descubrimos que se les añora y se les venera como a héroes vivos que jamás se pueden dejar caer en el olvido; cuando llegan las elecciones vemos crecer los partidos de extrema derecha; cuando los mismos de siempre, esos que no han perdido la sensibilidad social ni se han dejado corromper por el sistema, salen a la calle a reclamar justicia para los marginados, se les ultraja, reprime y tortura como a herejes y la sociedad sigue tan campante como si de verdad merecieran tales tratos.





Es válido preguntarse hoy día qué tipo de conciencia tiene nuestra sociedad, esa que se jactaba de ser europea y de diferenciarse de la norteamericana, esa a la que hoy sólo le falta la segunda enmienda y un arma en la guantera de cada coche. Y no es que la conciencia se haya perdido, porque esas no son cosas de las que se dejan mal puestas y luego no recordamos el lugar exacto dónde las hemos dejado; es simplemente que la comodidad la ha adormecido y me temo que cuando despierte va a ser justo en ese momento en el que ya no haya nada qué hacer, justo después de ese fatidico instante que temíamos durante la guerra fría, precisamente después de que se haya oprimido el botón y la gran bomba explote sobre nuestras cabezas para recordarnos que la democracia si que era una cosa necesaria aunque nos hayamos acostumbrado a vivir sin ella.


 


 

 

martes, 6 de noviembre de 2012

Imagina el fin


Es el fin del mundo para 108 personas cada minuto; para 155.000 personas cada día; y si alguno cree que el 2012 es el año en que el mundo se acaba, pues créanme que ya se ha acabado para 47`895.000 personas, y muy seguramente lo será para otras 8`680.000 más, que morirán en los 56 días que le quedan aún a este año.

Es como si cada año desapareciera un país grande y naciera uno con el doble de población. Pero supongamos que esta vez van a ser borrados de la faz de la tierra los 7000 millones de seres humanos, junto con sus mascotas, plantas y riquezas acumuladas, y que ya no va a nacer nadie más.

Hagamos un acto de imaginación suprema, arriesguémonos a creer que realmente va a ocurrir. ¿Difícil verdad? Un ejercicio muy complicado de llevar a cabo ya que nuestro instinto y nuestra esencia nos hacen pensar siempre y a cada instante que aún nos queda mucho tiempo. La respuesta nos la podrían dar las personas con enfermedades terminales declaradas médicamente, las que tienen como única certeza la brevedad de sus días, pero ¿Alguna vez se lo hemos preguntado?

Pocos podrían ubicarse en esta hipotética situación, y la pregunta no es el tópico de siempre: ¿Tu qué harías? La pregunta es: ¿Eres capaz de imaginarlo?

Sinceramente creo que muy pocos son capaces de una abstracción semejante; un monje tibetano quizás lo hace a menudo y por eso vive como vive, pero ningun religioso, ningún científico y ninguna persona normal se lo plantearía seriamente, pues si así fuera, el mundo sería muy distinto. 

Para qué actos de contrición, para que hacer un balance, para qué hacer una reflexión; todos sabemos muy bien lo que se debe hacer y sin embargo no lo hemos hecho en toda nuestra vida, salvo en muy contadas ocasiones. Para qué prepararse como dicen las religiones, lo hecho, hecho está y si durante todo este tiempo no le hemos dicho a nuestros seres queridos que los amamos, de nada vale decirlo ahora; si nuestros actos no han demostrado cuán importantes han sido para nosotros, un solo acto final no cambiará el pasado, aunque la certeza de la hora final nos proporcione la valentía para postrarnos pidiendo perdón. 

No me digas lo que harías si el mundo se fuese a terminar mañana, porque con el patrón de felicidad del mundo moderno lo más seguro es que pensarías en sentarte a engullir un último delicioso plato de comida aunque no fuera posible hacerlo al lado de tus seres queridos. Algunos pensarían en la megafiesta o en la gran orgía final. Si mañana fuera tu fin del mundo personal seguramente que te preocuparías de hacer testamento y ganar algunas indulgencias cediendo tus riquezas materiales a otros. Es completamente inútil preguntarte lo que harías si supieras que se te ha agotado el tiempo. 

No nos preguntemos pues, lo que haríamos; preguntémonos si somos capaces de hacer el ejercicio alguna vez, si de cuando en cuando seremos capaces de imaginarlo. Ciertamente que ponernos en esa situación de vez en cuando, sería como el "Imagine" de Lennon, pero bajado de las nubes hasta el suelo. 



 


 

jueves, 18 de octubre de 2012

Nos da miedo ser libres


Siempre que en el mundo los fascistas han tomado el poder, la inmensa mayoría de la población estaba desprevenida, tanto de forma teórica como práctica, porque su adormilada mente le ha impedido imaginar que algunos de sus congéneres puedan llegar a límites tan extremos del mal, a tan desmedido apetito por el poder, al total desprecio por los derechos de los más débiles. Una y otra vez se ha repetido la historia, ya que sólo unos pocos han sido capaces de prever con los fuertes vientos, la llegada de la tormenta.

En el siglo XIX, había un optimismo impresionante y tan sólo personajes como Marx o Nietzsche se atrevieron a perturbarlo aunque cada uno a su manera. Freud tan sólo hizo una advertencia un poco más tarde con una concepción bastante ingenua de lo que era y es la sociedad en realidad.

