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viernes, 27 de agosto de 2010

Kitsch

"La mierda es un problema teológico más complejo que el mal. Dios les dio a los hombres la libertad y por eso podemos suponer que al fin y al cabo no es responsable de los crímenes humanos. Pero el único responsable de la mierda es aquel que creó al hombre".
Milan Kundera.

La disputa entre quienes afirman que el mundo fue creado por Dios y quienes piensan que surgió por sí mismo se refiere a algo que supera las posibilidades de nuestra razón y nuestra experiencia. Mucho más real es la diferencia que divide a los que dudan acerca del ser que le fue dado al hombre (por quien quiera que fuera y en la forma que fuera) y a los que están incondicionalmente de acuerdo con él.

Si hasta hace poco la palabra mierda se reemplazaba en los libros por puntos suspensivos, no era por motivos morales. ¡No pretenderá usted afirmar que la mierda es inmoral! El desacuerdo con la mierda es metafísico. El momento de la defecación es una demostración cotidiana de lo inaceptable de la Creación. Una de dos: o la mierda es aceptable (¡y entonces no cerremos la puerta del water!), o hemos sido creados de un modo inaceptable.

De eso se desprende que el ideal estético del acuerdo categórico con el ser es un mundo en el que la mierda es negada y todos se comportan como si no existiese. Este ideal estético se llama kitsch.

Para mi el Kitsch es realmente el deseo de aparentar ser, y desde luego todas las imitaciones y copias son Kitsch, como esta misma entrada, que copia las palabras de Kundera. Quizás Disneylandia sea la máxima expresión de Kitsch, pero también artistas como Dalí; y si bien, se usa el término generalmente para el mundo del arte, a mi me parece más adecuado a la vida cotidiana, igual que lo interpreta Kundera. 

Y así como este término apelaba a la burguesía adinerada de finales del siglo XIX, que con su gusto vulgar pensaba como tantos otros nuevos ricos que podían alcanzar el status que envidiaban a la clase tradicional de las élites copiando sus hábitos culturales, así hoy seguimos encontrando por doquier a  esos faltos de originalidad que en últimas lo que hacen es evidenciar lo cutre y de mal gusto con que adornan sus casas, sus vidas y todo su entorno.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Das schwerste Gewicht -La más pesada carga-

"Vamos a suponer que cierto día o cierta noche un demonio se introdujera furtivamente en la soledad más profunda y te dijera:/Esta vida tal como tú la vives y las has vivido tendrás que vivirla todavía otra vez y aún innumerables veces; y se te repetirá cada dolor, cada placer y cada pensamiento, cada suspiro y todo lo indeciblemente grande y pequeño de la vida/".

Como dijo Milan Kundera: La idea del eterno retorno es misteriosa y con ella Nietzsche dejó perplejos a los demás filósofos: ¡Pensar que alguna vez haya de repetirse todo tal como lo hemos vivido ya, y que incluso esa repetición haya de repetirse hasta el infinito!

Esto le da una dimensión completamente diferente a las cosas, ahora tienen sentido, son importantes, ya no son fugaces, y sobre todo nos hacen caer en la cuenta de que, si tenemos la certeza de que las cosas se van a repetir, ya no nos las tomaremos tan a la ligera.
¿Nos seguiría dando igual que se repitiera el holocausto nazi?

¿Que Franco volviera una y otra vez?

¿Echaríamos en el olvido todo lo que hemos perdonado sabiendo que nos lo van a volver a hacer?

Parece que lo que nos han enseñado las diferentes iglesias a través del tiempo es una perversión. Los corruptos, los pederastas, los asesinos, los violadores, los secuestradores, los usureros y avariciosos banqueros son  perdonados de antemano y por tanto asumimos que su comportamiento esta perfectamente permitido.

Se nos ha dicho siempre que somos insignificantes, apenas una mota de polvo en el universo, lo que implica que nuestras acciones carecen de sentido, de valor; a diario se nos dice que la vida es apenas un soplo de viento, un leve parpadeo. ¿Somos de verdad tan poca cosa o lo que hacemos tiene sus consecuencias?

Y si tenemos que asumir consecuencias tan tremendas es apenas lógico pensar que pesa sobre nuestros hombros una gran carga, una tremenda responsabilidad.

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