Con la evolución de la sociedad y las transformaciones económicas, la mayoría de las logias de la masonería operativa dejaron poco a poco de ejecutar obras materiales, transformándose en organizaciones fraternales, pero conservando, en parte, sus usos y costumbres tradicionales. La Francmasonería especulativa es el producto de esta transformación.
La creencia en el Gran Arquitecto del Universo, es uno de los principios considerados inamovibles dentro de la corriente masónica, lo expresan con el acrónimo GADU (principio creador o causa primera). La interpretación del GADU es tan amplia como es también la interpretación de Dios en el mundo y la polémica que le acompaña como concepto es también análoga.
Pocas sociedades se han visto envueltas en tanta controversia a lo largo de la historia como la Masonería, una filosofía que propugna la igualdad y la libertad entre todos los hombres, contemplando la existencia de un Gran Arquitecto Universal. Su simbología y sus rituales han estado marcados por la discreción, razón por la que siempre ha sido mirada con desconfianza por la Iglesia Católica y numerosos regimenes políticos. Tachados de conspiradores natos o bien definidos como filántropos ejemplares, lo cierto es que la historia reciente de algunas naciones –como España, Estados Unidos, Francia o numerosos países latinoamericanos- no se entendería sin su influencia. 






