viernes, 21 de noviembre de 2014

Para los que aún creen en la paz y la felicidad


La paz y la felicidad no están ahí afuera esperando a que salgamos a buscarlas. Empiezan y terminan en cada uno de nosotros, es solo que no sabemos verlas. No hay fórmulas mágicas, sólo pequeñas claves que nos pueden servir:

1. Agradece todo lo bueno que hay en tu vida.

Cuando somos agradecidos con la vida, ella lo será con nosotros. Cuando reconocemos todo lo bueno que nos sucede, nos sentimos seres humanos afortunados, y esto, -milagrosamente-,  hace que más cosas buenas lleguen a nuestra vida.

El que aprecia lo que tiene, y es consciente de todos los tesoros que le rodean está preparado para cuando vengan tempestades que amenazan con destruir sus cosechas, sabe que en su granero tiene otras grandes reservas de semillas para volver a sembrar.

2. Incorpora hábitos positivos que forjen tu fuerza de voluntad y tu constancia.

Los resultados son inmediatos, y nos traerán gratas sorpresas.

3. Practica Ejercicio Físico Regular

El ejercicio físico provoca liberación de emociones, y desde luego nos mantiene en forma tanto física como mentalmente.

4. Realiza decretos y afirmaciones positivas.

Debemos recordar que el pensamiento es creador. Todo lo que creamos comienza primero en nuestra mente, es ahí donde se amasa la materia prima que posteriormente se convertirá en nuestra realidad.

Creer firmemente en el poder del pensamiento positivo y en este sentido, realizar decretos y afirmaciones positivas ayuda enormemente a atraer paz a nuestra vida.

Por ejemplo, puedo afirmar que:

– Soy el creador de mi vida y mis experiencias
– El universo me provee todo lo que necesito para alcanzar mis sueños
– Soy el único que puedo cambiar mi mundo
– Pienso positivamente y siempre encuentro soluciones
– Me siento saludable y lleno de energía
– Me amo, por lo tanto, cuido mi cuerpo, mi mente y mi espíritu.

5. Visualización

Es muy práctico visualizarse en el tiempo, es decir, pensar en ese punto en el que queremos estar en el plano físico, emocional, profesional, y ponerlo todo por escrito, describiendo cada detalle.
Sólo hay que probarlo y ver los resultados.

6. Comparte las riquezas de tu alma.

Pocas cosas hay más gratificantes en la vida que compartir. Para compartir no tenemos que ser necesariamente ricos, al menos no en el sentido material. Compartamos amor, y repartamos también alegría, entusiasmo, respeto, solidaridad, hospitalidad, amabilidad, optimismo y mucha comprensión y tolerancia.
Seamos generosos, porque todo aquello que demos al mundo, él nos lo retornará multiplicado.

7. Reconoce y celebra tus logros

Reconocer y celebrar nuestros logros es una extraordinaria forma de motivación e impulso que nos permitirá recargarnos de energía para asumir nuevos retos que abran nuestros horizontes.

Celebrar es compartir dejando fluir la alegría en nuestro interior.

8. Baila!

Bailar tiene una especie de poder liberador, es algo especial. Hay que probarlo!

9. Dedica tiempo a los amigos

Los amigos son esos compañeros del alma que nos acompañan en el camino y alientan cada uno de nuestros pasos. Los amigos son mensajeros de amor, que nos aceptan como somos, pero también pueden y de hecho deben, ayudarnos a ser mejores, a superar nuestras propias limitaciones.

10. Entra en contacto con la naturaleza

La naturaleza es el puente que nos conecta con toda la existencia, la fuerza vibrante que crea el vínculo indisoluble entre todos. Entrar en contacto con la naturaleza es permitirnos sentir ese vínculo en toda su plenitud. Abrir los ojos del corazón y contemplar con la inocencia de un niño la belleza que nos rodea.

