El despertar no es el comienzo de algo nuevo, sino el fin de un olvido.
Siempre hemos confundido el pensamiento con la vida, la voz interna con el ser.
Creímos que éramos las historias que nos contaron, los logros, los nombres, las heridas.
Pero hay algo que permanece cuando todo eso se desvanece: una quietud que observa.
Esa quietud no tiene forma ni edad. Es la base desde donde miras, la conciencia misma.
Cuando reconoces que no eres el pensamiento que pasa, sino el espacio que lo contiene, algo se relaja profundamente.
Dejas de intentar controlar la vida y comienzas a vivirla.

1 comentario:
Hola, vengo a devolverte tu visita a mi blog.
Un tema para la reflexión.
Me quedo con el final. Dejar de controlar y comenzar a vivir.
Saludos.
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