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viernes, 15 de octubre de 2010

Blog Action Day 2010, Agua, Agüita, la gente está sequita

Simplemente agua, pero no toda el agua es igual. El agua más cara del mundo es la Bling H20, Es el agua mineral de moda entre la gente chic y, por ende, la más cara. Sus botellas son de cristal, las hacen únicas las incrustaciones de cristales de Swarovski y cuestan casi 370 euros.

Y mientras que Lady Gaga o Beyoncé consumen de estas botellas de agua pura, más de 4.000 niños mueren diariamente en el mundo por diarreas y enfermedades evitables debidas al consumo de agua en malas condiciones higiénicas. Hay mil millones de personas sin acceso al agua potable, y cada año se podrían salvar las vidas de 1.6 millones de personas si se les pudiera ofrecer acceso a agua potable y a instalaciones higiénicas, una carencia que en el 20% de los casos se debe al fracaso de las políticas gubernamentales.

El año pasado, Bundanoon, un pueblecito de Australia, voto abrumadoramente a favor de prohibir el agua embotellada. ¿Por qué? Porque tiene un impacto ambiental tremendo. Y es que se gastan grandes cantidades de recursos en extraer, embotellar y transportar el agua embotellada para después generar montañas de botellas vacías que pasan a formar parte de la basura que desperdigamos por el mundo. Además, el agua embotellada es muy cara: una botella de medio litro suele costar un euro. Ese mismo dinero es lo que cuestan 1000 litros de agua del grifo en España. En la agricultura, un metro cúbico de agua cuesta tan solo 0,001 euros.

Con el dinero desperdiciado en aguas embotelladas se podría perfectamente proveer de agua a todas esas regiones marginadas que carecen de este precioso recurso declarado por Naciones Unidas como un derecho inalienable.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Agua

Vivo en una isla sin agua dulce por eso es necesario retirar la sal del agua de mar y hacerla apta para el consumo humano.
El proceso de retirar las sales disueltas del agua del mar recibe el nombre de desalinización. Aunque se han probado diversos métodos a lo largo de la historia (evaporación, electrodiálisis,…) actualmente la tecnología mayoritaria es la ósmosis inversa, que separa las sales haciendo pasar el líquido a través de membranas semipermeables inmersas en enormes tubos de alta presión.
(Tampa Bay Seawater Plant)

La desalación sólo es rentable a menos de 150 kilómetros del litoral y en una cota inferior a 200 metros.

Si bien la desalinización es una solución esperanzadora ante la creciente demanda de agua potable, no está exenta de polémica. Fundamentalmente porque en el proceso de extracción de la sal del agua se producen residuos salinos que, una vez vertidos al mar, pueden perjudicar a la fauna y flora marina (como las praderas de posidonia del Mediterráneo). Actualmente ese problema parece resuelto gracias a la aplicación de medidas de dilución y distancia.
(National Library of Australia)

En la actualidad España es la cuarta potencia en utilización de la desalinización, después de Arabia Saudita, los Emiratos Árabes y EE.UU. En sus más de 900 plantas desaladoras se producen diariamente dos millones de metros cúbicos de agua al día.
 
 
La planta desalinizadora de Tampa, en Florida (EE.UU.), produce 108.000 metros cúbicos al día. Por su trabajo en la construcción de esta y otras desaladoras, a principios de 2008 la empresa española Acciona fue distinguida por la revista británica Global Water Intelligence (GWI) como la mejor compañía de desalación de agua del mundo. Las futuras desaladoras de Londres (Reino Unido) y Adelaida (Australia) también tendrán manufactura española. 

Sin embargo nos siguen vendiendo agua embotellada en proporciones cada vez más grandes, los consumidores no escatiman a la hora de comprar agua envasada a pesar de las grandes diferencias con el agua de grifo normal e inconcientes del terrible impacto ambiental. El coste final de una botella de agua lo constituye casi en su totalidad el envasado, el transporte, la distribución, y las campañas de marketing. 

Al año  se utilizan casi 3 millones de toneladas de plástico para las botellas, y combustibles no renovables para su embotellado. Con el tiempo este plástico desprende sustancias tóxicas como el antimonio o el bisfenol sumamente perjudiciales para la salud. Una botella de plástico abandonada en un entorno natual puede tardar hasta 1000 años en biodegradarse. Y el consumo sigue aumentando exageradamente porque atendemos al marketing y a la televisión, mas no a una conciencia como ciudadanos del mundo.

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