Muchas personas caen en supersticiones sin saber muy bien por qué; reglas relacionadas con la mala suerte impiden a muchos pasar por debajo de una escalera o embarcarse un martes y 13; otros, en pos de la buena suerte, compran lotería en determinadas administraciones o buscan un número concreto.
Psicólogos de la Universidad de Bristol, han sometido a un grupo de voluntarios a curiosos experimentos, llegando a la conclusión de que el cerebro humano es supersticioso por naturaleza. La mente humana está adaptada para razonar intuitivamente, así genera teorías sobre cómo fuciona el mundo, incluso cuando no puede ver los mecanismos. Según los psicólogos, esta parte irracional actua a un nivel tan fundamental en el cerebro que ninguna evidencia lógica puede eliminarla.
Parece que su origen está en los niños, ya que ellos generan el conocimiento a través del razonamiento intuitivo, un proceso que produce tanto creencias naturales como sobrenaturales.
Con la educación científica se aprende que las creencias sobrenaturales son irracionales, pero dado que éstas operan en un nivel intuitivo, en realidad son muy resistentes a la razón y pueden permanecer “dormidas” incluso en las mentes de los adultos más racionales.
En su libro: "Supersense", por qué creemos en lo increible, Bruce M. Hood nos explica muy bien todos estos procesos que no hacen otra cosa que dar un mazazo científico a las supersticiones y sobre todo a la religiosidad, porque ¿de qué otra manera se podría explicar la religiosidad que mueve a la mayor parte de las personas, si no es por ese instinto básico que les hace supersticiosos por naturaleza?.
Que la suerte os acompañe...