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jueves, 16 de agosto de 2012

Es hora de matar la vaca

El gran problema de la política en el mundo subdesarrollado (o sea los paises que no están en la élite del desarrollo y sus estados no funcionan como deberían funcionar) es que la gente cree que la política es cuestión de los políticos y por eso ni quieren enterarse de nada, ni quieren tomar opción por nada, y tampoco quieren comprometerse con nada. Se escudan en simples frases como: Todos los políticos son iguales; esto siempre ha sido así y no hay quien lo cambie; da igual votar por uno o por otro si de todas formas el que sube al poder lo hace sólo para robarnos.

 

Con estas actitudes la gente no se entera de que hay estado y al mismo tiempo no hay estado. Hay democracia y al mismo tiempo no hay democracia. Hay libertad y al mismo tiempo esclavitud. Hay justicia y al mismo tiempo grandes injusticias. Hay libertad de religiones y al mismo tiempo el estado favorece a un grupo en particular. Se cree que el país es independiente en tanto que los gobernantes se postran a los pies de vecinos poderosos.


Hay estado para cobrar impuestos y para que los antidisturbios machaquen a los pocos que no son políticos pero entienden que la política les incumbe. Y no hay estado para los servicios que requiere la sociedad como la educación, la salud, o la protección de los marginados por el sistema. Hay democracia cada cuatro años cuando se atiborra de publicidad política pagada a todo el pueblo para que vaya a las urnas a depositar un papel que da legitimidad al corrupto de turno. Y no hay democracia el resto del tiempo porque a diario se dictan leyes y reformas en un congreso que no se toma la molestia de consultar a los ciudadanos si está o no de acuerdo con dichas medidas. Hay libertad cuando se permite a los banqueros y empresarios firmar contratos que funcionan como los casinos de Las Vegas (ellos siempre son los que ganan). Y hay esclavitud cuando los medios de comunicación al servicio de esos banqueros y empresarios provocan el endeudamiento de las familias hasta el extremo de hipotecar a varias generaciones de un sólo golpe. Hay justicia cuando los abogados de un famoso convencen al jurado de la inocencia de tan ilustre ciudadano. Y hay tremendas injusticias cada vez que se desahucian familias, o se criminaliza a algun defensor del pueblo llano.


Una cosa son los políticos, personas que dedican la mayor parte de su tiempo -supuestamente- a la búsqueda del bien ciudadano, y otra cosa es la política. La política es cosa de todos, de hecho, el mismo Aristóteles definía al ser humano como un animal político. Por eso debemos tener claro nuestro papel y entender que el estado es una entidad natural, un instrumento al servicio del hombre. Los políticos no son el estado y aunque quizás han conseguido apoderarse de sus instituciones para su beneficio particular, el pueblo siempre está en condiciones de reclamar lo que por naturaleza le pertenece y modificar o crear nuevas leyes para que ello sea posible. Es la hora de abadonar ese hay y no hay, ese conformismo, esa mediocridad.  Una historia muy conocida es la del maestro que llevó al alumno a una granja muy pobre donde todos vivían de lo poco que obtenían de su vaca. Sorpresivamente el maestro mató a la vaca y se fue con el alumno, quien quedó acongojado y perplejo por  su acción. Para sorpresa general, al año ambos regresaron. En la granja se respiraba prosperidad. La vaca había sido la excusa con la que justificaban su fracaso, no hacían nada y se conformaban con su situación. Lo típico de la mediocridad es que siempre tiene aliados, pero nada cambia por la excusa, la realidad permanece igual. La vaca -y no el toro- es nuestro símbolo nacional. Cada uno de nosotros tiene una buena excusa para no hacer nada y permitir que las cosas sigan como están. Es hora de matar las vaca.



domingo, 27 de mayo de 2012

Plutonomía

Es una economía que es significantemente influida por los muy ricos.

