Mostrando entradas con la etiqueta Utopía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Utopía. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de julio de 2012

La distopía





La permanente incertidumbre, el miedo que nos han inoculado desde el mismo vientre materno, la descarada manipulación a que somos día a día sometidos, la desconfianza en los modelos institucionales, la angustia que desayunamos, comemos y cenamos con avidez en nuestras casas, son las pruebas contundentes de la distopía en la que vivimos y de la que no queremos apartarnos. Esta distopía tiene unos principios esenciales que están interrelacionados:

  • Maximización del poder en todos los niveles (económico, político, etc.)
  • Uniformidad de los productos para consumidores similares y diferentes.
  • Centralización de la productividad: máxima producción a un menor coste y en un menor tiempo.
  • Concentración poblacional, producto de la urbanización de la sociedad.

Este es el funcionamiento paradigmático de toda cultura en la actualidad, desde el siglo XX. Lo tienen muy claro quienes se enriquecen más y más cada día, y sin embargo el común de la gente ignora que es un simple objeto llevado de un lado a otro por los vaivenes del sistema. Un sistema que usa a su antojo los medios de comunicación social, unos medios que inciden sobre la conciencia individual y sobre la conciencia social. La publicidad ocupa un lugar preponderante en este orden establecido, pero no es la única herramienta, las fiestas populares, los deportes de masas y la ignorancia generalizada son el caballo de batalla de los maestros de la distopía, aunque hoy día, los mayores éxitos los cosechan mediante los títeres ubicados en los principales puestos de gobierno del mundo, marionetas que formulan y aplican leyes injustas como si de un simple juego de niños se tratara.

Ante la distopía han florecido por doquier las utopías, pero su mismo nombre les aleja de la realidad y su etéreo sentido provoca las risas de los distópicos, cuyo poder crece con los años. Nos pasa igual que a las mujeres que -por andar toda la vida buscando al hombre perfecto- al final se quedan solas; vamos como locos llenando los muros de nuestras redes sociales con mensajes abstractos de utopías y sueños inalcanzables a la par que criticamos las acciones de los distópicos, pero en definitiva nos movemos en un plano elevado varios metros del suelo, en parte tratando de escapar de la realidad, y en parte tratando de excusar nuestra falta de compromiso. Ante la distopía y la utopía, podríamos poner nuestro granito de arena para que nuestros hijos puedan algún día ver que todo lo que no brilla puede ser llegar a ser valioso, y dejen de mirar a las cosas brillantes que a nosotros nos han encandilado o peor aún, por completo nos han cegado.



jueves, 28 de junio de 2012

Utopeando

"Así, cuando miro esas naciones que hoy día florecen por todas partes, no veo en ellas sino la conjura de los ricos para procurarse sus propias comodidades en nombre de la nación. Imaginan e inventan toda suerte de artificios para conservar, sin miedo a perderlas, todas las cosas de que se han apropiado con malas artes, y también para abusar de los pobres pagándoles por su trabajo tan poco dinero como pueden. Y cuando los ricos han decretado que tales invenciones se lleven a efecto en beneficio de la comunidad, es decir, también de los pobres, enseguida se convierten en leyes."
                                                                                      Tomás Moro. Utopía. 





No es que el sistema económico esté en crisis sino que la crisis radica en el sistema económico. Hay otra forma de entender la economía. Otra forma de entender nuestras vidas y afrontar nuestros recursos económicos. No sólo como opción, sino como alternativa al actual sistema de consumo insostenible. Todo lo que creíamos saber sobre la economía ha saltado por los aires en los últimos años. Está claro que vivimos en un sistema injusto, inestable, infeliz e insostenible. El reto es encontrar las fórmulas y crear una nueva economía que sea socialmente más justa, que genere bienestar humano y que funcione dentro de los límites ecológicos del planeta.

 

Quien dijo eso de que las mejores cosas de la vida no son las cosas, pues es la verdad madre de todas las verdades. El dinero y las cosas nos distraen de lo que es verdaderamente importante. Pero se puede vivir sin dinero, hoy existen cantidad de experiencias en el mundo que demuestran que eso es posible.
Paradójicamente, el propio capitalismo comienza ahora a abolir el dinero. No solo en el sentido superficial, tecnológico, de que surja en lugar del papel-moneda el registro de escritura electrónico desmaterializado y el banco vía Internet, tal como antes el papel-moneda había substituido a los metales preciosos; pero más en el sentido de que, con la crisis de la tercera revolución industrial, cada vez más personas caen en gran parte fuera de la economía monetaria diariamente.

