El mito de la media naranja parece que se ha caído por su propio peso.
¿Para qué nos unimos a otra persona si en la mayoría de los casos esa relación se termina más tarde o más temprano?.
Anteriormente las parejas se unían por muchas razones diferentes al enamoramiento, pero en los últimos tiempos -con la independencia de la mujer- lo que prima es la sensación de estar enamorados, las emociones se inflan y lo que antes era secundario se vuelve ahora primordial. La seducción y el cortejo toman una gran dimensión de tal suerte que hay una especie de cultura romántica. Esto se ve influenciado además por los medios de comunicación que realzan los estereotipos en los que se ve el final feliz donde triunfa el amor y la pareja termina en una promesa de amor eterno.
Se crea un mito en el que, el encontrar nuestro complemento se ve como la solución a nuestros problemas, y nos parece que el desarrollo personal está fuera de nosotros, nos convertimos en la mitad de algo, y creamos una situación de dependencia de la otra persona, la famosa frase: "sin ti no vivo"; aparece además el tipo de unión que es más para no estar sólo, para solucionar los propios problemas de inseguridad, que con el fin de estar con la otra persona.
La solución estaría en que cada quien se considere a sí mismo como un ser completo y acabado, autónomo y preparado para evolucionar, que tenga con la otra persona en primer lugar una relación de amistad total, que tenga una clara visión de la vida y simplemente el otro sea con quien quiere compartir esa visión. Dos seres completos que caminan de forma paralela, no que se complementan; que se relacionan desde su autonomía personal y emocional, mas no por la dependencia o necesidad de cubrir unas expectativas.
Viñeta de Vladdo.

Viñeta de Vladdo.