En una plutonomía el crecimiento económico es potenciado y consumido por la riqueza de la clase más alta de la sociedad. La plutonomía hace referencia a un tipo de sociedad donde la mayor parte de la riqueza es controlada por una minoría que siempre decrece, como tal, el crecimiento económico de la sociedad es dependiente de las fortunas de la minoría adinerada.

Un informe interno del Citigroup entiende lo anterior como un sistema en el cual los ricos dominan los ingresos, riqueza y consumo, su tesis es que los ricos son los promotores dominantes en la demanda en muchas economías alrededor del mundo y que los capitalistas globales van a obtener una parte aun más grande de la riqueza mundial sobre los próximos años.

El documento del Citigroup especifica que hay consumidores ricos, pocos en numero, pero desproporcionados en el porcentaje gigantesco de sus ingresos y consumos que ejercen. Y hay el resto, los “no ricos”, las multitudes numerosas, pero que aportan sorprendentemente poco al consumo mundial”. Llaman a esas multitudes numerosas: “las masas”, “los inquilinos” (peasants, en el sentido de ocupantes temporales, no educados y casi sin derechos).

En Estados Unidos el 1% de la población posee la misma riqueza que el 90% de menores ingresos, siendo el 20% más rico quien consume más de la mitad del total de lo existente en el mercado, siendo por tanto el 1% de la población quien decide, a través de su capital e inversiones, la política económica nacional.

El estudio del Citigroup ve una oportunidad de negocio en la plutonomía y señala a la democracia como la única amenaza, al tener la misma capacidad de voto cualquier persona y poder inclinar la balanza hacia un gobierno que limitara la acumulación de capital de este modo.

Para nadie es un secreto que para el 1% no hay crisis sino que todo va bien. Son más ricos que nunca, más poderosos que nunca y controlan el sistema político, de espaldas a la mayoría. Si nada se lo impide.



El Citigroup, durante décadas, ha sido uno de los bancos de inversión más corruptos. Sin embargo, ha sido rescatado una y otra vez con dinero de los contribuyentes. Ese banco que anunciaba que el mundo se está dividiendo en dos bloques: la plutonomía y el resto, trabajaba para que se favoreciera en todo a los ricos y el resto bien podía fastidiarse. No importaba. En realidad, no eran necesarios. Estaban allí para sostener a un Estado poderoso, que rescataría a los ricos en caso de que se metieran en problemas.

Ahora, estos sectores que suelen denominarse “precariado” –gente que vive una existencia precaria en la periferia de la sociedad–, son cada vez menos periferia. Se están volviendo una parte sustancial de la sociedad mundial. Y los ricos no lo ven tan mal.

Recordemos que, el ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, llegó a ir al Congreso, durante la gestión de Clinton, a explicar las maravillas del gran modelo económico que tenía el honor de supervisar. Fue poco antes del estallido del crack en el que tuvo una responsabilidad clarísima. Todavía se le llamaba “San Alan” y los economistas profesionales no dudaban en describirlo como uno de los más grandes. Dijo que gran parte del éxito económico tenía que ver con la “creciente precariedad laboral”. Si los trabajadores carecen de seguridad, si forman parte del precariado, si viven vidas precarias, renunciarán a sus demandas. No intentarán conseguir mejores salarios o mejores prestaciones. Resultarán superfluos y será fácil librarse de ellos. Esto es lo que, técnicamente hablando, Greenspan llamaba una economía “saludable”. Y era elogiado y enormemente admirado por ello. (¿Nada que ver con las políticas de Rajoy verdad?)