La sociedad impone unas condiciones especiales a cada persona y le dificulta su necesidad de hacerse individuo. Su caracter se moldea en ese medio que se va desarrollando, ya que su innato sentido de supervivencia le obliga a aceptar muchas de tales condiciones. Pero esto no implica que tenga que abstenerse de intentar unirse a otros para tratar de cambiar algunas de esas normas de tipo económico, político o de cualquier índole que estén preestablecidas pero no por ello deben ser inamovibles.
Algunos tratamos de ganar en libertad en el sentido de escapar de esa primitiva esencia que caracteriza a la mayoría pero -paradógicamente- más nos vemos en la necesidad de unirnos a esas mayorías para conseguir metas superiores y en últimas terminamos sacrificando nuestro Yo individual.

Hoy que vivimos la era de la información, algunos contemplamos aterrados como las cosas siguen casi inalterables en el sentido de los fascismos -que yo entiendo como la sumisión de la razón- o los chauvinismos, tan populares en Europa. 


Es como si la gente siguiera igual de desinformada que en siglos anteriores, lo que conlleva a que no es por ausencia de información sino por la voluntad expresa de la masa de no querer informarse y analizar la realidad, para seguir viviendo en su imaginario estado de bienestar. 

Se ha revertido el proceso económico y social a nivel global; hace 20 años había paises desarrollados, paises en vias de desarrollo y paises pobres; los primeros avanzaban a grandes pasos, los segundos, no tan rápido, pero iban saliendo del agujero, y los últimos albergaban alguna esperanza. Hoy, los países desarrollados se llenan de pobres; los subdesarrollados estabilizan su subdesarrollo y los últimos, los olvidados, renuncian a sus aspiraciones de mejoría o bienestar y se limitan a una agónica lucha por la supervivencia, que depende casi en exclusiva de la solidaridad internacional.


En definitiva, no es que el mundo haya renunciado a la libertad, lo que sucede es que el hombre tiene miedo a la libertad, y algunos -que todos muy bien conocemos- se han encargado de infundirnos ese miedo. Y no es que la libertad se esconda detrás del miedo, sino que nos aterra ser libres.


 



domingo, 14 de octubre de 2012

La educación es la base y la controla el capital

"Mientras la pleve no se de cuenta de que está siendo utilizada, 
callará casi satisfecha con su vida de mierda hipotecada.
El planeta no lo dirige Obama, no seas pelele.
Solo es una marioneta de poderosos como rockefeller, 
de trillonarios a la sombra disfrutando con la miseria ajena.
Todo es su ajedrez y son la cúspide que ordena 
que el hambre aumente por unos billones más 
en sus cuentas enfermizas donde ya no caben más."













No creo en las sequías, no creo en la desertización, no creo en la escasez de alimentos, no creo que la pobreza sea la causa del hambre; no creo que sea por la escasez de recursos económicos, no creo que se deba al subdesarrollo; no creo que sea por la deuda, no creo que sea por la crisis; no creo que el hambre sea una fatalidad, o un capricho del destino que tienen que sufrir millones de seres humanos. Es sencilla y llanamente el resultado de las injusticias que cometen unos y que permitimos otros. De la violación del derecho fundamental de muchos, con la permisividad del resto.

La tierra nos brinda lo suficiente, pero unos pocos lo acaparan, y otros muchos no hacemos nada para remediarlo y por eso vienen las consecuencias. Los alimentos suben de precio, se especula con su valor en el mercado y millones no pueden acceder a tales precios, pero los causantes no son solamente quienes se enriquecen con este juego macabro sino quienes les permiten seguir jugando con sus reglas, los espectadores pasivos que miramos hacia otro lado, en lugar de afrontar la realidad.

Las políticas comerciales injustas son fruto de sociedades enteras; los conflictos armados son provocados con intenciones económicas; el hambre crece y se perpetúa porque no hay voluntad de eliminarla, porque los pueblos hambrientos son fácilmente manipulables. La excusa de falta de alimentos hoy tiene nombre propio: Biocombustibles.

Mientras que la desnutrición y el hambre sigan siendo simples cifras para la mayoría de habitantes del planeta, seguirá habiendo millones de seres humanos para los que el hambre sean el primero y el último de los pensamientos cada día. 

Mientras los medios de manipulación de la información sigan estando al servicio de los causantes del hambre en el mundo, los millones de incautos que tendrían que tomar partido con su voto, seguirán siendo engañados y conducidos como dóciles borregos. 

Mientras la comodidad y la ignorancia de aquellos que besan las manos de reyes y príncipes, sigan reinando sobre el trabajo y la cultura de los librepensadores, el hambre batirá nuevos records y la solidaridad seguirá siendo el único paño de agua tibia.

Mientras la educación siga estando controlada por el dinero, es más que una utopía creer que se va a acabar el hambre en el mundo. 

