sábado, 11 de julio de 2009

La inteligencia química ya está aquí.


La doctora Carmen Sandi (Torrelavega, 1961) es Neurobiologa del Instituto Cajal (CSIC) de Madrid. Estudia cómo el estrés afecta a la función cerebral, la conducta y la cognición, y ha visto cómo la sociedad impacta en la biología del individuo haciéndolo agresivo.

Dirige el Laboratorio de Genética del Comportamiento del Brain Mind Institute (EPFL) de Suiza, donde investiga fármacos y emociones que potencien la inteligencia.

Antes fueron las pastillas para el sexo que para la inteligencia. Ahí también se miden las urgencias del ser humano, pero también pasa que entender cómo funciona el cerebro y en qué consisten la memoria y la inteligencia es mucho más difícil que entender cómo lo hacen el sexo o la función reproductora, aunque el cerebro es muy importante para el funcionamiento sexual.

Lo que pretende la ciencia es entender cómo funciona el cerebro, y una vez que se entiende qué mecanismos son importantes se puede predecir o hacer hipótesis de dónde se puede actuar para favorecer algo. Lo más interesante sería usar los fármacos que se desarrollen para potenciar casos deficitarios, como los de niños con algún tipo de retraso, la de individuos que no aprenden bien, y que es lo más fácil, como se ha visto en animales. En el laboratorio se analiza también cómo las emociones o el estrés potencian la función cognitiva, la memoria y el aprendizaje. Un poco de estrés para muchas personas y animales es motivador. Por eso no tienen que ser necesariamente moléculas o fármacos lo que se acabe recomendando, sino motivaciones y sorpresa por las cosas, ya que modifican los mecanismos cerebrales facilitando el aprendizaje. Pero es más difícil fortalecer al que ya es bueno que mejorar al que no lo es.

Usar los hallazgos o fármacos para potenciar a las personas normales hacia una súper raza va a depender totalmente de un debate ético y social de la Humanidad, que será muy importante, pero que no es lo que se pretende.

Hay interés de muchas industrias, pero al no estar resuelto el debate ético y social, hay miedo. Ahora hay mucho interés tanto del EPFL como de pequeñas empresas en desarrollar y entender qué sustancias nutritivas pueden hacerle bien al cerebro, como el Omega 3, o el magnesio.

Cuantos más superdotados haya en el mundo, este sería cada vez más frío emocionalmente. Una de las capacidades intelectuales es el desarrollo de la función ejecutiva, y ésta, basada sobre todo en la actividad de la corteza prefrontal, trata de inhibir las emociones más exageradas. Así que a su mayor desarrollo, menos sensibles. Más información aquí.


4 comentarios:

pena dijo...

Es curioso los caminos tan distintos que siguen nuestra inteligencia y nuestros instintos.Saludos y gracias por enlazarme.

Carmen dijo...

La inteligencia no puede estar separa de las emociones porque si fuera así como bien dices el mundo sería frío y más desapacible de lo que ya lo es.
Un beso y buen fin de semana

Balovega dijo...

Hola..

Pensabas que no volvería?, pues un error por tu parte, jjejeje.. esto es un no parar, hoy tocaban los quehaceres domésticos, que ganas tengo de vacaciones!!

No se si la ciencia sabría como funciona mi cerebro, me paso todo el día de un lado a otro sin parar, y siempre me veras con una sonrisa, todo sin fármacos ni na de na, será que las pequeñas cosas me motiva? o que ya estoy acostumbrada a moverme sin parar.

Mi agresividad es nula, en mi diccionario es una de las palabrejas que no existen, y cuando lo veo en otras personas, salgo huyendo... jjajaja...

Saludotes, voy a ver que me espera mas abajo...

Una sonrisa es un día más de vida..autor balovega.

Cosechadel66 dijo...

Cuesta menos incorporarse con cosas tan interesantes...

AHora, a recuperar el tiempo perdido (eso si, perdido muy a gusto), revisando tus entradas.

Carpe Diem

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