La cosa, pues, está así: el mundo se ha dividido en plutonomía y precariado –el 1 y el 99 por ciento. Ahora, es la plutonomía quien tiene la iniciativa y podría seguir siendo así. Si ocurre, la regresión histórica que comenzó en los años setenta del siglo pasado podría resultar irreversible. Todo indica que vamos en esa dirección. ¿Se podrá hacer algo al respecto?

martes, 24 de abril de 2012

Con o sin Europa

Hasta hace poco, la Unión Europea había sido percibida por una amplísima mayoría como un elemento positivo, de progreso. Los ciudadanos veían los carteles en las carreteras en construcción, oían de los fondos a los agricultores, notaban una economía cada vez más boyante y celebraban la membresía española en el club europeo.
Hoy, el porcentaje de ciudadanos que cree que pertenecer a la Unión Europea es algo positivo para España ha disminuido hasta el 55% (10 puntos menos que hace tres meses y 25 puntos menos que en 2009). Un aumento de 33 puntos desde el inicio de la crisis y de 15 solamente en los últimos tres meses.

Es sabido que en tiempos de crisis todas las instituciones políticas ven perjudicada su imagen entre los ciudadanos. La población espera soluciones a sus problemas. Pero, lejos de disminuir, las dificultades aumentan cada día. La clase política ha escalado puestos estos últimos años hasta convertirse en uno de los principales problemas que perciben la ciudadanía. Un fenómeno similar es el que repercute ahora sobre la percepción de la Unión Europea. Como institución política, recibe la carga negativa de la mala situación económica. Pero, además, es vista como parte del problema por un amplio sector de la población que asocia la pertenencia a la Unión con los duros ajustes económicos decretados por el directorio franco-alemán. Unos ajustes muy poco populares: el 67% cree que por este camino solo se consigue empobrecer cada vez más a los trabajadores y a las empresas y hacer cada vez más difícil la recuperación económica. 

Pero ¿será acaso la solución el salir de la Unión? Definitivamente aunque saliéramos de la Unión Europea, internamente tenemos una clase política absolutamente inepta; el gobierno anterior no ha sido malo sino perverso, y este le supera con creces. Estoy convencido de que muchas personas votaron por estos innombrables de ahora, con la esperanza de que si los que habían estado antes en el poder eran tan malos, dificilmente estos lo podrían hacer peor, pero en muy poco tiempo han demostrado la capacidad destructora de sus actos. 

Dentro o fuera de la Europa en la que Alemania y Francia son las amas y señoras, este país necesita a otras personas que no tengan nada que ver con el PP o el PSOE. ¿Quizás del 15M salgan esos nombres? Tomará tiempo, pero parece algo inevitable, y el proceso debería empezar por el modelo de Islandia que enjauló a sus banqueros. Todo el mundo sabe que la solución a cualquier problema pasa primero por reconocer dónde está el error, y por estos lares ha pasado lo mismo que por allí: Un país saqueado por un reducido grupo de banqueros, políticos y empresarios. Allí van a por los responsables ¿y aquí?




domingo, 11 de marzo de 2012

La reina de las ciencias

«No hay sabios que gustosamente no colocaran la ciencia de la que se ocupan en el centro de todas las ciencias, casi en la misma forma que los hombres primitivos se colocaban en el centro del mundo, persuadidos de que el universo había sido creado por ellos. Las profesiones de muchos de estos sabios, examinándose filosóficamente, encontrarían, posiblemente, incluso, además del amor propio, causas de peso suficiente para su justificación»

 Biología, Astronomía, Física, Química, Geografía, Demografía, Antropología, Economía, Psicología, Sociología, y muchas otra ramas de la ciencia, más todas las ciencias aplicadas, pero una es la reina y señora, la que domina a las demás, la que hace y deshace a su antojo, me refiero a la politología o ciencias políticas. El mundo lo dominan los que saben de política, y así ha sido desde siempre. Obama, Sarkozy, Merckel, Rajoy, son sólo títeres de los verdaderos conocedores de los entresijos de la política. En España, los grandes empresarios y grandes fortunas gestionan la política para que las leyes y decretos les favorezacan, los banqueros hacen otro tanto, pero ¿qué pasa con los otros 40 millones de españolitos? Pues sencilla y llanamente que no sabemos nada de política, y lo gritamos de viva voz en las calles, nos interesa que la fiesta del toro embolao no se acabe, o la del toro enmaromado, o la del toro de Coria, o el toro de la Vega de Tordecillas, o la pava de Cazalilla, o la cabra de Maganeses de la Polvorosa, o los gallos de Guarrate, o las corridas de gansos de Carpio del Tajo, o que el fútbol siga siendo igual de apasionante, o que la televisión nos siga dando a raudales ídolos como Belén Esteban o Torrente, a la par que programas de la talla de Gran Hermano, que la semana santa siga siendo la semana mayor, y los carnavales, y las fallas, y un larguísimo etcétera.