En las regiones mundiales desconectadas, el círculo del dinero se reduce dramáticamente. De este modo, en el interior del Brasil puede suceder tener que atravesar la mitad de una población, hasta conseguir que un tendero te cambie un billete de una cantidad nunca vista de 20 euros.
La mitad de los sudafricanos adultos no tienen cuenta bancaria. Casi la mitad de la humanidad (2.800 millones de seres humanos), disponen de menos de 2 dólares por día. Hace mucho que esta tendencia se extiende por occidente. En los EUA cada vez más trabajadores a tiempo completo caen bajo el límite de la pobreza, al mismo tiempo que quien paga con billetes o monedas en lugar de con tarjetas de crédito ya es considerado casi un sujeto sospechoso. Y aquí en este país es sabido que los bancos solo de mala gana abren una cuenta a los destinatarios de ayuda social.
En muchos países occidentales se extiende un nuevo fenómeno de masas: quien no tiene cuenta bancaria, en la mayor parte de los casos tampoco tiene seguro de enfermedad y mucho menos teléfono, y ya no hablemos de Internet.
En las tiendas de rebajas baratas hay gente haciendo cuentas en compras rigurosamente al céntimo. En medio de la economía monetaria, en apariencia totalmente electrónica, una parte cada vez mayor de la sociedad se desmonetariza. A las gigantescas burbujas de deudas se contrapone una economía de “perra gorda”  en rápido crecimiento.
Este aspecto de la crisis del dinero, que en realidad es una crisis del trabajo abstracto, si es posible, es ignorado en el debate.
Pero la administración capitalista de la crisis reacciona frente a la reducción del círculo general del dinero de forma no muy diferente a la de los regímenes socialistas de estado y de las utopías totalitarias, particularmente con las impertinentes exigencias burocráticas a las personas involuntariamente desmonetarizadas.
Al mismo tiempo, las ideologías de crisis racistas y antisemitas de dinero bueno y honrado para trabajo bueno y honrado chocan con un clima de angustia del dinero, en vez de avanzar hacia una crítica emancipadora del sistema. Quien lo hubiera pensado: el capitalismo comienza a volverse una utopía negativa.

Pues eso, que son tiempos de andar utopeando un poco, ir pensando en otras cosas y tener en cuenta que no hay que inventar nada nuevo, que hay gente que es capaz de vivir sin dinero, que existen los bancos del tiempo, que existe el trueque moderno, que hay otras alternativas.



domingo, 17 de junio de 2012

Deuda = Esclavitud

Desde mi punto de vista, el endeudamiento es la esclavitud moderna, ya que al estar endeudados nos vemos obligados a soportar trabajos indeseables por ejemplo, o a vivir en un permanente estrés; nuestra libertad se ve seriamente coartada y muchos derechos de los trabajadores y de los ciudadanos se ven afectados por ser esclavos de nuestras deudas. Como mis hijos muy pronto estarán en mi misma posición, no queda más que expresar algunos consejos que podrían servirles para que no repitieran las mismas experiencias:

