viernes, 29 de junio de 2012

Titspanic


Algunas veces las imágenes lo dicen todo, casi siempre más que mil palabras, e indefectiblemente te lanzan a la cara las verdades más inmensas, y seguimos como si no pasara nada, como si fuésemos los protagonistas de una película hollywoodiense, esos que son rescatados en el último instante por el superhéroe de turno; sin darnos cuenta de que los importantes en estos casos no somos los protagonistas sino los miles de actores secundarios y de extras que a diario se ahogan en los camarotes de tercera y cuarta clase junto con las ratas, al lado de sus maletas viejas y descosidas, calmando el llanto de niños que no entienden lo que está pasando, pidiendo ayuda a una tripulación que nunca les ha tenido en cuenta y que sólo se ha preocupado por los turistas de primera clase, los banqueros, empresarios y ricos sin escrúpulos que han pagado un billete que les garantice que, en el caso de que el barco se hunda, ellos ocuparán las barcas de socorro. 

Un barco que se estrella con un iceberg no es algo fortuito e impredecible, esos ricos ya sabían que navegaban por aguas peligrosas pero les daba igual porque siempre podrán comprar otros barcos y hacer otros viajes, mientras que los pobres de los camarotes inferiores sólo cuentan con este viaje y en él han tenido puestas todas sus esperanzas. La única diferencia entre esta metáfora y la realidad es que el capitán de la vida real no tiene los cojones de pegarse un tiro como haría cualquiera capitán con un mínimo de dignidad.

7 comentarios:

ohma dijo...

Estoy media dormida, pero creo que has dicho grandes verdades.
Para cuando nos iremos del euro?
Ya no me gusta nada la tiranía de la Ue y el FMI.
Saludos

Emilio Manuel dijo...

Desgraciadamente en todas las sociedades estratificadas hay ciudadanos de primera, segunda, tercera y última clase, estos son los primero en pagar el pato en todas las causas, lo mismo ocurrió en el Titanic, mucho tiene que cambiar el ser humano y la sociedad para que este sistema de clases se cambie, desde luego ni tu ni yo, incluso diría que ni nuestros tataranietos lo verán.

Un abrazo.

RGAlmazán dijo...

Pues sí, las barcas de salvamento están contadas y son para los pasajeros de primera. Los demás no cuentan.

Salud y República

Jo dijo...

hace unos dias... un buen amigo mio de el otro lado del charco deía que queria que lo salvara del rescate financiero ese que no le pintasba bien...

no supe que decirle fue como si el en medio del océano se le encrispa todo el cuerpo y yo alejada en un bote porque no quieen regresar por los que cayeron al agua :(

Jessica dijo...

Qué gran verdad... nos hundimos como el Titanic y sólo hay barcas para los de primera...

Lo peor de todo, es que he estado muchos años estudiando una carrera que ahora no me sirve para nada, porque cuando ven en mi curriculum la licenciatura, pasan de mí. ¿Cómo me mantengo a flote si no me lanzan ni un salvavidas? En fin...

Esperemos que lleguemos a buen puerto.

Un saludo!

Carlos Galeon dijo...

El problema en tu ejemplo, es que en esta realidad, el capitán cree haber conseguido lo mejor posible para su barco y encima espera que le concedan una medalla. El iceberg lo pusieron otros y la ruta se la marcaron los armadores del barco.
Un abrazo.

Juanjo Rubio dijo...

Pues sí. Por desgracia esto cada vez va más a la deriva.

Saludos

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