jueves, 12 de septiembre de 2013

¿Un engaño?

"Toda nuestra ciencia, comparada con la realidad, es primitiva e infantil... y sin embargo es lo más preciado que tenemos."
Albert Einstein.
 

Pocos, muy pocos diría yo, llegan a la conclusión de que han sido engañados; y de esos pocos, aún muchos menos, aceptan esa condición de engañados y deciden buscar las raices del engaño para enderezar la senda recorrida hasta el momento de tan grandioso descubrimiento.

Somos engañados en primer lugar por nuestra familia, nuestros seres queridos y amigos cercanos; somos engañados en la escuela, en el colegio, en la universidad; toda la sociedad se confabula para mostrarnos una realidad distorsionada, aunque lo hagan con la mejor de las intenciones.

Y como los primeros años de nuestras vidas son tan decisivos, nos hacemos adultos sin llegar a comprender ni siquiera un ápice del verdadero significado de la vida y de todo lo que ella implica. Pero lo que es peor es que si estamos sometidos a un engaño demasiado tiempo, adquirimos la tendencia a rechazar cualquier prueba que demuestre lo contrario y la búsqueda de la verdad deja de interesarnos por completo. El engaño se apodera de toda nuestra esencia.


En primer lugar nos aseguran que hay cosas malas y buenas, lo material y lo espiritual, la luz y la oscuridad, lo positivo y lo negativo; nos dividen y nos someten a un baile permanente con una pareja que se apoderará de nuestras vidas para siempre: El miedo.

El hombre fué evolucionando, pero también las teorías sobre los temores fueron creciendo paulatinamente y han sido utilizadas por los grandes poderes para controlar a las masas o para moldear a las poblaciones a su antojo. El nazismo es claro ejemplo de ello. De la mano de los poderosos han ido siempre las religiones con su gran influencia sobre las gentes poco instruidas y con su maravillosa teoría de premios y castigos.

Los dioses vengativos, el infierno y los demonios, siempre han hecho que los crédulos vivan temerosos de realizar actos "moralmente reprobables", simplemente por el miedo a lo desconocido. 

En lugar de reconocer que somos ignorantes en muchas áreas, tenemos la tendencia a asegurar cosas como que el universo está impregnado de lo inefable. Se asigna la responsabilidad  de lo que todavía no entendemos a un dios de lo ignorado. 

Y nos inyectan los miedos para después ofrecernos las pastillitas inocuas de la esperanza que nos aseguran que con trajes nuevos y perfumes de marcas estrafalarias, coches de tecnología sofisticada, electrodomésticos y juguetes caros, podemos llenar esos vacíos y esas grietas profundas de la infelicidad para la que estamos destinados en esta vida pasajera, ya que la verdadera, grandiosa y majestuosa felicidad se encuentra más allá, en otra vida ilusoria que alcanzaremos si en esta que nos ha tocado, seguimos a rajatabla el papel que nos ha sido entregado y ni por broma nos atrevamos a desenmascarar el bendito engaño.


No es que hoy me sienta frustrado, o esté resentido. Amo a mi familia, tengo recuerdos increibles de muchos amigos y de buenos maestros; he disfrutado y sigo disfrutando plenamente de maravillosos momentos realizados en sociedad. No soy un hermitaño sino que por el contrario reconozco lo grandioso de las acciones comunitarias. Sin embargo veo en la inmensa mayoría de esas personas a gente engañada, con vidas ficticias, irreales, creyendo vivir cuando en realidad mueren segundo a segundo, ya sea porque el pasado les lastra o el futuro les ciega, pero sin poder disfrutar del presente. 

Antes de nacer ya han elegido por nosotros el equipo de fútbol, la religión, el partido político, la condición social, el lugar de nacimiento y el tipo de educación que vamos a recibir. Se nos condiciona de tal forma que el famoso libre albedrío no es más que una ilusión. El mayor orgullo para un padre es que su hijo sea idéntico a él. El maestro no anhela hombres con pensamiento propio sino alumnos que le imiten a él y estén en capacidad de transmitir a otros sus conocimientos. Al sistema no le interesa formar pensadores sino piezas que funcionen adecuadamente en el engranaje general.

Además de que casi todo lo han elegido por nosotros, vivimos nuestras vidas en un tiempo erróneo; unas veces estamos anclados en el pasado y otras en el futuro, pero muy rara vez somos concientes de que es del ahora del único tiempo del que podemos disponer y que en ningún libro está escrito lo que se debe o no hacer, ni ha existido ni existirá sabio alguno que lo sepa; simplemente científicos brillantes con ideas maravillosas que nos pueden dar pistas acerca de lo mucho o lo poco que hemos sido engañados.