Es curioso que la ciencia política moderna haya nacido en el siglo XV con Maquiavelo, pero más curioso todavía que sus recomendaciones sigan siendo llevadas al pie de la letra por los modernos artistas de la política, el grupo Bilderberg, La comisión trilateral, el club de Roma, o cualquiera de esos grupos en la sombra que manejan los hilos del mundo, esos que nos han llevado al fin programado de la democracia. Porque aunque a muchos les cueste aceptarlo, la democracia de un estado significa que el poder reside en la totalidad de los miembros de ese estado, y no que se encuetre en las manos de unos pocos. Nuestros hijos y nietos tendrán que dar un repaso a la historia para entender estos conceptos pero no los vivirán en carne propia. La democracia no pudo sostenerse más y sucumbió a la mal llamada globalización; al mundo se le ha hecho creer que se iba a globalizar todo, pero lo único que se ha globalizado es el comercio, el dinero y el poder financiero, mientras que el hambre, las injusticias, la desigualdad social jamás se han tenido en cuenta en el proceso de globalización. 

El mundo está lleno de payasos y títeres de los poderes políticos, lleno de técnicos, ingenieros, médicos y arquitectos, lleno de artistas, de vividores, pero carece de educación política, mientras que sean unos pocos los que se preocupen por conocer los entresijos de la política, los demás tendremos que conformarnos con vivir en esta especie de libertad controlada, condicionada y acomodada. Mientras que el común de la gente se olvide de participar activamente en la política, los Maquiavelos modernos seguirán haciendo de las suyas, mientras nos creamos tan modernos como para copiar el modelo básico que tan bien les ha funcionado a las comunidades indígenas, más lejana quedará esa llamada democracia, que en un momento de lucidez de la humanidad se inventó, pero en muy poco tiempo -por nuestra apatía- desapareció. Mientras no entendamos que está en nuestras manos el cambiar las cosas, que los poderosos basan su poder en nuestro conformismo, que si seguimos el guión que ellos han escrito vamos a un estado de esclavitud cada vez mayor; mientras la fe, y no nuestro esfuerzo, sigan moviendo las montañas, esto seguirá tal cual ellos lo han querido.



martes, 24 de enero de 2012

Como patricios romanos

"No es necesario que la mujer del César sea honesta, ni tiene que parecerlo"       Dean. 
  En la época de los romanos, las acciones de la ley hacían valer principalmente los derechos de los patricios romanos, protegiendo sus intereses en contra de plebeyos y extranjeros.  Era un sistema basado en el monopolio del conocimiento; en particular, conocimiento que sólo tenían las antiguas gentes romanas, conocimiento de rituales, días fastos, y actos revestidos de palabras sacramentales por las cuales la maquinaria de la administración de justicia y la protección de derechos se echaba a andar.  Las palabras sacramentales y otras partes integrales de las acciones no eran conocidas al principio más que por los patricios, y la menor desviación de la forma de la acción podía causar la pérdida de un pleito.  Según Gayo, el que dijera viñas (vites) porque pleiteaba sobre viñas, en lugar de decir arbores, el término sacramental, perdería el pleito. Hasta las XII tablas tenían que ser interpretadas por los patricios, a pesar de que con éstas se había logrado un cambio más equitativo a favor de los plebeyos, por estar las leyes escritas y no únicamente en la conveniente memoria de los patricios.  La semejanza entre esta etapa de la historia legal de Roma un par de siglos antes de Cristo y la que vemos hoy en España es demasiado triste y real. 
Los nobles de hoy, entiéndase Urdangarín, Camps, Ortega Cano, Francisco Correa, Bárcenas, Gonzalez Pons, Agag, Barberá o sea el ilustre nombre que sea, tienen el mismo tratamiento que los patricios de aquella época en que el imperio romano era amo y señor del orbe.  ¡Ay de quien se atreva a juzgarles a ellos o a sus familiares y amigos!; tendrá que maldecir el día en que creyó que la justicia era algo más que un manejo de términos intrincados y confusos que se pueden interpretar al antojo de los corruptos y/o poderosos.

