lunes, 16 de abril de 2012

¿Y cuál es tu precio?

Las dictaduras militares no pasan en vano. Han hecho más daño del que sabemos. Porque se habla de lo más obvio que es el daño físico, los torturados, los desaparecidos, pero también están los daños invisibles, como el daño a la palabra. No hay estadísticas que midan estos daños pero hubo una época en que la palabra era sagrada. Nadie firmaba contrato por nada, pero nunca nadie fallaba a la hora de pagar. Durante los tiempos de las dictaduras, la mayoría de la gente tiene que mentir cotidianamente, tiene que mentir para sobrevivir. Y la palabra pierde su valor. Con el paso del tiempo hasta cierto punto se ha recuperado, pero está muy lejos de ser lo que era. Por eso no nos asusta que nuestros gobernantes nos mientan tan descaradamente, por eso los amigos de los que están en el poder se sienten perdonados y no ven nada de malo en apoyarles con su voto.

En el modo de saludarse de los indígenas mayas que cuando se cruzan se dicen “yo soy tú y tú eres yo” está la esencia de esta vida pero son escasas las personas que lo entienden. Uno es el resultado de las muchas cosas que va aprendiendo a lo largo del camino y también de todo lo que va rechazando. Es el legítimo derecho a incorporar y también el legítimo derecho a decir esto no es lo mío, no me gusta, yo no quiero vivir así. Yo no quiero vivir para ser más que los otros o para tener más que los otros como enseñan las reglas actuales, esas consignas de los valores del mercado que son el precio de cada persona y el precio de cada país. Lo está viviendo Europa. Los suicidios en Grecia en el último año crecieron un 40%. Eso revela hasta dónde es trágico el programa único de gobierno al que estamos sometidos los habitantes de este planeta que ahora está en manos de los magos de las finanzas, de gente que nos enseña a vivir para morir y a no compartir la vida. Pocas veces el mundo ha sido sometido a un sistema tan universal. Ahora es el imperio global de las altas finanzas que gobiernan el mundo y que te enseñan a ser mercancía y a tratar a los demás como mercancía. 

Nuestro mundo se ha acostumbrado a vivir en la mentira, y nuestras gentes se han acostumbrado a ser vulgares mercancías; nos da igual vendernos al mejor postor porque a nadie tenemos que decirle la verdad, ni siquiera a nosotros mismos. Toleramos los peores tiempos de corrupción y lo justificamos de forma descarada, nos excusamos en la crisis, en el abuso de los bancos, en la globalización; nos hemos convertido en una masa informe que hace lo que los demás hacen, sin preguntas, sin grandes interrogantes que añadan la más mínima dificultad a nuestras vidas, nos hemos adaptado al facilismo, al dejarse llevar por la corriente aunque la corriente nos lleve al precipicio.




7 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

Que tiempos aquellos en el que la palabra tenia valor y no hacia falta firmas en ningún papel, tan solo un apretón de manos.

Un abrazo.

Felipe dijo...

Antes la palabra dada tenía más valor que un documento firmado.Hoy,desgraciadamente,vivimos en la mentira y por la mentira caminamos.

Es lo que hay aunque debamos intentar desmontar el chiringuito.

Saludos

El dinosaurio dijo...

Cualquier día nos prohiben hasta pensar diferente.

Saludos.

Cheli dijo...

Tenes toda la razon.
Los valores han cambiado totalmente.
Y lo mas triste es que no veo la manera de rescatarlos.

Un beso.

RGAlmazán dijo...

¡Qué razón tienes! Hemos llegado a un punto donde nos mienten lo sabemos y como si no lo hubieran hecho. Te lo firman, te lo juran y luego con toda la desvergüenza del mundo no cumplen y se quedan tan campantes.

Salud y República

Logan y Lory dijo...

Y los tratos se cerraban con un apreton de manos. Pero quizá hemos creado un mundo tan irreal en el que las mentiras parecen ser las únicas verdades. Nos engañamos y si somos capaces de hacer eso también somos capaces de mentir a los demás.

Una buena reflexión.

Un abrazo

Carlos Galeon dijo...

¿Hasta cuándo, Dean? Me lo pregunto a diario, y me intento dar ánimo, diciendo: "ahora ha llegado el momento y todos se levantarán contra la dictadura del mercado y venceremos".
Y la verdad es, que el momento actual es el más propicio: con un gobierno que no sabe ni por dónde le da el aire, una monarquía desprestigiada, el Pueblo más que harto, en Gracia a punto de rebelarse, el 12 de Mayo comienzan de nuevo las movilizaciones, entre los días 17 y 19 de Mayo en Frankfurt hay movilizaciones contra la dictadura del mercado a nivel europeo, todos se han dado cuenta que los recortes y el déficit no son nada más que una disculpa para privatizar el patrimonio de los estados, pero que no resuelven los problemas de ningún país, sino todo lo contrario, que nos endeudan cada vez más, el PP se ha quitado la careta, y se pone en plan facha, que es lo suyo,...etc.
¿No seremos capaces de reaccionar? Deberíamos de llenar las calles con nuestra protesta. Pero... espero impaciente a que llegue el día 12 de Mayo.
Un abrazo.

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