11. Busca el silencio

De la mano del contacto con la naturaleza, viene sutil y amoroso el silencio. El silencio es un puente abierto hacia la creatividad. El silencio nos permite conocernos a nosotros mísmos.

12. Vive el ahora

El pasado ya no existe y el futuro aún no ha llegado.

La vida es un mar rebosante de posibilidades en el que podemos bucear y recoger hermosos tesoros solo si abandonamos nuestras cargas del pasado y nuestros temores sobre el futuro.

La clave consiste en permanecer disponible a lo que aparezca en nuestro camino tal y como viene. Sin temor a tropezar o a caer, dispuestos a levantarnos cada vez, límpiarnos el polvo, respirar profundo, reirnos y continuar.

13. Resumir las cosas buenas al final del día.

Los primeros minutos al despertarnos y los últimos antes de quedarnos dormidos son muy importantes. Los del despertar marcarán la energía para el día, y los últimos del día pondrán la nota de relajación y paz necesarios para un descanso pleno.

14. Cuida tu mente como si fuera un hermoso y delicado jardín.

No dejar que el pensamiento negativo nos empuje hacia abajo, no permitir que nos derrumbe ni que inunde el jardín que debe ser nuestra mente.

Encontrar el lado positivo de las cosas. Aprender de lo negativo. No se trata de arrepentirse sino de aprender.

Cuando dejemos de pensar en lo que nos daña, seremos capaces de hacer grandes cosas por nuestro bien y el de los demás.

15. Muestra una cara sonriente a la vida.

Lo ilustra muy bien una frase de Gabriel García Márquez: “Sonríe, porque nunca sabes quién se va a enamorar de tu sonrisa.”

La verdad es que una persona risueña enamora, y tiene un magnetismo que saca lo mejor de nosotros.
Cuando te diriges a los demás con una sonrisa natural y sincera, parece imposible que te devuelvan un desaire a cambio. Así que cambia las caras amargas y regala una sonrisa a todo el mundo que se acerque a ti.

También lo ilustra una frase de Gandhi: “La vida es como un espejo: Si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa. La actitud que tome frente a la vida, es la misma que la vida tomará ante mí.”

16. Practica el desapego.

Desapegarse significa no depender de nada ni de nadie para nuestra felicidad. Es normal que tengamos preferencias, eso está bien, pero apegarse, atarse a esas preferencias puede traernos infelicidad si en algún momento nos faltan.

El propósito es conseguir que nuestra paz y felicidad no dependan de nada ni de nadie, solamente de nuestra propia riqueza interior.

17. Actúa a pesar del miedo. Sal de tu zona de confort.

La paz y la felicidad son el fruto de vivir una vida con propósito y significado, explorando y empujando nuestros límites. El miedo es inherente a todos, sin embargo, no debe ser un elemento paralizante a la hora de luchar por conseguir nuestros sueños.

Es necesario sobreponernos al miedo, llenándonos de valor y determinación, seguros de tener la fuerza y el valor para difrutar nuestra vida.

Es importante preguntarnos continuamente si estamos viviendo de acuerdo a nuestro máximo potencial o si por el contrario el miedo tiene paralizado nuestro crecimiento personal.

Salir de nuestra zona de confort consiste en plantearnos nuevos desafíos que nos reten a sacar lo mejor de nosotros.

18. Rodéate -en lo posible- de personas optimistas y positivas.

El ambiente que nos rodea es determinante, ya que puede reforzar nuestra voluntad de cambio y nos puede ayudar a desplegar las alas del entusiasmo y la alegría de vivir.

Una parte importante de quiénes somos se ha formado a través de las creencias y las informaciones de otras personas. Las creencias no son necesariamente verdaderas o falsas, correctas o incorrectas, las creencias son opiniones que son trasmitidas de generación en generación. Sabiendo esto, podemos, -de una manera consciente- elegir los mensajes y las actitudes que nos ayudarán en el logro de nuestras metas.