1.020.000.000
   Personas con hambre en el mundo
1.500.000.000
   Personas con sobrepeso en el mundo
500.000.000
   Personas obesas en el mundo
35.000
   Personas que morirán de hambre  hoy


 


domingo, 7 de octubre de 2012

Jóvenes y abuelos no salen de fiesta juntos

Países como Bolivia, Venezuela, Argentina, Brasil, Ecuador, Paraguay, Uruguay, Chile, Salvador o Nicaragua están demostrando que se puede ser progresista y no estar repitiendo el proceso que se dió en los años 60 en esa región aunque en ese entonces como ahora, los procesos se hayan dado como reacción al dominio de los Estados Unidos. En ese grupo de países falta Colombia, pero pocos saben que allí, ser candidato a la presidencia y de pensamiento progresista, se paga con la vida o que se lo pregunten  a las familias de Galán, Pardo, Pizarro, o Jaramillo.

Un proceso de transformación social como ese tiene dos destinos, evolucionar o morir, y hasta ahora parece que ha estado creciendo en lugar de desaparecer. En España se está gestando algo parecido y ya es hora de que ese movimiento social evolucione o, irremediablemente, sucumbirá ante el empuje y la fuerza bruta que ha demostrado el gobierno de turno. Está claro que en las próximas elecciones los sectores sociales defraudados querrán mostrar su descontento a los dos partidos tradicionales con votos en blanco y abstinencia elevada, pero sería muy conveniente canalizar ese descontento como lograron hacerlo en Centro y Sur América los grupos que se unieron y organizaron.

Algunos de los secretos para que podamos lograrlo pasan -en primer lugar- por concientizar al pueblo acerca del papel que están desarrollando los medios de desinformación, casi todos ellos al servicio del sistema y muy bien manejados y manipulados tanto por el gobierno de turno (que no cumple funciones de estado sino de empresa privada) como por los sectores económicos más poderosos; y en segundo lugar por la movilización estudiantil demasiado aburguesada y adormilada a pesar de que debería ser la masa más crítica de un país. 

Las clases populares, o sea la gran mayoría de la población, perciben la realidad de una manera bastante lejana y no parecen concientes de la poca credibilidad que los medios ofrecen si se compara lo que éstos dicen con lo que se ve de forma inmediata en las redes sociales. En España hay un marcado sesgo hacia las posturas conservadoras por parte de los medios que se dicen imparciales cuando en realidad enfatizan la religiosidad católica, la crítica a la izquierda, las tradiciones retrógradas y las posturas económicas neoliberales. La pluralidad y la diversidad son escasas y muy pocos se dan cuenta de ello. 

Casi el 65 % de la población cae dentro de las edades comprendidas entre los 15 y los 60 años de edad y la única diferencia entre Latinoamérica y Europa es que mientras que los niños (0 a 15 años) en un lado son el 31% y los mayores el 4%, en Europa, la relación es inversa. Esto significa que se puede dar un fenómeno similar; si allí tienen a USA, aquí tenemos a UE; los pobres que han hecho posible el proceso allí, ahora los tenemos en los millones de parados, sin hogar y sin futuro; allí también hay televisión, fútbol, catolicismo y Belenes Esteban, parece que el único ingrediente que falta son los estudiantes, esos que no se asustan porque tienen la razón, la palabra y la juventud. 

Y es que los estudiantes tienen una responsabilidad adicional porque son ellos los más aptos para comprender los fenómenos económicos y sociales, porque la realidad para ellos está más cerca de la verdad y pueden ayudar al pueblo a que también la vea. Porque ellos aman la calle y con sus manos al aire pueden mostrar al mundo que la razón al final triunfará sobre la sinrazón, la palabra sobre la violencia, y el progreso sobre el anacronismo de este sistema.

Y si los estudianes no lo hacen porque están más preocupados por el botellón y la macrofiesta, lo tendremos que hacer los que alguna vez fuimos estudiantes y los que no hemos decidido convertirnos en borregos.


 



domingo, 2 de septiembre de 2012

Cambiar el paradigma


Nuestro sistema educativo se ha basado en tres postulados: 

- Siempre ha sido así y ha funcionado;

- Las mentes jóvenes se han de dominar y someter a los dictados del capitalismo neoliberal dominante para que todo esté en su sitio, además mientras les embutimos los conocimientos absurdos vamos haciendo selección “natural” de los que son capaces de tragarse tanta mierda inútil: nos aseguramos su sumisión al sistema y el que no se encasille en esos parámetros, pues fuera; 

- Muchísimos profesores y educadores no son libres ni son conscientes de la situación ya que sus cerebros están atrofiados por haber sido deseducados de la misma manera, y tampoco son libres ni conscientes del veneno emocional que cerró sus corazones.

Es deseable y necesario que quienes están horas y horas con nuestros niños y jóvenes sean personas más libres de los inmundos dictados de esta sociedad loca de atar. Es más necesario que nunca que los profesores hagan sus procesos de crecimiento y liberación personal, para ir más allá de sus condicionamientos personales y, sobre todo, para no inculcárselos inconscientemente a los alumnos, nuestro hijos, el presente y el futuro de esta humanidad en convulsión liberadora.

Lo paradógico es que cada vez es más difícil hacer honor al significado etimológico de la palabra; educare significa yudar a hacer emerger lo mejor de dentro de una persona, su don (poco que ver con hacerle tragar contenidos aburridos, absurdos e inútiles), que sienta y pueda expresar qué le motiva desde su interior y, desde ahí, buscar los conocimientos y experiencias necesarios para explorar, dominar ese campo, el que sea, que sea su pasión. La misma Wikipedia se equivoca al definirla como el proceso mediante el cual se transmiten conocimientos; o se equivoca en la definición o simplemente es fiel a la realidad mas no a lo que en esencia debería ser la educación.

