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miércoles, 13 de junio de 2012

A rege lex (del rey es la ley)

"La ley es solo una sombra de los bienes futuros, no la realidad de las cosas".
"Si te preocupas de no caminar en día Sábado ni de tratar tus negocios en el día Santo, si tú llamas al Sábado 'Delicioso' y 'Venerable' al día consagrado a Yavé; si tú lo veneras, evitando los viajes, no haciendo tus negocios, ni arreglando, ese día, tus asuntos, entonces, te sentirás feliz con Yavé; te llevaré en triunfo por las cumbres de tu país, y te mantendré con la propiedad de tu padre Jacob".




Si tenemos en cuenta que los judíos han creado el sistema financiero mundial, no es nada raro que las grandes decisiones que afecten al mundo de los bancos y las finanzas se hagan un sábado. Aún siendo el Sabbat un precepto tan importante para ellos, hay un fundamento religioso y cultural en las razones de que los judíos se dedicasen al comercio y al negocio de los prestamistas; según la Torá no es deseable para un creyente ser asalariado: "mejor es hacer el shabbat un día laborable que depender de los otros". 

El pueblo judío no sólo ha dado grandes banqueros como Fugger, Rothschild, o Rockefeller; en el campo del pensamiento económico también han tenido una gran influencia, siendo casi del 40% los premios nobel de economía de esta procedencia, entre los que podemos citar a Milton Friedman, Paul Samuelson, Franco Modigliani, Robert Solow, Harry Markowitz o a Joseph Stiglitz, entre otros. 

Si se tomara la decisión de salir del euro, con toda seguridad se haría un sábado por la mañana, así los bancos tendrían dos días para sus ajustes respectivos y prepararse para lo que viniera el próximo dia laboral. Así como se ha anunciado el rescate un día sábado, el corralito será en sábado y cada vez -por supuesto- coincidiendo con un partido o con un evento de fútbol importante, de esos que tienen ocupados a casi todos los españolitos. 

Cada religión tiene sus leyes, y las acomoda a su manera, cumple las que le parezcan más cómodas y resta importancia a las más incómodas. Igualmente hacen nuestros gobernantes, especialistas en la ley, para vivir al filo de ella y poder saquear al pueblo sin que jamás llegue a alcanzarles alguna consecuencia por sus actos. 

En España, donde la mayoría absoluta no es judía, no se trabaja los sábados, pero la razón es que el desempleo nos obliga a ocuparnos en otras tareas; por supuesto esos día tampoco viajamos, ni hacemos negocios, ni arreglamos nuestros asuntos, simplemente porque no tenemos los recursos económicos para ello. Y el domingo, nuestros líderes políticos y religiosos van a misa, claro que si, a darse golpes de pecho por haber estado robando a su pueblo durante toda la semana, y hacen sacrificios, ponen unas monedas en la cesta de la colecta para los pobres, y asunto arreglado: La conciencia se queda limpia y pura y se recobran las energías para otra semana de saqueo. 

¿Qué es esto que se levanta delante mio?
Figura de negro que me señala con el dedo
Me doy la vuelta rápido, y empiezo a correr
Me entero que soy el elegido
Oh noooooo

Enormes figuras negras con ojos de fuego
diciéndole a la gente sus deseos
los banqueros están aquí, sonriendo
mirando su dinero subir más alto y más alto
Oh no, no, quieren atraparme...

¿Este es el fin, mi amigo?
el mundo se está volviendo loco
personas corriendo porque están aterradas
Mejor que la gente se vaya y tenga cuidado
¡No, no, por favor, no!



domingo, 10 de junio de 2012

Un silencio igual a la estupidez

"En los trances duros, los señoritos  invocan a la patria y la venden; el pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre y la salva". 
  Machado.






Una nación, país, territorio con fronteras o no se cómo llamarle, en el que se pasa rápidamente de la demofilia a la demagogia y de un plumazo se le demuestra al pueblo que no es más que el relleno de un saco en el que sólo importan los cuatro señoritos con dinero, no provoca más que pena ante los ojos del mundo. Hasta hace poco, -cuando se empezaron a destapar unos cuantos casos de corrupción- éramos una vergüenza para el mundo civilizado, pero hoy damos pena, y eso es todavía más triste si cabe. Se puede arruinar un país, y también se le puede vender, se le puede esquilmar hasta dejarlo en los huesos y se le puede entregar como vulgar prenda por menos de treinta monedas. Ya ha sucedido antes en otros lugares y con otros protagonistas, pero siempre son cuatro canallas que por el vil metal hacen esclavos a los pobres y siempre es el mismo pueblo quien tiene que pagar el precio con su sangre. En su momento un viejecito en el Vaticano decidió que los indios tenían alma; hoy un grupo de burócratas europeos determinan si podemos o no tener acceso a una vivienda, a un empleo, a la educación, a la salud, o si por el contrario seremos otra vez unos parias.  Trataremos de alzar la frente y recuperar el orgullo, pero el retroceso histórico no podrá evitarse a no ser que el pueblo decida poner una vez más su sangre y plantar cara a los infames, a no ser que la multitud alce su voz para romper ese silencio que hasta hoy ha sido igual a la estupidez.


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