En los tiempos del imperio romano, no había ninguna separación entre la política y la justicia, mientras que en los tiempos de la monarquía española actual, no se necesita ser ningun experto en la materia para colegir (por sus acciones se les conoce) que la justicia es de derechas, está completamente politizada y que la gran mayoría de los jueces ni son neutrales ni la justicia es imparcial.


domingo, 16 de octubre de 2011

Mujeres comprometidas

"Lejos de que la ausencia de dios autorice toda licencia, al contrario, el que el hombre esté abandonado sobre la tierra es la razón de que sus actos sean compromisos definitivos."








viernes, 12 de agosto de 2011

Los próceres del reino


Conocidos por todo el mundo como Senadores, no son otra cosa que un gasto superfluo, y por lo tanto un gasto que podría -y debería- ser eliminado.

El Senado tiene atribuido por la Constitución el ejercicio de unas funciones determinadas, que pueden tener un carácter concurrente, subordinado o exclusivo:
  • Ejerce en concurrencia con el Congreso de los Diputados la representación del pueblo español, la potestad legislativa, la función presupuestaria y el control de la acción del gobierno. O sea que perfectamente puede ser reemplazado por el Congreso.
  • Ejerce con carácter subordinado la potestad legislativa, pudiendo tomar en consideración proposiciones de ley y remitirlas al Congreso de los Diputados o enmendar o vetar los proyectos y proposiciones procedentes de éste, que siempre puede rechazar las enmiendas o vetos por mayoría absoluta tras su reenvío por el Senado o por mayoría simple dos meses después de dicho reenvío. Subordinados al Congreso, sin autonomía, simple burocracia que está sobrando.
  • Ejerce con exclusividad las funciones de propuesta al Rey del nombramiento de 4 magistrados del Tribunal Constitucional y de propuesta al Rey del nombramiento de 6 vocales del Consejo General del Poder Judicial, así como la potestad de autorizar al gobierno a intervenir en las comunidades autónomas. ¿Y acaso esto no lo puede hacer también el congreso?

Función política

El Senado controla la acción del gobierno mediante interpelaciones y preguntas, que cualquiera de sus miembros puede plantear al gobierno y que pueden dar origen a una moción en la que la cámara manifieste su posición.
En cualquier caso su función de control político está subordinada al Congreso de los Diputados, único ante el que el gobierno responde de su gestión. Sobra cualquier comentario.

Función legislativa

El Senado tiene la iniciativa legislativa, junto con el Congreso de los Diputados y con el gobierno.
El Senado tramita proyectos de ley, es decir, iniciativas remitidas por el gobierno al Congreso de los Diputados y ya aprobadas por éste, y proposiciones de ley, esto es, iniciativas remitidas por el Congreso de Diputados u originadas en el propio Senado. En todos los casos puede introducir enmiendas en los respectivos textos u oponer su veto, en éste último caso el texto deberá volver al Congreso de los Diputados. Es decir, sirve de apoyo al congreso quien seguramente se las apañaría solito.

¿Qué pasaría si en unas elecciones, al abrir las urnas, se encontraran vacíos todos los sobres de votos para el senado?