No enseñamos a los niños a pensar, a relacionar, a buscar y seleccionar información. Una pena. Ni enseñamos a los niños a sentir, a palpar la vida en cada instante. No nos enseñaron eso. Y lo necesitamos para hacernos seres libres.

Las consultas de los psicólogos están llenas de personas cuyo problema es: “no siento” “no me siento”. Hay mucho que respirar conscientemente. Y mucho cuerpo anestesiado por re-sensibilizar. Volver a habitar el cuerpo, como en la infancia.

La forma en la que hemos sido educados odia el pensamiento divergente. Este pensamiento te lleva a imaginar, a pensar, a trabajar con otros, a pensar juntos para encotrar una solución, una idea brillante. Permite disfrutar aprendiendo, pensando y ayuda a apreciar el pensamiento de los otros porque te permite mejorar.

El pensamiento divergente significa juego, equivocación, reconducción, pruebas, interés, pasión por aprender y descubrir, mejorar de forma continuada, inventar. Todo esto es una debilidad en la cultura productiva de las fábricas, lo que interesa es encontrar una forma y repetirla continuamente, toda aportación, todo cambio o mejora se denomina inmediatamente como molestia, problema, o mosca cojonera.

Lo que está en la base son diferentes miradas, distintas formas de ver el mundo, la vida y fundamentalmente las personas.

La base del pensamiento divergente es la pregunta ¿Se podría hacer de otra forma? La base del pensamiento actual es la afirmación categórica “Esto es así y simpre lo ha sido” lo cual es mentira, las cosas son de muchas formas y no han sido siempre iguales. Porque las preguntas son instrumentos para generar pensamiento, para imaginar posibilidades, para abrir puertas de cambio, no para responderlas inmediatamente, sin reflexión, sin interés como se hace en tantos sectores académicos, que ciertamente, resultan bastante nocivos.




 

domingo, 8 de julio de 2012

La distopía





La permanente incertidumbre, el miedo que nos han inoculado desde el mismo vientre materno, la descarada manipulación a que somos día a día sometidos, la desconfianza en los modelos institucionales, la angustia que desayunamos, comemos y cenamos con avidez en nuestras casas, son las pruebas contundentes de la distopía en la que vivimos y de la que no queremos apartarnos. Esta distopía tiene unos principios esenciales que están interrelacionados:

  • Maximización del poder en todos los niveles (económico, político, etc.)
  • Uniformidad de los productos para consumidores similares y diferentes.
  • Centralización de la productividad: máxima producción a un menor coste y en un menor tiempo.
  • Concentración poblacional, producto de la urbanización de la sociedad.

Este es el funcionamiento paradigmático de toda cultura en la actualidad, desde el siglo XX. Lo tienen muy claro quienes se enriquecen más y más cada día, y sin embargo el común de la gente ignora que es un simple objeto llevado de un lado a otro por los vaivenes del sistema. Un sistema que usa a su antojo los medios de comunicación social, unos medios que inciden sobre la conciencia individual y sobre la conciencia social. La publicidad ocupa un lugar preponderante en este orden establecido, pero no es la única herramienta, las fiestas populares, los deportes de masas y la ignorancia generalizada son el caballo de batalla de los maestros de la distopía, aunque hoy día, los mayores éxitos los cosechan mediante los títeres ubicados en los principales puestos de gobierno del mundo, marionetas que formulan y aplican leyes injustas como si de un simple juego de niños se tratara.

Ante la distopía han florecido por doquier las utopías, pero su mismo nombre les aleja de la realidad y su etéreo sentido provoca las risas de los distópicos, cuyo poder crece con los años. Nos pasa igual que a las mujeres que -por andar toda la vida buscando al hombre perfecto- al final se quedan solas; vamos como locos llenando los muros de nuestras redes sociales con mensajes abstractos de utopías y sueños inalcanzables a la par que criticamos las acciones de los distópicos, pero en definitiva nos movemos en un plano elevado varios metros del suelo, en parte tratando de escapar de la realidad, y en parte tratando de excusar nuestra falta de compromiso. Ante la distopía y la utopía, podríamos poner nuestro granito de arena para que nuestros hijos puedan algún día ver que todo lo que no brilla puede ser llegar a ser valioso, y dejen de mirar a las cosas brillantes que a nosotros nos han encandilado o peor aún, por completo nos han cegado.



martes, 26 de junio de 2012

Los ricos van al cielo

Warren Buffet, uno de los hombres más ricos del mundo, dice que la culpa de la crisis es de todos (con la crisis él sigue siendo aún más rico -si cabe-), pero la verdad es que la culpa es de las ambiciones desmedidas y totalmente fuera de control de quienes controlan el mercado a espaldas del resto del mundo. Yo personalmente no me siento culpable de nada; todo lo contrario, a los que este hombre rico llama "todos", yo les llamaría "víctimas", o sea casi todos menos los pocos que siguen siendo aún más ricos y que ya sabemos quienes son. El caso español es de risa: Amancio Ortega ha incrementado su riqueza en más de 6000 millones de euros el último año, según la revista Forbes -que es quien hace este tipo de estudios-; pero eso no es todo, también durante esta crisis, los ricos de España son ahora más ricos a tal punto que Forbes incluye en su lista de billonarios más caras españolas que en las listas anteriores, y no me pregunten de que partidos políticos son, ni quienes son sus amiguetes, ni menos aún me pregunten si están pidiendo rescates y ayudas de parte del pueblo con más impuestos, más reducciones salariales, más no poder estudiar, no poderse enfermar, más no poder nada de nada.

