sábado 17 de marzo de 2012

Arcaismos

Del diccionario han ido desapareciendo una serie de palabras, y da igual el idioma o el país del que estemos hablando, se ha convertido en una característica mundial y podria decirse que es producto de la globalización. La RAE (Real Academia Española de la lengua) tiene unas definiciones que deberían ser válidas para la gran mayoría de la población, pero sucede lo contrario y, segun la REA (Realidad Española Actual) estas palabras sólo cumplen su función para unos pocos. Otras en cambio han desaparecido por nuestra cuenta y riesgo, porque la involución humana nos ha ido transformando y nos ha hecho insensibles a la pérdida de valores que en su momento fueron importantes pero que hoy carecen de significado. Estas son sólo una muestra, pero la lista podría ser interminable.

Libertad: Según la RAE es la facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra (y de no obrar). Facultad que hoy poseen sólo algunos. 

Democracia: Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado. Ni el pueblo ni los políticos son los que gobiernan, son los poderes financieros y el mercado quienes ostentan el poder.

Justicia: Aquello que debe hacerse según derecho o razón. O hemos perdido por completo la razón, o carecemos absolutamente de derechos, pero no se está haciendo lo que se debe hacer (¿O si?)

Derechos: Facultad del ser humano para hacer legítimamente lo que conduce a los fines de su vida. Otra facultad que se nos ha ido arrebatando de tal suerte que se cuentan por millones las personas que no le encuentran sentido a su vida porque sus derechos han sido reducidos a la más mínima expresión.

Dignidad: Sin definición clara por la RAE, pero con una contundente definición por la REA que nos muestra a una inmensa mayoría que busca que se reconozca su situación de igualdad respecto a los demás, y ante todo la necesidad de no ser infravalorada ni menospreciada. Debería ser un valor inherente al ser humano y no estar supeditado a individuos o factores externos, a la vez que ser inalienable y de caracter permanente. Se nos ha privado de nuestra dignidad en muchos lugares de la tierra y seguimos como si no hubiera pasado nada.

Igualdad social: El término ni siquiera existe, ya que se usa el contrario (desigualdad social) y su consecuencia, la discriminación, es una palabra por todos bien conocida tanto como usada y practicada a diario. La igualdad se mencionó en la revolución francesa, junto al término fraternidad, pero como ambas han entrado en desuso, seguramente que tienden a desaparecer.

Público: Perteneciente o relativo a todo el pueblo. Vale la pena rescatar esta palabra, ya que pronto pasará a la historia, pues está siendo reemplazada por lo privado (pertenencia de unos pocos). Aún el aire -aunque contaminado- es de uso público, pero llegará el día en que será privatizado.

Altruismo: Su significado podría dejarlo como tarea, como trabajo de investigación, ya que esta facultad humana ha llegado a tal punto de extinción que, siendo sinceros, podríamos asegurar que sólo es un bonito recuerdo del pasado, una facultad de nuestros superhéroes de la infancia, quizás de nuestros abuelos, o de un cuento maravilloso que alguna vez nos contaron pero nunca una característica de los hombres actuales cuyo sello más significativo es su opuesto: el egoismo. Una palabra que va ligada a otras y por tanto estas otras también se han extinguido: utopía, librepensamiento, protesta, revolución; y han sido reemplazadas por la comodidad, el conformismo.





jueves 15 de marzo de 2012

"¿Por dónde hay que empujar este país para llevarlo adelante?"



Mafalda es una chica que nació en el corazón de un país que soñaba, de esos de los que quedan pocos en el mundo. ¡Cuántas utopías! ¡Cuántos deseos de crecer, de mejorar las cosas!
Eran tiempos de hombres creativos como Luther King o Che Guevara, que nos trasmitieron el sentido de la justicia, el valor de los sentimientos, la maravillosa aventura de pensar con la propia cabeza... 
Su amiga se llamaba Libertad, una pequeñita que un día conoció en una playa, y era vivaracha y quemadita por el sol. Pero ahora ya nadie se acuerda dónde vive Libertad ¿La habrán matado durante las dictaduras por el mundo? Dicen que la torturaron y su cuerpo desapareció. Cuesta pensar que hayan muerto sus sueños. Y si vive ¿Estará filosofando sobre la fragilidad de las cosas y el sentido de la vida?
Su mascota, la tortuguita Democracia, parece ser que sigue luchando por sobrevivir, pero los paises que lucharon por mantenerla viva, ahora tratan de matarla; incluso en muchas partes del mundo niegan por completo su existencia.

Nuestra gran Mafalda de toda la vida sigue escuchando la radio, leyendo los diarios del mundo, le duelen los problemas de Oriente Medio como le dolían los de Vietnam, sigue trabajando para la FAO por los pueblos con hambre, indignada por la prepotencia de los poderosos. Siempre tratando de juntar medicinas para los Médicos sin Fronteras, sé que siguen las reuniones en su casa de París, sigue confundida, inquieta y preocupada por el futuro del mundo...