ESPAÑA TIENE 261 SENADORES; NORUEGA, SUECIA, DINAMARCA, NO TIENEN SENADO; ALEMANIA SOLO 100 SENADORES; EE.UU. UN SENADOR POR CADA ESTADO; LOS GRANDES TEÓRICOS DEL DERECHO INTERNACIONAL Y CONSTITUCIONAL OPINAN QUE ES UNA CÁMARA INNECESARIA, PRESCINDIBLE Y QUE ESTÁ VÍA EN EXTINCIÓN; ¿ENTONCES POR QUÉ TENEMOS QUE MANTENER A ESA CANTIDAD DE SENADORES?




jueves, 7 de octubre de 2010

La isla presidencial

Convertidos en simpáticas caricaturas animadas, los presidentes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Nicaragua, Perú y Venezuela, así como el Rey de España y el jefe del Gobierno español, se desenvuelven en irónicas e irreverentes escenas cuales auténticos robinsones crusoes. El cierre de una imaginaria 74ª Cumbre de líderes iberoamericanos, cuando el presidente brasileño, Luiz Inácio 'Lula' da Silva, invita a algunos mandatarios a un paseo en su yate es el comienzo de la historia. Mientras los chupitos de alcohol y la fiesta tiñen las dependencias del barco, una terrible tormenta amenaza con hacer naufragar la nave. Al timón, Lula. A su izquierda, Chávez, y a su derecha, nada más ni nada menos que su colega colombiano, Álvaro Uribe. Empieza una pelea entre los dos "adversarios" latinoamericanos para virar. Uno a la izquierda, y el otro, a la derecha. Ni uno sólo de los presidentes sale airoso de la situación. Mientras el líder del "socialismo del siglo XXI" se erige en la 'vedette' de esta particular "novela latinoamericana", el presidente boliviano Evo Morales aparece como un asustadizo enamorado del Comandante, la argentina Cristina Fernández de Kirchner como una 'sex bomb' vestida con cocoteros, y el ecuatoriano Rafael Correa como un indomable indio. Ni el Rey de España se libra del baile. 


viernes, 17 de septiembre de 2010

Ya se a quién votar

Lo haré por aquel que decida:

Cambiar el sistema de pensiones de la clase política, ya que no veo nada justo que estos señores trabajen unos pocos años y obtengan una jugosa pensión vitalicia, mientras que los ciudadanos normales tenemos que trabajar 40 años y más para obtener una modesta pensión, es decir, que sus pensiones sean iguales a las de cualquier otro trabajador, de esta manera dejaría de ser tan atractivo el ser de la clase política y habría más gente que se mete en ello por vocación y no para enriquecerse como lo hacen casi todos actualmente.

Cambiar -por supuesto- el sistema electoral para que el voto de cada persona tenga un valor real, es decir, una persona=un voto, cosa que actualmente no sucede y en la práctica lo que se da es que el voto de una persona puede valer menos que el de otra.

Castigar severamente la corrupción y cree mecanismos de prevención para que esta deje de ser un mal de común aceptación en la sociedad, y se convierta en algo repulsivo y por todo el mundo censurable.

Escuchar a su pueblo y se olvide de tanto hablar, pactar, atacar al rival, sobornar, desprestigiar y emplee estas energías en resolver los problemas de su país.

Dejar a la mujer ser madre y trabajadora al mismo tiempo y no seguirla poniendo a decidir entre una u otra opción.

Separarse definitivamente de las religiones que lo único que hacen es lastrar el avance de la sociedad y trabaje decididamente por un estado laico.

miércoles, 26 de mayo de 2010

¿Hay que creer en dios para ser bueno?

Cualquier dios se entiende que es poderoso, con mucha fuerza y sólo pretende que le alaben, que le amen por sobre todas las cosas. Por el contrario si no se cree en él y no se le obedece, vienen todos los males. 

Primero había un dios para el sol, otro para la luna, el amor, la sabiduría, para todo aquello que el hombre no encontraba explicación. Con el paso del tiempo, la ciencia, la razón y la sed de dominio han resumido todos esos dioses en uno solo, uno para los cristianos, uno para los musulmanes, uno para los judíos, aunque subsisten múltiples religiones politeistas que parece ser que no han llegado a ese estado de necesidad de reunir todo en uno como lo han hecho las tres grandes religiones monoteistas.