19. Encuentra tu pasión.

Encontrar nuestra pasión es hallar esa actividad que nos llena el alma, hasta tal punto que -mientras la realizamos- no sintamos necesidad de nada más. Realmente deberíamos sentir pasión en cada cosa que hacemos cotidianamente, aunque siempre habrá cosas que nos reporten más plenitud que otras.

La pasión está enlazada a nuestro elemento creativo, a la fuerza que nos impulsa, que hace vibrar la esencia de nuetro ser.

20. Trabaja en lo que te gusta. Sé creativo.

Gran parte de nuestra vida la pasamos en nuestro trabajo, por tanto, lo mejor para nuestra felicidad es disfrutar de lo que hacemos.

Todas las personas tenemos un talento natural, un don que nos hace únicos. No desperdiciemos ese don que la vida nos ha regalado, tratemos de potenciarlo y descubrir si a la vez que lo disfrutamos podemos ganarnos la vida con él.

Hacer nuestro trabajo con gozo, con amor y empleando toda nuestra creatividad, nos dará una satisfacción sin precedentes.

Amar lo que hacemos, -sea lo que sea-, engrandece nuestra vida.

21. Perdona, deja ir lo que te causa dolor.

En la vida a veces llegan momentos en que se hace necesario cerrar algunas puertas, para que otras nuevas puedan abrirse. No es cuestión de orgullo, es por la sencilla razón de que esas puertas ya no conducen a ninguna parte: el pasado ya no debe volver a nuestra vida para que podamos reconocer lo que llega en el presente que es el tiempo en el que la vida acontece.

Es inútil aferrarse a recuerdos tristes, el odio no sirve de nada, en cambio, el perdón y el amor nos abren nuevas puertas.

22. Pase lo que pase no te dejes vencer.

Así como vienen cosas agradables, también llegan momentos difíciles, es entonces cuando debemos pensar que todo pasa, y que el tiempo nos podrá ofrecer nuevas perspectivas de la situación.

Seamos concientes de que poseemos un enorme espíritu de supervivencia y superación.

23. Permanece alerta.

En cada cosa que hacemos o creamos, hay que poner toda nuestra atención, de esta forma le damos un nuevo sentido a cada instante y a cada pequeña acción, llenándonos así de satisfacción por cada detalle. La felicidad se compone de todas esas pequeñas cosas hechas con esmero.

24. Sé conciente de lo espiritual

Somos más que un cuerpo y una mente, somos seres espirituales. Nuestra parte espirtual nos permite conectar con toda la existencia y presenciar la esencia divina de nuestro ser.

Lo espiritual nos hace sentir libres, conocernos plenamente, explorar y elegir los valores propios y comprender mejor los de las demás personas; expresar nuestra creatividad e interactuar con los otros seres humanos. Es la clave de nuetra alegría.

25. Inspira tus actos y tus palabras en el AMOR

Cuando sentimos la plenitud de la vida, cuando nos conocemos plenamente e intentamos comprender mejor a las demás personas, cuando descubrimos nuestra conexión con toda la existencia, nuestros pensamientos, palabras y acciones vienen indudablemente del amor.

Por cada gesto de amor que ofrecemos, recibiremos mil a cambio.

26. Enamórate de la VIDA

Enamorarse de la vida es encontrar y admirar la belleza de todos los pequeños detalles, del milagro de la naturaleza y la creación.
Enamorarse de la vida es saber apreciar la ternura de un abrazo, la magia de una sonrisa, el misterio del amanecer, la caricia del viento y todo lo que ella nos regala sin haberlo pedido.
Enamórate de lo fugaz y de lo eterno, de lo divino y lo mundano, de lo importante y lo trivial, porque sólo cuando estamos enamorados podemos ver la perfección del Todo.

27. Practica la paciencia

La vida tiene su propio ritmo, todo lleva su tiempo, hay que tener paciencia para ver el fruto de nuestros esfuerzos. No desesperar, relajarse en el lugar y el momento en el que estamos, aprender a esperar sin desesperar, son enseñanzas de sabios.





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