Foto de Kristas Augurs en Unsplash
El silencio no es la ausencia de sonidos sino la plenitud de la presencia en toda pequeña actividad humana. Estando en ese silencio han dejado de interesarme las distracciones, he empezado a observarme, a mirar mis pensamientos, a ver los
diversos juegos de la mente como quien mira a unos niños jugando en
un parque, sin juicios, sin comparaciones; me encontré de pronto en
“el ahora” y así, sin apenas darme cuenta, tan sólo mirando
atentamente, las actividades normales se convirtieron en milagros, el
canto de un pájaro o la caída de una hoja de un árbol ahora eran
sucesos extraordinarios. Entonces mi corazón se llenó de alegría y
solamente pensaba en decir: “Gracias”.
Y
decidí quedarme a vivir ahí...
La atención es el puente entre la mente y el alma.
Ver con el corazón es comprender; comprender es liberarse.
El presente no necesita ser buscado: solo habitado.

1 comentario:
Dean, para mí no es comida en ayunas, sino una planta de la especie Suculenta, que se llama piedras vivientes.
¡Pero me hiciste reír con lo de la comida :))
¡Beso y abrazo de vuelta!
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