martes, 10 de junio de 2014

Los que se van...





En la esfera política al niño se el enseña que es libre, demócrata, con un pensamiento y una voluntad libres, que vive en un país libre, que toma sus propias decisiones. Al mismo tiempo, es un prisionero de las suposiciones y dogmas de su tiempo, que él no pone en duda, debido a que nunca le han dicho que existieran. Cuando el joven llega a la edad de escoger -seguimos dando por descontado que una elección es inevitable- entre el arte y las ciencias, suele escoger las artes por creer que allí hay humanidad, libertad o verdadera elección; pero no sabe que ya ha sido moldeado por el sistema: Ignora que la misma elección es una falsa dicotomía arraigada en el corazón de nuestra cultura. Quienes lo notan y no quieren ser sometidos a un moldeado ulterior, tienden a irse en un intento medio inconciente e instintivo de encontrar trabajo donde no vuelvan a ser divididos contra ellos. En todas nuestras instituciones prestamos poca o ninguna atención a los que se van, ese procedimiento de eliminación que siempre se produce y que excluye, muy tempranamente, a quienes podrían ser originales y reformadores. Un joven policía abandona porque no le gusta lo que ve, un joven profesor deja la enseñanza quebrantando su idealismo, y ese proceso social funciona sin hacerse sentir, siendo tan poderoso como cualquier otro para mantener nuestras instituciones tan rígidas y opresoras como siempre han sido.


Esos chicos que se han pasado años dentro del sistema de entrenamiento, no pueden nunca llegar a ser verdaderos críticos; lo que pueden hacer y lo hacen muy bien es decirle a un escritor si su libro concuerda o no con los modelos corrientes de pensar y sentir, con el clima de opinión. Son veletas valiosas. Son los barómetros más sensibles a la opinión pública. Podeis ver los cambios de modas y de opiniones entre ellos mucho antes que en ninguna otra parte, excepción hecha del terreno político.

Quizás no haya una forma real de educar a los niños, al menos deberíamos decirles que es necesario un proceso de desintoxicación para ir dejando esa amalgama de prejuicios que ha sido su proceso educativo hasta la fecha. Animar a los más fuertes e indivivualistas a marcharse y buscar la forma de educarse a sí mismos y recordar a los que se queden que -siempre y constantemente-, van a estar siendo ajustados y moldeados para encajar en las necesidades particulares y estrechas de esta sociedad en concreto.

Estamos tan acostumbrados al sistema que no nos enteramos de lo pernicioso que es. Escapan algunos pocos que leen mucho, piensan mucho y siguen su propio instinto, pero entonces les llaman desadaptados, les ponen una etiqueta y les apartan para que no hagan daño al sistema.

4 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

Buenooooo....., dices que al niño:"se le enseña que es libre, demócrata, con un pensamiento y una voluntad libres, que vive en un país libre, que toma sus propias decisiones. Al mismo tiempo, es un prisionero.....", luego planteas mas cuestiones, pero me voy a quedar con el primer párrafo que es el más enjundia tiene. Ser libre y demócrata parecen que van de la mano, pero no, la democracia te enseña a ser libre pero de forma controlada, ojo, ateniéndote a unas normas de juego que están escritas y consensuadas por otros, si en el ámbito de tu libertad quieres saltarte esas normas, te sales del sistema y puedes dormir, durante muchos años, en los centros que el sistema tiene para los inadaptados.
Luego hay otra cosa, no vivimos aislados, lo hacemos en comunidad y la comunidad se organiza en base a su cultura, a veces, milenaria, si tratas de romper ese modo de cultura, te aíslas, y volvemos al final del párrafo anterior, a los inadaptados se les margina o se les encierra.

Parece que coincidimos en el punto de vista, esto de la libertad, el pensamiento libre y la educación exenta de prejuicios no existen, son utopías que debemos de buscar, hay quien las busca, pero incluso esas utopías tienen sus defectos, nosotros no se los vemos porque no están aplicadas, pero seguro que los tienen.

Saludos

Dean dijo...

Tu eres el educador, yo lo único que quiero resaltar es la pérdida constante de talentos por la imperiosa necesidad del sistema de moldear y crear sujetos a la medida del sistema y carentes de una autonomía propia. Gracias por tus acertados comentarios.

amparo puig dijo...

Así como el otro día no, hoy estoy totalmente de acuerdo contigo. En la sociedad actual hay que dar el perfil, hay que ajustarse a unos esquemas preconcebidos, hay que ser politicamente correctos... Los niños deben ser sociables, nunca agresivos, tener buena letra, no crear conflictos en clase por preguntas "inapropiadas"... Y el que se salga de la foto es un rarito, un "inadaptado". Sí, cuánto talento se pierde.

Anónimo dijo...

Pues nada, ahora votamos a Podemos y au! jaja

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