  1. El principal valor que tienes que tener en mente en tu vida es la austeridad y sobre todo no desoigas a tus padres. Nada de lujos innecesarios si no tienes dinero para pagarlos. Si no hay dinero no compres.
  2. La tarjeta de crédito no existe para ti, sólo paga a débito; si decides pagar algo a plazos  pierdes el control de lo que realmente tienes.
  3. Hasta ahora has vivido sin coche, empieza a ahorrar para que te compres uno de ocasión, pero  si puedes vivir sin él, no te lo compres, en una gran ciudad se puede vivir sin coche. 
  4. No te hipoteques, esto es lo más importante a tener en cuenta, vive de alquiler. Si te sale un trabajo en la otra punta de España o de Europa tienes movilidad. No debes nada al banco y tu economía doméstica la marcarás tu. Si el precio de tu hipoteca sube te puedes ir a la ruina, pero si sube tu alquiler te vas a otro sitio y punto. Si tu empleo no es lo que esperabas, no tienes que permanecer en él por narices; te buscas uno que te haga feliz. El mundo es grande, haz lo que siempre has soñado, NO HIPOTEQUES TU VIDA.
  5. Ahorra y luego, si puedes, cómprate una buena caja de seguridad y en ella guarda tu dinero, no lo guardes en un banco. Sácate un seguro antirobo-accidentes en condiciones que te cubra los gastos de una pérdida así. Pero siempre será menor que los intereses que te cobrará el banco, o el gravamen a la declaración de la renta, o si quiebra el banco, te pagará un porcentaje de lo que tuvieses en él. A parte, así nunca te podrán embargar tus cuentas, como mucho tu salario, con lo que te garantiza que el embargo no superará el 30% de tu sueldo (por ley) y tú seguirás teniendo tus bienes.
  6. Intenta pactar con tu empresa que el salario sea por cheque al portador o en efectivo.
  7. Esta crisis es una más, pero se puede aprender de ella de tal forma que estés mejor preparado para las siguientes. Los millonarios son esclavos de su dinero, y el mundo es esclavo de su pobreza, o sea de sus deudas por tratar de imitar a los ricos.
Sólo nos queda esperar a que este absurdo sistema económico desaparezca y sea cambiado por uno basado en recursos ya que el comunismo está probado que no funciona. Ten en cuenta que mi generación y las anteriores no han sido capaces de entender el crecimiento exponencial y lo que ello implica, han degenerado en la comodidad y el consumismo sin importar las consecuencias de ello, y lo que es peor, hemos sido unos irresponsables absolutos dejando a nuestros hijos la herencia que les hemos dejado. El principal y único objetivo de esta vida es ser feliz, y aunque a mi me enseñaron que era necesario conseguir dinero para ello, yo creo que se puede ser feliz con muy poco. Es inútil enriquecerse y llenar tu vida de cosas, si a cambio tienes que perder tu salud y tus mejores momentos al lado de tus seres queridos. Los medios de comunicación te dirán todo lo contrario a lo que aquí expongo, tus conocidos (no así, tus verdaderos amigos) te dirán que estás loco, ya que todo el mundo funciona de otra manera, y en definitiva, no será tarea fácil, pero si lo consigues, te habrás quitado de encima posibles dolores de cabeza y habrá más sitio para tu felicidad. Este es el mundo que has encontrado, pero otro mundo es posible.


jueves, 15 de marzo de 2012

"¿Por dónde hay que empujar este país para llevarlo adelante?"



Mafalda es una chica que nació en el corazón de un país que soñaba, de esos de los que quedan pocos en el mundo. ¡Cuántas utopías! ¡Cuántos deseos de crecer, de mejorar las cosas!
Eran tiempos de hombres creativos como Luther King o Che Guevara, que nos trasmitieron el sentido de la justicia, el valor de los sentimientos, la maravillosa aventura de pensar con la propia cabeza... 
Su amiga se llamaba Libertad, una pequeñita que un día conoció en una playa, y era vivaracha y quemadita por el sol. Pero ahora ya nadie se acuerda dónde vive Libertad ¿La habrán matado durante las dictaduras por el mundo? Dicen que la torturaron y su cuerpo desapareció. Cuesta pensar que hayan muerto sus sueños. Y si vive ¿Estará filosofando sobre la fragilidad de las cosas y el sentido de la vida?
Su mascota, la tortuguita Democracia, parece ser que sigue luchando por sobrevivir, pero los paises que lucharon por mantenerla viva, ahora tratan de matarla; incluso en muchas partes del mundo niegan por completo su existencia.

Nuestra gran Mafalda de toda la vida sigue escuchando la radio, leyendo los diarios del mundo, le duelen los problemas de Oriente Medio como le dolían los de Vietnam, sigue trabajando para la FAO por los pueblos con hambre, indignada por la prepotencia de los poderosos. Siempre tratando de juntar medicinas para los Médicos sin Fronteras, sé que siguen las reuniones en su casa de París, sigue confundida, inquieta y preocupada por el futuro del mundo...