Dicen que los premios nobel de economía se han equivocado, pero yo no lo creo. Ellos están al servicio de los billonarios de Forbes, y muy seguramente que les han advertido y explicado lo que pasaba, pasaría, y evidentemente está pasando. Que no se hagan los inocentes ni las víctimas, pues ellos ya sabían que apostar fuerte era arriesgado, mas no para ellos sino para el pueblo que somos los que pagamos sus descalabros y sus juergas. Cuando los medios especializados en economía hablan de ganancias siempre lo hacen con nombres propios, con apellidos y todo eso (las ganacias de Inditex de Amancio Ortega por ejemplo), pero cuando hablan de deuda lo hacen de forma abstracta: La deuda española. Pues a partir de ahora fijo mi residencia por ejemplo en Vanuatu. Como no tengo deudas, pues tampoco tengo que asumir una que no es mía y a la que tampoco he contribuido.   

A los ricos les da igual tener su residencia en cualquier lugar, y si es en un paraiso fiscal, mucho mejor. Resulta que los ricos y súper ricos apenas pagan impuestos en España. El sistema de tributación es profundamente injusto. El 44% de los ingresos al Estado procede de los impuestos sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), de los cuales el 83% de la recaudación se basa en las rentas del trabajo (es decir, la población que trabaja y está en nómina). Y un 32% de los ingresos del Estado procede de los impuestos sobre el Valor Añadido (conocido como IVA), que se basa en el consumo y es profundamente regresivo, lo cual quiere decir que las clases populares pagamos mucho más que los ricos. Si en España la carga impositiva total fuera -como porcentaje del PIB- como en Suecia, el Estado español ingresaría 200.000 millones de euros más de los que ingresa: los que tendrían que pagar mucho más de lo que pagan no somos los ciudadanos normales y corrientes, sino los ricos que tienen un enorme poder político y mediático en el país. Los ricos no pagan ni los impuestos, ni las deudas, ni asumen las pérdidas, es decir, que de allí deriva su fortuna y su crecimiento económico que sale en su totalidad de nuestros bolsillos, pero y si ellos no pagan ¿por qué yo si tengo que hacerlo? Los paraisos fiscales son el cielo de los ricos mientras que nuestras pobres y sufridas naciones son nuestro infierno.




domingo, 3 de junio de 2012

Memética

«Una población de incautos, acabará inexorablemente siendo explotada por los tramposos.»


En su libro El gen egoísta, el etólogo Richard Dawkins inventó el término meme para describir una unidad de evolución cultural humana análoga a los genes, argumentando que la replicación también ocurre en la cultura, aunque en un sentido diferente. El meme es una unidad de información residente en el cerebro y el replicador mutante en la evolución cultural humana. Es un patrón que puede influir sobre sus alrededores y es capaz de propagarse.

El meme podría ser cualquier cosa que se copia de una persona a otra, ya sean hábitos, habilidades, canciones, historias o cualquier otro tipo de información. Los memes, como los genes, son replicadores. Es decir, son informaciones que son copiadas con variaciones y selecciones. Puesto que sólo algunas de la variaciones sobreviven, los memes (y por tanto las culturas humanas) evolucionan. Los memes se copian por imitación, enseñanza u otros métodos, y compiten por espacio en nuestros recuerdos y por la oportunidad de ser copiados de nuevo. Grandes grupos de memes que se copian y transmiten juntos se llaman memes complejos coadaptados, o memeplexes (del inglés meme complexes).

Dado que el proceso de aprendizaje social cambia de una persona a otra, no puede decirse que el proceso de imitación sea completamente imitado. La igualdad de una idea puede ser expresada con diferentes memes de apoyo. Esto quiere decir que la tasa de mutación en la evolución memética es extremadamente alta, y que las mutaciones son incluso posibles dentro de todas y cada una de las interacciones del proceso de imitación. Esto resulta muy interesante cuando advertimos que existe un sistema social compuesto de una compleja red de microinteracciones, pero a un nivel superior surge un orden para crear la cultura.

La memética puede entenderse simplemente como un método de análisis científico de la evolución cultural.

El más grande de todos los memes es el concepto de dios, y su supervivencia radica en un gran atractivo sicológico como es el  proveer respuestas superficiales y plausibles a las cuestiones más profundas y turbadoras de la existencia humana, sugiriendo que las injusticias de esta vida pueden corregirse en una vida posterior.

