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miércoles, 19 de enero de 2011

Lobbistas de megaestructuras

Parece que las presas son las que ponen a los presidentes en Brasil, el negocio redondo  a ojos de los incautos pues genera empleo y riqueza, aunque para las miradas menos inocentes es lógica la puñalada que se le está dando a la amazonía con una estrategia  a todas luces errada y torpe que sólo busca el beneficio a corto plazo, el crecimiento económico, mientras que las consecuencias son funestas para el desarrollo de los mismos brasileros y para el mundo en general.

Brasil sufre un problema energético, pero esta no es la solución. Ahora se disponen a inciar la construcción del Santo Grial de todos estos lobbistas de megaestructuras, la presa de Belo Monte en el río Xingú, una obra de dimensiones colosales que solo tiene cabida en la mente de estos avariciosos a quienes les importa un rábano la destrucción que provoquen, en primer lugar a los pueblos indígenas de la zona como son los kayapó, arara, juruna, araweté, xikrin, asurini y parakanã; y en segundo lugar al mundo entero con una grave herida al pulmón de la tierra que es la amazonía.

La llegada de personas ajenas a la selva amazónica contagiará enfermedades a los nativos y muy probablemente generará un ambiente de violencia; invadirán las tierras de sus ancestros y les arrebatarán la paz con la que han vivido durante generaciones. La inundación de 500 kilómetros cuadrados de selva, superficie semejante a las 54.252 hectáreas del Parque Nacional de Doñana, desplazaría a unos 50.000 indígenas y campesinos que viven en las inmediaciones del río Xingú y en el municipio de Altamira, donde será construido el embalse.

La presión internacional ha dilatado el inicio de las obras, tanto así que el anterior presidente Lula, no pudo hacer nada, pero ahora la nueva presidenta busca la gloria y se dispone a dar el zarpazo con esta inversión de 8000 millones de euros. No es energía limpia, contribuye al cambio climático y provoca gravísimos daños socioambientales, existen otras alternativas. No es una historia basada en la película Avatar, es algo que está sucediendo ahora. Mira el vídeo de sólo un minuto y únete con tu firma a la presión que se está ejerciendo en el mundo entero para que esta obra no llegue a realizarse.



miércoles, 10 de noviembre de 2010

Una buena bofetada

Durante un debate en una universidad de Estados Unidos, le preguntaron al ex gobernador del Distrito Federal y actual Ministro de Educación de Brasil, Cristovam Buarque, qué pensaba sobre la internacionalización de la Amazonia. Un estadounidense en las Naciones Unidas introdujo su pregunta, diciendo que esperaba la respuesta de un humanista y no de un brasileño.

Ésta fue la respuesta del Sr. Buarque:

“Realmente, como brasileño, sólo hablaría en contra de la internacionalización de la Amazonia. Por más que nuestros gobiernos no cuiden debidamente ese patrimonio, él es nuestro. Como humanista, sintiendo el riesgo de la degradación ambiental que sufre la Amazonia, puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo demás, que es de suma importancia para la humanidad.

Si la Amazonia, desde una ética humanista, debe ser internacionalizada, internacionalicemos también las reservas de petróleo del mundo entero. El petróleo es tan importante para el bienestar de la humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. A pesar de eso, los dueños de las reservas creen tener el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo y subir o no su precio.

De la misma forma, el capital financiero de los países ricos debería ser internacionalizado. Si la Amazonia es una reserva para todos los seres humanos, no se debería quemar solamente por la voluntad de un dueño o de un país. Quemar la Amazonia es tan grave como el desempleo provocado por las decisiones arbitrarias de los especuladores globales. No podemos permitir que las reservas financieras sirvan para quemar países enteros en la voluptuosidad de la especulación.

También, antes que la Amazonia, me gustaría ver la internacionalización de los grandes museos del mundo. El Louvre no debe pertenecer solo a Francia. Cada museo del mundo es el guardián de las piezas más bellas producidas por el genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio cultural, como es el patrimonio natural amazónico, sea manipulado y destruido por el sólo placer de un propietario o de un país. No hace mucho tiempo, un millonario japonés decidió enterrar, junto con él, un cuadro de un gran maestro. Por el contrario, ese cuadro tendría que haber sido internacionalizado.

Durante este encuentro, las Naciones Unidas están realizando el Foro Del Milenio, pero algunos presidentes de países tuvieron dificultades para participar, debido a situaciones desagradables surgidas en la frontera de los EE.UU. Por eso, creo que Nueva York, como sede de las Naciones Unidas, debe ser internacionalizada. Por lo menos Manhatan debería pertenecer a toda la humanidad. De la misma forma que París, Venecia, Roma, Londres, Río de Janeiro, Brasilia… cada ciudad, con su belleza específica, su historia del mundo, debería pertenecer al mundo entero.

Si EEUU quiere internacionalizar la Amazonia, para no correr el riesgo de dejarla en manos de los brasileños, internacionalicemos todos los arsenales nucleares. Basta pensar que ellos ya demostraron que son capaces de usar esas armas, provocando una destrucción miles de veces mayor que las lamentables quemas realizadas en los bosques de Brasil.

En sus discursos, los actuales candidatos a la presidencia de los Estados Unidos han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales del mundo a cambio de la deuda. Comencemos usando esa deuda para garantizar que cada niño del mundo tenga la posibilidad de comer y de ir a la escuela. Internacionalicemos a los niños, tratándolos a todos ellos sin importar el país donde nacieron, como patrimonio que merecen los cuidados del mundo entero. Mucho más de lo que se merece la Amazonia. Cuando los dirigentes traten a los niños pobres del mundo como Patrimonio de la Humanidad, no permitirán que trabajen cuando deberían estudiar; que mueran cuando deberían vivir.

Como humanista, acepto defender la internacionalización del mundo; pero, mientras el mundo me trate como brasileño, lucharé para que la Amazonia, sea nuestra. ¡Solamente nuestra!”


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