En fin, Mafalda sigue viva, viva en el alma de muchos que aún soñamos, niña como siempre aunque el mundo no haya mejorado mucho en estos 50 años. Es fácil encontrar la mirada de Mafalda al mirar el globo terráqueo y pensar que aún hay muchos que la miran como ella, con ojos que no se conforman, con ojos que protestan, con ojos que viven en la atmósfera del optimismo y de la justicia. Esos ojos, junto a los míos, te desean un buen día, querida Mafalda, por otros 50 años tan intensos y llenos de nobles ideales.



domingo 11 de marzo de 2012

La reina de las ciencias

«No hay sabios que gustosamente no colocaran la ciencia de la que se ocupan en el centro de todas las ciencias, casi en la misma forma que los hombres primitivos se colocaban en el centro del mundo, persuadidos de que el universo había sido creado por ellos. Las profesiones de muchos de estos sabios, examinándose filosóficamente, encontrarían, posiblemente, incluso, además del amor propio, causas de peso suficiente para su justificación»

 Biología, Astronomía, Física, Química, Geografía, Demografía, Antropología, Economía, Psicología, Sociología, y muchas otra ramas de la ciencia, más todas las ciencias aplicadas, pero una es la reina y señora, la que domina a las demás, la que hace y deshace a su antojo, me refiero a la politología o ciencias políticas. El mundo lo dominan los que saben de política, y así ha sido desde siempre. Obama, Sarkozy, Merckel, Rajoy, son sólo títeres de los verdaderos conocedores de los entresijos de la política. En España, los grandes empresarios y grandes fortunas gestionan la política para que las leyes y decretos les favorezacan, los banqueros hacen otro tanto, pero ¿qué pasa con los otros 40 millones de españolitos? Pues sencilla y llanamente que no sabemos nada de política, y lo gritamos de viva voz en las calles, nos interesa que la fiesta del toro embolao no se acabe, o la del toro enmaromado, o la del toro de Coria, o el toro de la Vega de Tordecillas, o la pava de Cazalilla, o la cabra de Maganeses de la Polvorosa, o los gallos de Guarrate, o las corridas de gansos de Carpio del Tajo, o que el fútbol siga siendo igual de apasionante, o que la televisión nos siga dando a raudales ídolos como Belén Esteban o Torrente, a la par que programas de la talla de Gran Hermano, que la semana santa siga siendo la semana mayor, y los carnavales, y las fallas, y un larguísimo etcétera.

Es curioso que la ciencia política moderna haya nacido en el siglo XV con Maquiavelo, pero más curioso todavía que sus recomendaciones sigan siendo llevadas al pie de la letra por los modernos artistas de la política, el grupo Bilderberg, La comisión trilateral, el club de Roma, o cualquiera de esos grupos en la sombra que manejan los hilos del mundo, esos que nos han llevado al fin programado de la democracia. Porque aunque a muchos les cueste aceptarlo, la democracia de un estado significa que el poder reside en la totalidad de los miembros de ese estado, y no que se encuetre en las manos de unos pocos. Nuestros hijos y nietos tendrán que dar un repaso a la historia para entender estos conceptos pero no los vivirán en carne propia. La democracia no pudo sostenerse más y sucumbió a la mal llamada globalización; al mundo se le ha hecho creer que se iba a globalizar todo, pero lo único que se ha globalizado es el comercio, el dinero y el poder financiero, mientras que el hambre, las injusticias, la desigualdad social jamás se han tenido en cuenta en el proceso de globalización. 

El mundo está lleno de payasos y títeres de los poderes políticos, lleno de técnicos, ingenieros, médicos y arquitectos, lleno de artistas, de vividores, pero carece de educación política, mientras que sean unos pocos los que se preocupen por conocer los entresijos de la política, los demás tendremos que conformarnos con vivir en esta especie de libertad controlada, condicionada y acomodada. Mientras que el común de la gente se olvide de participar activamente en la política, los Maquiavelos modernos seguirán haciendo de las suyas, mientras nos creamos tan modernos como para copiar el modelo básico que tan bien les ha funcionado a las comunidades indígenas, más lejana quedará esa llamada democracia, que en un momento de lucidez de la humanidad se inventó, pero en muy poco tiempo -por nuestra apatía- desapareció. Mientras no entendamos que está en nuestras manos el cambiar las cosas, que los poderosos basan su poder en nuestro conformismo, que si seguimos el guión que ellos han escrito vamos a un estado de esclavitud cada vez mayor; mientras la fe, y no nuestro esfuerzo, sigan moviendo las montañas, esto seguirá tal cual ellos lo han querido.