martes, 11 de septiembre de 2012

Siempre estaré junto a ustedes...

"...¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente.

 

Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen... ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.

 

Trabajadores de mi patria: Quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección. El capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara Schneider y que reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas, esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.

 

Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros; a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas, a los que hace días estuvieron trabajando contra la sedición auspiciada por los Colegios profesionales, colegios de clase para defender también las ventajas que una sociedad capitalista da a unos pocos. Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron, entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos... porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando la línea férrea, destruyendo los oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de los que tenían la obligación de proceder: estaban comprometidos. La historia los juzgará.

 

Seguramente Radio Magallanes será callada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa, lo seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos, mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal a la lealtad de los trabajadores.

 

El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.

 

Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.

 

¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!

 

Éstas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición."

 

                        Santiago de Chile, 11 de Septiembre 1973




Chile iba a ser la segunda república socialista del continente Americano, después de Cuba. De modo que el propósito de los Estados Unidos no era simplemente impedir el gobierno de Salvador Allende para preservar las inversiones norteamericanas. El propósito grande era impedir a toda costa el socialismo en América Latina, pero hoy, 39 años después, Allende sigue junto a los Latinoamericanos.

Salvador Allende Amaba la vida, amaba las flores y los perros, y era de una galantería un poco a la antigua, con esquelas perfumadas y encuentros furtivos. Su virtud mayor fue la consecuencia, pero el destino le deparó la rara y trágica grandeza de morir defendiendo a bala el mamarracho anacrónico del derecho burgués, defendiendo una Corte Suprema de Justicia que lo había repudiado pero que había de legitimar a sus asesinos, defendiendo un Congreso miserable que lo había declarado ilegítimo, pero que había de sucumbir complacido ante la voluntad de los usurpadores, defendiendo la libertad de los partidos de oposición que habían vendido su alma al fascismo, defendiendo toda la parafernalia apolillada de un sistema de mierda que él se había propuesto aniquilar sin disparar un tiro.





 


7 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

Últimas palabras de Salvador Allende antes de que lo mataran.

Aquí, nuestro dictador murió en la cama, aún hoy no hemos sido capaces de conciliar los ganadores con los vencidos, algo que Chile ha sabido hacer.

Recuerdo que un Juez pudo hacerle la "puñeta" al dictador chileno Pinochet, en tanto que por hablar de la memoria histórica en España lo han expulsado de la carrera judicial, este juez era, Baltasar Garzón.

Tenemos una democracia de pacotilla.

RGAlmazán dijo...

La diferencia con Cuba es que en Chile, Salvador Allende fue elegido democráticamente. Pero no sirvió de nada, allí estaban Pinochet y los milicos que animados y amparados por USA hicieron su trabajo, cargándose la democracia y el país.
Por cierto, Allende murió como un héroe, y en cambio Pinochet lo hizo en la cama, a pesar de Garzón, al igual que el "generalito".

Salud y República

Sandra Montes dijo...

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VerboRhea dijo...

Yo saco mi lectura, y creo que no hay mejor manera de celebrar el día de ayer que recordando las palabras de ánimo de Allende para el resto de días en estos tiempos que corren por aquí. Mataron al hombre, pero no sus palabras...

Salu2.

P.D.: ...y yo que me creí por el título de la entrada que cerrabas el blog, anda que yo también, jeje

Carlos Galeon dijo...

Y sigue estando presente, a Salvador Allende le hicieron mártir queriéndolo acallar, pero la fuerza bruta no puede con la ideas.
Fue todo un ejemplo de valentía, de hombre honesto y consecuente con sus ideas. Algo que hoy, se echa mucho de menos.
Salud.

Juanjo Rubio dijo...

De hecho lo está.
Saludos.

Las Gemelas del Sur dijo...

Un hombre integro, todo un ejemplo, creo que más allá de un político.

Besos.

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