 


11 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

¡¡Jolín Dean!! has planteado todo un pequeño tratado filosófico sobre la vida y como la vivimos los humanos.

Frente al engaño hay que poner la verdad, ¿existe esta verdad absoluta?, digo que no; me considero relativista en consecuencia, diría que hasta la mentira es relativa cada uno la ve de forma diferente, igualmente cada uno de nosotros se inventa sus propias mentiras, como un modo para vivir, evidentemente a estas mentiras hay que sumarles las que otros nos hacen.

Maldigo a aquellos que hacen manifestaciones del tipo "soy muy sincero" yo diría que aparte de mentir, son unos hijos de puta.

Una entrada para reflexionar mucho sobre ella.

Cheli dijo...

Tal cual.
Pero pienso que los que nos damos cuenta del engaño somos infelices, porque esta todo montado de manera tal, que no podemos hacer nada; y los que no se dan cuenta, son mas felices corriendo tras la zanahoria....
Besos.

Francesc Cornadó dijo...

El engaño es constante, familiar y envolvente. Las noticias que nos lleganson falsas e interesadas, los datos son erróneos y malintencionados, lo que dice la radio y la televisión es mentira; los periódicos, con su tinta asquerosa, nos manchan los dedos y su información nos mancha la razón.

A esto cabe añadir los errores de cálculo, de desinformación y la incultura de los medios. Cuando digo incultura de los medios me refiero a la incultura de los individuos que manejan los medios, los que redactan y componen los informativos.

Ante este desaguisado, lo sensato es desconfiar, no creérnoslo, y después de desconfiar propongo el sano ejercicio de buscar las razones de nuestra incredulidad.

Os aseguro, que este ejercicio es gratificante y productivo.

Y propongo también buscar otros ejemplos clásicos de mentiras igualitas, igualitas, a las que ahora escuchamos. Se repiten las mismas mentiras.
Salud
Francesc Cornadó

amparo puig dijo...

Suscribo palabra a palabra de tu ágil, inteligente y acertado artículo. Te diré más, lo he leído en casa en voz alta y mi hijo ha quedado entusiasmado por completo. Has dado en el clavo, sencillamente.

Blog la estratagema dijo...

La entrada es magnifica y para reflexionar sobre ella.
Como colofón me gustaría citar a George Orwell:
"En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario".

Saludos.

4ever dijo...

Genial entrada Dean!!! Ymuy cierto, nos engañan al nacer, al ir creciendo pero en nuestro cerebro está la capacidad de luchar contra aquello que creamos un engaño.

Un saludo!

Santiago González Sacristán dijo...

Buenas a todos, a algunos os conozco por lo virtual, a otros no, pero en fin, que aquí estamos Dean, Emilio Manuel, Amparo Puig, y otros, una buena colección de gente sincera, yo diría que muy sincera, ¿ o no Emilio Manuel de mis sinceridades y de mis cabreos blasfemos?, dispuestos a amargar la tarde al jefe del blog o del grupo trivial y tribal por las arenas del Serengeti, junto a Elsa o como se llame, la primera de las hembras... ¡Quieto, que me enrollo! El jefe del grupo es Dean, ¿vale? Y ahora vamos a cazar mamuts, tigres de dientes de sable o ungulados. Pero antes, como diría Amparo, vayamos por partes. En este caso solo una. Dean, no me has despejado todas las incógnitas del miedo, te has quedado en la página una, en la de las quejas y reclamaciones. ¿Qué sistema de convivencia entre los homínidos propones? Si no te gusta la que discurre por los cauces fluviales del tiempo, ¿a cuál nos invitas? ¿A la de ser siempre sinceros? En fin, que no te doy más la tabarra, con esto vale por hoy y con que cambies ese "hermitaño" que se me clava entre la nalga izquierda y el tobillo derecho, me doy por satisfecho, con un canto en los dientes, no, que puedo hacerme daño. Congratulations o como se diga, solo has cazado un mísero roedor, vamos a piezas más voluminosas, poderosas, fieras y terribles. ¡Uy qué miedo! Ciao, cazadores.

Lakacerola dijo...

Es que la cruda realidad es muy dura de sobrellevar...quizás por eso preferimos vivir una mentira, pero una plácida mentira que nos abotarga pero que nos hace más llevadera la subsistencia.
Saludos.

Juan José Rubio Silvestre dijo...

Magnífico análisis.
Saludos

Valeria Romero dijo...

The Truman show? Jejeje, justo el otro día pensaba en algo similar a lo que planteas y quién sabe... tal vez un día descubrimos que el mar sí topa con pared ;)

Valeria Romero dijo...

Por cierto Dean, muchos saludos remotos en tiempo... y en espacio, un poquillo menos :)

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