Nuestra sociedad en particular ha asimilado que el consumismo, el neoliberalismo, la corrupción, el aborregamiento, incluso la crisis, la prima de riesgo, la tasa de desempleo, el rescate de bancos y en general todo lo que hace la gente a nuestro alrededor, es el comportamiento correcto y no se da cuenta de que está inmersa en un proceso que ha podido ser manipulado por entidades que desean que las cosas sigan funcionando como lo están. Los medios de comuicación se encargan de transmitirlo de manera soterrada pero efectiva, a tal punto que es increible la similitud del comportamiento de las personas en esta sociedad, como si hubieran sido hechas con un sólo molde.

sábado, 12 de mayo de 2012

¿Sonará la flauta?


"Como mínimo se han removido algunas conciencias, y eso ya es mucho decir".

¿Antisistema? Si se entiende por ello estudiantes, parados, ateos, profesoras, médicos, bomberos, jóvenes, ingenieros, turistas, madres, punkis, viejos, investigadores, gays, católicos, payasos, activistas , curiosos, okupas, ¡policías!, divorciados, agnósticos, sexólogas, ecologistas, modernos, embarazadas, fotógrafos, pensionistas, erasmus, niños, red skins, reporteras, padres, militantes, sin techo, periodistas, prosaharauis, gafapastas, feministas, trolls, casados, hippies, becarios, oficinistas, doctorandos, hijos, catedráticos, cocineros, adolescentes, amas de casa, veteranos, solteros, abuelas, bohemios, expatriadas o mileuristas, pues sí: antisistema.


Si quieres escuchar un poco de música perroflauta, en este enlace tienes Radioflauta.


lunes, 16 de abril de 2012

¿Y cuál es tu precio?

Las dictaduras militares no pasan en vano. Han hecho más daño del que sabemos. Porque se habla de lo más obvio que es el daño físico, los torturados, los desaparecidos, pero también están los daños invisibles, como el daño a la palabra. No hay estadísticas que midan estos daños pero hubo una época en que la palabra era sagrada. Nadie firmaba contrato por nada, pero nunca nadie fallaba a la hora de pagar. Durante los tiempos de las dictaduras, la mayoría de la gente tiene que mentir cotidianamente, tiene que mentir para sobrevivir. Y la palabra pierde su valor. Con el paso del tiempo hasta cierto punto se ha recuperado, pero está muy lejos de ser lo que era. Por eso no nos asusta que nuestros gobernantes nos mientan tan descaradamente, por eso los amigos de los que están en el poder se sienten perdonados y no ven nada de malo en apoyarles con su voto.

En el modo de saludarse de los indígenas mayas que cuando se cruzan se dicen “yo soy tú y tú eres yo” está la esencia de esta vida pero son escasas las personas que lo entienden. Uno es el resultado de las muchas cosas que va aprendiendo a lo largo del camino y también de todo lo que va rechazando. Es el legítimo derecho a incorporar y también el legítimo derecho a decir esto no es lo mío, no me gusta, yo no quiero vivir así. Yo no quiero vivir para ser más que los otros o para tener más que los otros como enseñan las reglas actuales, esas consignas de los valores del mercado que son el precio de cada persona y el precio de cada país. Lo está viviendo Europa. Los suicidios en Grecia en el último año crecieron un 40%. Eso revela hasta dónde es trágico el programa único de gobierno al que estamos sometidos los habitantes de este planeta que ahora está en manos de los magos de las finanzas, de gente que nos enseña a vivir para morir y a no compartir la vida. Pocas veces el mundo ha sido sometido a un sistema tan universal. Ahora es el imperio global de las altas finanzas que gobiernan el mundo y que te enseñan a ser mercancía y a tratar a los demás como mercancía. 

Nuestro mundo se ha acostumbrado a vivir en la mentira, y nuestras gentes se han acostumbrado a ser vulgares mercancías; nos da igual vendernos al mejor postor porque a nadie tenemos que decirle la verdad, ni siquiera a nosotros mismos. Toleramos los peores tiempos de corrupción y lo justificamos de forma descarada, nos excusamos en la crisis, en el abuso de los bancos, en la globalización; nos hemos convertido en una masa informe que hace lo que los demás hacen, sin preguntas, sin grandes interrogantes que añadan la más mínima dificultad a nuestras vidas, nos hemos adaptado al facilismo, al dejarse llevar por la corriente aunque la corriente nos lleve al precipicio.




martes, 3 de abril de 2012

El retroceso social progresa adecuadamente

Nuestra gente no quiere saber nada de izquierdas ni de derechas, simplemente elige entre continuidad o cambio (o sea las promesas de los políticos que son iguales a las promesas de la lotería nacional o a las promesas de los líderes religiosos), y la final termina eligiendo entre distintas versiones del conservadurismo o, peor aún, de regresión en el desarrollo político, y se olvida por completo del progreso.

El progresismo tiene que ver con orientar la coordinación social y la dirección del Estado con base en lo que la ciencia va descubriendo como verdadero y que la tecnología permite. Los cambios posibilitados por estos avances transforman el modo de producción económico y con ello las relaciones sociales, culturales y políticas. Junto con ellas cambia también la valoración que se le da a la realidad y a las conductas individuales y colectivas. 

