viernes, 22 de agosto de 2014

Por qué la educación apesta...





Hay una razón por la que la educación apesta y es la misma razón por la que jamás mejorará, han leído bien, nunca, nunca jamás de los jamases mejorará y por eso debemos ser felices con lo que hay; la razón es que los dueños de este y de muchos países, los propietarios de las grandes multinacionales, no quieren ni van a permitir que la gente se eduque, que aprenda a pensar.


Los verdaderos propietarios del mundo son los ricos millonarios que controlan las grandes empresas del mundo así como las demás cosas y toman todas las decisiones importantes. Olvidémonos de los políticos, los dueños del letrero los han puesto allí para transmitirnos la falsa idea de que controlamos algo, de que tenemos algún tipo de libertad de elección, pero la verdad es que no la tenemos, en absoluto; lo que tenemos son propietarios, dueños, amos; ellos son dueños de las tierras más importantes, de las empresas más importantes, y así ha sido desde que compraron por primera vez a los gobernantes de turno para que empezaran a legislar en su favor, y desde entonces no han soltado ni soltarán las riendas del poder. 

Desde que las compañías de telecomunicaciones se volvieron tan influyentes, se apoderaron de ellas y empezaron a controlar toda la información y noticias que recibimos; no es que manipulen la información para favorecer sus intereses, simplemente la controlan a su antojo y a nosotros nos llega solo lo que a nuestros amos les conviene.

Esos que están interesados en que no nos eduquemos, se gastan miles de millones cada año para presionar donde haya que presionar para obtener lo que quieren, no se rinden nunca y no escatiman en gastos ni en esfuerzos; todas sus energías, toda su vida, todos sus millones los ponen a diario a trabajar para asegurarse de seguir siendo los amos y señores y que el pueblo jamás llegue a reclamar lo que realmente es suyo. Se esfuerzan para conseguir todo lo que quieren y aunque parecen no tener límites, hay algo que no desean: Una población de ciudadanos con pensamiento crítico, no quieren personas bien informadas, no quieren personas bien educadas; no quieren que la gente sea lo suficientemente inteligente como para sentarse a la mesa de su casa y averiguar lo gravemente que está siendo jodida por un sistema que tira por la borda a más y más familias cada día desde hace muchos años. Quieren trabajadores obedientes, trabajadores cuya inteligencia no vaya más allá de la habilidad para operar las máquinas de sus empresas y hacer el papeleo respectivo para que su sistema siga funcionando; trabajadores obedientes y sumisos, tan suficientemente tontos como para seguir aceptando esos trabajos de mierda pagados con salarios mínimos, largas jornadas de trabajo, condiciones precarias, sin beneficios, sin horas extras remuneradas, y con la única ilusión de llegar algún día a cobrar una pensión que en el último minuto se les arrebata, porque también quieren ese dinero, el dinero de la jubilación, lo que hemos pagado a la seguridad social durante toda una vida termina al final en manos de los avariciosos propietarios de este chiringuito que se lo quieren entregar a sus amiguetes de Wall Street o de cualquier especulador financiero para tener aún más atadas todas las cosas.


El maravilloso mundo libre en el que nos movemos no es más que un club de un selecto grupo y nosotros, la inmensa mayoría de la población mundial, no pertenecemos a ese club. Ese exclusivo club es el que se encarga de golpearnos la cabeza cada día para decirnos  en qué creer, en qué debemos pensar, qué es lo que debemos comprar. Jugamos como niños inocentes cada día en su casino sin darnos cuenta de que el juego está amañado, pero nadie parece darse cuenta de ello, y a nadie parece importarle.

Personas buenas, honestas y trabajadoras, obreros, oficinistas, todo tipo de trabajadores con recursos escasos, continuamos eligiendo a estos ricos chupópteros sin entender que para ellos no significamos nada, repito, para ellos no valemos una mierda de nada; digan lo que digan, juren lo que juren ante diez mil biblias y dioses, ellos jamás se preocuparán por nosotros, jamás, jamás, jamás en absoluto.


3 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

La filosofía de Carlín, no se si de vida o como comediante, es la de la basura y aún reconociendo que en la humanidad hay mucha mierda, también existe algunas virtudes, de no ser así, no hubiéramos evolucionado de simio a homo sapiens, aunque el vídeo me plantea una duda, ¿no estaremos en un proceso de regresión de vuelta a las ramas de los arboles?

Un saludo

amparo puig dijo...

Apasionado texto el tuyo que subscribo por completo. Yo, como Emilio Manuel, y después de ver las salvajadas que se cometen a diario en todo el mundo, creo que sería mejor volver a las ramas de los árboles.

Lívia Barta dijo...

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