En fin, Mafalda sigue viva, viva en el alma de muchos que aún soñamos, niña como siempre aunque el mundo no haya mejorado mucho en estos 50 años. Es fácil encontrar la mirada de Mafalda al mirar el globo terráqueo y pensar que aún hay muchos que la miran como ella, con ojos que no se conforman, con ojos que protestan, con ojos que viven en la atmósfera del optimismo y de la justicia. Esos ojos, junto a los míos, te desean un buen día, querida Mafalda, por otros 50 años tan intensos y llenos de nobles ideales.



viernes, 30 de diciembre de 2011

Quizás uno o dos

El dosmildoce será un año más de dominio para unos pocos, y un año más de conformismo para la gran mayoría; pero también se que para algunos, será un año que significa tiempo para luchar, otro intento de cambiar el panorama oscuro por un sendero luminoso, otra tentativa de progreso ante el florecimiento de las mentes retrógradas, otro enfrentamiento con los malvados a sabiendas de que son poderosos y tienen las mejores armas. 

El dosmildoce no significa un año nuevo sino una oportunidad nueva para que se sumen uno o dos al reducido grupo de los que no son arrastrados por la corriente; una o dos mentes lúcidas que comprendan que han sido, son y seguirán siendo engañados si no reaccionan; uno o dos valientes que se atrevan a soñar, que no hayan renunciado a sus sueños, o que por una sola vez crean en la posibilidad de lograr lo casi imposible. 

El dosmildoce quizás no cambie el mundo, quizás el hambre siga azotando a los más pobres, quizás las guerras sigan ocupando las portadas de la prensa, quizás sigamos alimentando a los bancos y a los mercados y nos sigamos olvidando de educar a los niños; quizás la religión siga siendo nuestro refugio y un año más nuestro pensamiento siga estando encadenado; quizás nos siga dando igual que los derechos humanos -también en el dosmildoce- sigan siendo letra muerta y sin sentido; quizás el consumismo nos siga consumiendo y el conformismo nos siga aniquilando...

Pero es muy posible que uno o dos se hayan cansado de la comodidad, que una o dos personas sencillas se bajen del caballo y decidan hacer el resto del camino a pie; que uno o dos anónimos le llamen por su nombre a las cosas: a la mentira mentira, al engaño engaño, al que mata asesino, al robo le llamen robo y al que roba le llamen ladrón; uno o dos que se atrevan a decir: Basta! esto no es lo que yo deseaba, me habían engañado pero hoy por fin me he dado cuenta de ello y voy a luchar para que uno o dos más se sumen al selecto grupo de los que no se conforman, que no se rinden, que se cansan pero vuelven una y otra vez porque están seguros de que el mundo puede ser el mundo que soñamos y la verdadera felicidad está en el intento mientras que la amarga tristeza que siempre nos acompaña, es la rendición.


miércoles, 13 de octubre de 2010

¿Y eso para qué sirve?

"La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar".
                  Eduardo Galeano

Ayer tuve una larga discusión con un compañero de trabajo pues su manera de hablar me dejó desconcertado, el hombre se esforzaba por explicarme la situación actual española, europea y hasta mundial, con cifras y datos, y sin dejar de insistir en que así es como funcionan las cosas, así han sido y seguirán siendo y que no hay manera de cambiarlas. Se diría que era brillante a no ser porque mi forma de ver la vida dista años luz de su enfoque.

Los políticos son corruptos; los sindicatos están vendidos al gobierno de turno; si la economía va bien se puede ayudar a mucha gente, pero ahora que hay crisis no se puede repartir la miseria; la mayoría de inmigrantes no se quieren integrar; y una larga lista de frases hechas que mostraban claramente lo que alberga su corazón y su nulo compromiso para legar a sus hijos una sociedad un poco más justa.

Para mi no tiene sentido la vida sin sueños, sin la esperanza de que algo mejore, de que haya progreso, de que una persona más cada día salga del oscurantismo o de que la ignorancia deje de campar a sus anchas por los lugares que transito. La utopía es mi motor; quienes no creen en la utopía están condenados a repetir generación tras generación los mismos errores, y si reencarnaran, su karma nunca alcanzaría los niveles superiores. Esto vale para los individuos pero es más acusado en las sociedades que sin la utopía son carne muerta, sin ese sueño de dignidad, de justicia, de respeto a la vida, a los derechos de las personas. Las sociedades han progresado gracias a las utopías, y sin ellas nos quedamos atrapados en el lodo de los intereses personales o de pequeños grupos, dejando de lado el bien común. Quizás soy un ser bastante raro, pero me hace falta esa energía. A lo mejor soy como los niños, pero también creo que lo que más falta le hace a este mundo son los niños y los hombres con alma de niño. Hoy mi utopía es encontrar más personas que crean en la utopía.

Han actualizado recientemente