La idea de valores permanentes y comportamientos que deben ser inmutables corresponde a sociedades en las que no hay cambios o éstos son sumamente lentos, pero el progresismo —en tanto idea y como construcción de un Estado moderno— implica el planteamiento de éticas consensuales, de situación y pragmáticas, que se renuevan constantemente. El conservadurismo, en cambio, es la resistencia a aceptar cambios en el sistema de valores, pues considera que éstos corresponden a un orden superior que debe ser refractario a la realidad temporal. El conservadurismo es propio de las clases dominantes, los empresarios, banqueros y gobernantes que se han enriquecido a costa de años de robar al pueblo, y cualquier cambio va orientado a machacar a los que no son de su élite, pero sin que por ningun motivo cambie el statu quo, pues en él se encuentran muy a gusto.

El pensamiento progresista contemporáneo procura la orientación de las conductas de los individuos a partir de reglas e incentivos determinados por políticas públicas modernas, las cuales, lejos de plantearle un dilema moral al ciudadano con base en códigos, cartillas, catecismos o credos, lo que hacen es presentarle situaciones posibles para su elección racional, en el sentido de me conviene hacer esto o no me conviene hacer esto. En contraposición, vivimos en un país dominado por la moralidad, con la semana mayor como atractivo turístico y con una iglesia como principal aliada del estado, donde se hacen las cosas por decreto, se toman decisiones sin preguntar a nadie (nadie = pueblo) y pretenden hacernos creer que esto es una democracia.

El progresismo tiene un componente humanístico según el cual el desarrollo de la ciencia y la tecnología tienen que estar centrados y subordinados al del desarrollo humano, es decir, al mejoramiento de las condiciones de vida y la reducción de la desigualdad, pero no puede suponer o considerar que su realización esté basada en la moralidad de los gobernantes más que en la eficiencia de instituciones bien diseñadas.
 
De acuerdo con lo anterior, no basta con que un grupo de buenos, de gente honrada, le quite el poder a los malos para que haya un país diferente, como si todo fuera un asunto de que prevalezcan las buenas intenciones sobre las malas. Una nación que recorta los presupuestos para la ciencia y el desarrollo se está oponiendo al progreso y sólo consigue dar pasos hacia atrás, alejándose más aún de los verdaderos progresistas. Pero la cuestión no es lamentarse de que los gobernantes no están haciendo lo debido, porque realmente ellos están haciendo lo que interesa a ellos y a sus amigos, lo preocupante es que el pueblo sea conciente de ello y le de igual, que no reclame lo que le pertenece, y peor aún, que se deje arrebatar lo que -con mucho esfuerzo- había conseguido.


viernes, 30 de marzo de 2012

Cambiarlo todo para que no cambie nada...

Los estamentos actuales del poder se han encargado de desligar los términos liberal y libertad y el común de la gente se ha creido el cuento. Han demonizado el concepto liberal a la par que las ideas progresistas y han confundido al pueblo hundiéndolo en una moderna esclavitud y un viaje al pasado, un retroceso forzoso que estamos sufriendo en carne propia a lo largo y ancho del mundo. 

En Europa, está de moda la derecha, y la mal llamada nueva izquierda, -que nada tiene que ver con el antiguo marxismo-, trata de que vuelva la democracia a los paises que la crearon en su momento, pero están perdiendo la batalla por confundir al enemigo; la moderna izquierda cree que la solución al sistema obsoleto que nos ha tocado vivir, es combatir el capitalismo, pero me parece que la solución va por otro lado, por un cambio de mentalidad, con un pensamiento acorde a la realidad que estamos viviendo.

El pensamiento es una forma de actividad espiritual que implica la producción de imágenes ideales, mediante las cuales los hombres intentan explicarse su realidad y su propia esencia. El pensamiento puede ser lógico o místico-religioso, según acuda a elementos de la realidad para explicarla o a elementos trascendentes a ella. Personalmente no soy nada místico ni religioso, y por tanto he optado por la lógica y siempre acudo a la ciencia para entender los fenómenos a los que nos enfrentamos a diario.

Kant fundó la teoría crítica al destacar la necesidad de reflexionar sobre las condiciones objetivas de la actividad pensante, y entender aquellas como inherentes a esta, y no como algo externo. Esto nos lleva a la conclusión de que el pensamiento debe ser crítico y debe pensarse a sí mismo, lo que significa pensar sus condiciones de posibilidad, e implica pensar la realidad social de la que es parte constituyente. El pensamiento ha de ser autorreflexivo y al mismo tiempo totalizador. 

Ahora, el caracter progresista de un pensamiento ha de medirse por el modo en que realiza su labor de análisis crítico y totalizador. Por el modo en que piensa la realidad y su relación con esta. Y por la finalidad de su reflexión, esto significa también tener en cuenta el imperativo de que el poder condiciona al saber y al pensar. El propósito no puede ser la utopía de sacudirse ese condicionamiento, sino el de reflexionar sobre la legitimidad de ese poder específico en cuestión. 

La modernidad ha significado, entre otras cosas, un cambio en la dinámica de la reproducción del poder. En las sociedades pre-modernas, para que se conservara el poder no podía cambiar nada. La más pequeña transformación implicaba el derrumbe de toda la pirámide social. En cambio ahora se puede afirmar que la divisa del poder parece rezar así: hay que cambiarlo todo para que no cambie nada, excepto la esencia misma de ese poder, cuya razón de ser está en el predominio del concepto "mercancía". Los viejos objetos de poder (nación, raza, etnia, religión, tradición), pueden ser reemplazados por nuevas y más complejas formas de reificación de la realidad, que acompañan y tributan a la nueva dominación. El pensamiento progresista -por esta razón- ha de ser descosificador. 

