lunes, 9 de enero de 2017

La felicidad es ir de compras


Hoy me ha impactado la muerte del sociólogo polaco Zygmunt Bauman, uno de los últimos grandes pensadores de Europa, y el máximo ideólogo de la "modernidad líquida", que siguió en activo hasta los últimos momentos de su vida.

Su "modernidad líquida" nos explica cómo los pilares sólidos que apuntalaban la identidad del individuo en la posguerra -un estado fuerte, una familia estable, un empleo indefinido...- se han licuado hasta crear una ciudadanía asustada por el miedo a perderlo todo.

Con su feroz crítica de la sociedad de consumo, Bauman se convirtió en uno de los principales pensadores de la izquierda global, y su última gran obsesión ha sido la crisis de los refugiados y cómo los políticos atizan el miedo a los extranjeros para ganar popularidad.

El sociólogo criticó ferozmente la actitud de los líderes europeos ante la llegada de extranjeros. "Generan ansiedad, miedo al terrorismo, miedo al extraño, miedo a la gente que viene aquí a comerse nuestro pan y a quitarnos nuestros trabajos... Eso es lo que hacen Marine Le Pen y otros movimientos similares: sacar capital político de exacerbar el miedo al extraño".

"Lo que está pasando ahora, lo que podemos llamar la crisis de la democracia, es el colapso de la confianza. La creencia de que los líderes no solo son corruptos o estúpidos, sino que son incapaces. Para actuar se necesita poder: ser capaz de hacer cosas; y se necesita política: la habilidad de decidir qué cosas tienen que hacerse. La cuestión es que ese matrimonio entre poder y política en manos del Estado-nación se ha terminado. El poder se ha globalizado pero las políticas son tan locales como antes. La política tiene las manos cortadas."


2 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

La politica ha sido subsumida por el mundo económico, la política no existe ni a nivel local.

Saludos

Pilar V dijo...

Un pensador excepcional, capaz de leer una realidad cambiante.

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