Todas coinciden en un punto, su ambición por llegar a todos los lugares de la tierra. Nosotros como humanos podemos pecar, matar, robar, fornicar, mentir, ser corruptos, avariciosos, indecentes, injustos, pero nunca dudar de dios o si no que se lo pregunten a Marx, Schopenhauer, Boudelarire, Nietzsche o a tantos otros que lo han pagado caro por poner en entredicho su poder.
Antanas MockusHoy veo con preocupación como países que van por una excelente vía de desarrollo como Colombia, desconfían de un presidente que no crea en dios, lamentablemente a Estados unidos le pasa algo parecido y si hiciéramos una encuesta en España nos iríamos de espaldas. 

Me parece que el nexo entre maldad y ateismo es cosa del pasado por la ignorancia que reinaba en otros tiempos, porque existían numerosos fenómenos naturales a los cuales no podíamos dar explicación y por tanto los atribuíamos a dios. Obviamente que en la natualeza humana subsisten muchas dudas aún que la ciencia no ha explicado y por eso es legítimo que muchos crean en un dios que les ayude a sobrellevar esas dudas, pero desde este punto de vista también sería válido el razonamiento de los ateos.

Me pregunto finalmente, en cuántos despachos gubernamentales todavía se encomiendan las decisiones a la virgen María, y si más de la mitad de la población cree que para ser bueno hay que creer en dios, apaguemos y vámonos. Respeto que cada quien calme sus dudas de la manera que quiera, pero eso no excluye a los demás de tener un comportamiento más que loable y en la mayoría de los casos menos hipócrita y más coherente.

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martes, 30 de marzo de 2010

¿Te gusta conducir?

Algunos conducen por la derecha y piensan que lo están haciendo muy bien, otros van por el centro, ni se ponen en la fila de la derecha, ni van a la izquierda para adelantar, y...¡sorpresa! el carril de la izquierda se queda vacío, y es lógico porque es sólo para adelantar, pero nadie quiere hacerlo, mejor ir ahí despacio, con cautela, mirando de reojo al que va por el otro carril. 

¿No hay autopistas con más carriles?

¿Qué pasa con los que se quedan en el arcén o con los que toman atajos por los caminos para no pagar el peaje?

¿Qué hay de los que han convetido la autopista en una vía por la que sólo los suyos pueden transitar?

¿Qué de los que se ponen de acuerdo y transitan en paralelo ocupando toda la vía para que nadie les pueda adelantar?

Me parece que es tiempo de elaborar una nueva red de carreteras por la que todos puedan circular en igualdad de condiciones, pagando todos el mismo peaje, y que cambien las reglas de la circulación que han obligado a tantos durante tanto tiempo a ir por la derecha en tanto que obstruyen el paso de los que van por los otros carriles. 
Por último me pregunto ¿habrá alguien dispuesto a ello? El señor Carrillo habla de otro carril, a la izquierda del partido de gobierno, pero viendo en dónde está situado éste, me temo que la nueva ruta quedará en el centro siendo optimistas. 

Cuando pienso en la monarquía viene a mi mente ese rey de la época feudal, dueño de todo y con un reino cuyos caminos conducían todos a su castillo, sin muchas alternativas para los plebeyos, nada más que para dirigirse por esa ruta para pagar el tributo a su rey; cuando pienso en otros sistemas de gobierno se me ocurre que una república podría acercar a los pueblos a la democracia, creo que esto se entiende muy bien en las repúblicas latinoamericanas donde ha habido miseria y penurias pero sus gentes se han sentido en todo momento con el poder de elegir o ser elegidas, gobernar y ser gobernadas, participar y no quedarse a la espera de que venga el mensajero del rey a cobrar los impuestos.


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