Ni cualquier cambio es progreso, ni cualquier conservación ha de entenderse como reaccionaria. Un pensamiento progresista  tiene que proponer alternativas válidas, en un mundo en el que el cambio no es una opción sino una exigencia. Ha de ser un pensamiento humanista y radical. Radical porque tiene que buscar la raiz de las cosas que no es otra que el hombre mismo; y obviamente tener en cuenta en primer lugar al ser humano, en contraposición a los conservadores que paso a paso nos han convertido en simples cosas. 

Nos han tenido engañados y nos han hecho creer que el neoliberalismo tenía algo que ver con el progresismo, cuando llevaba implícito el conservadurismo más puro. La sociedad y la conciencia han sido casi completamente cosificadas y sólo unos pocos se han dado cuenta de ello, esos que el común de la gente llama intelectuales, que son dignos de un poco de admiración, pero a los que muy pocos hacen caso. La diferencia entre el intelectual y los demás es muy simple, los niveles de miedo que afronta el primero son muy escasos comparativamente con los que afrontamos los demás.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Las verdaderas verdades

Las personas están condicionadas a servir los intereses de una cultura establecida. ¿En qué tipo de ambiente hemos crecido? La sociedad en la que estamos inmersos nos adoctrina. El alcance de tu pensamiento está limitado por los valores dominantes de tu sociedad. Aprender a ser flexible en cuanto a valores lleva un largo tiempo.




sábado, 24 de marzo de 2012

Hermoso verde

El viaje de una raza avanzada a ese planeta atrasado llamado tierra, un lugar dominado por los bárbaros mientras que los de inteligencia superior -como minoría- tienen que someterse a las leyes injustas de los poderosos. Una película para pensar y disfrutar este fin de semana.



jueves, 23 de febrero de 2012

La levadura

"Nuestros enemigos se encuentran en las universidades y escuelas secundarias."
General Acdel Vilas

Y por supuesto que a sus amigos los encuentran en la ignorancia. Personajillos como este general de la dictadura militar argentina, expertos en terrorismo de estado, son los que suelen estar al mando de las fuerzas del orden en paises supuestamente democráticos. Violeta Parra decía que los estudiantes eran como la levadura, y yo espero que realmente así sea, porque esta sociedad ha sido amasada con todos los ingredientes: Desempleo, precariedad laboral, recortes en educación y sanidad, deshaucios, gobernantes corruptos; y sin embargo no sale ningun pan del horno porque quizás le ha hecho falta esa levadura. Quiso ser levadura el 15M pero no se puede ser anti-todo, la apatía total nos lleva al pasotismo total, como cuando opinaban muchos que no asistirían a la manifestación contra la reforma laboral  porque era convocada por sindicalistas aburguesados; si nos ponemos a buscar excusas las encontraremos y así justificaremos una vez más nuestro aborregamiento. 

El sistema tiene muy claro quienes son sus enemigos, y quienes sus amigos. Este pueblo que mis ojos han venido contemplando con espanto, parece tener muy claro que no quiere ser enemigo del sistema. Entonces me pregunto: ¿Realmente cuántos enemigos tienen? ¿Los escasos miebros de partidos minoritarios de izquierda que nunca podrán optar a más de 5 o 6 escaños en el congreso aunque sus programas de gobierno sean verdaderas genialidades? ¿Los pocos rojillos que militan en partidos comunistas que la mayoría de la sociedad considera extintos? 

Cuando los estudiantes, y sus familias, sean los verdaderos enemigos del sistema los corruptos tendrán que ponerse a temblar, cuando los pocos intelectuales (¿dinosaurios?) sean escuchados y la gente cambie la telebasura y apueste por la educación, cuando la gente reconozca que la ignorancia es la gran amiga del statu quo, ese día la levadura actuará y saldrá del horno un pan sabroso que se servirá en todas las mesas como si fuera el mejor de los manjares.



lunes, 30 de enero de 2012

Che


Pero parece que la gran mayoría tiene la sangre azul y el corazón a la derecha...


sábado, 24 de diciembre de 2011

Mi mensaje para estas fechas



YA ES NAVIDAD,
Y ¿QUÉ HAS HECHO?
OTRO AÑO SE ACABA
Y UNO NUEVO VA A EMPEZAR.
Y YA ES NAVIDAD,
ESPERO QUE TE DIVIERTAS,
EL QUE ESTÁ CERCA Y EL QUERIDO,
EL VIEJO Y EL JOVEN.

DAR ESPERANZA ES BUENO,
SIN NINGÚN MIEDO.

Y YA ES NAVIDAD,
PARA LOS DÉBILES Y LOS FUERTES,
PARA LOS RICOS Y LOS POBRES,
ES MUNDO ESTÁ TAN MAL REPARTIDO...

Y UNAS FELICES NAVIDADES,
AL NEGRO Y AL BLANCO,
AL AMARILLO Y A LOS ROJOS,
QUE SE PAREN TODAS LAS LUCHAS.

LA GUERRA HA TERMINADO,
SI TÚ LO QUIERES
LA GUERRA HA TERMINADO...










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