viernes, 10 de enero de 2014

El príncipe de los ladrones

De todos es conocido el famoso Príncipe de los ladrones, aunque no todos saben que existe también el R-aj-obin Hood español, el moderno salvador para los tiempos de crisis, el encargado de quitar a unos para dárselo a otros. 

Está claro que vivimos una época muy parecida a la edad media, ya que se gobierna al mejor estilo del feudalismo que -por cierto- ha durado bastante (¿unos 10 siglos?), pero parece ser que ha regresado y quiere quedarse. Los gobernantes, -de la mano del rey-legislan para favorecer a los nobles (ricos banqueros, empresarios e iglesia), para asegurarse su lealtad y su apoyo. 

Nos han hecho creer que tenemos problemas económicos, pero la distribución de las rentas de un país no responde a causas económicas, sino políticas. La mayor prueba de que el problema no es económico sino de distribución, es que durante estos años de crisis, mientras que las rentas del 0.1% de la población han crecido desmesuradamente, la renta media de las familias ha descendido en la misma proporción. Y ello, como consecuencia de las políticas públicas realizadas por el Estado. 

Por eso nuestro maravilloso líder es como ese Robin Hood de los cuentos pero a la inversa, es decir, el que hace la redistribución de las rentas de la mayoría para que las goce y disfrute la minoría, debido a la enorme influencia de esta minoría sobre el Estado, y que se traduce tanto en las políticas fiscales como en otros tipos de intervenciones públicas (como los subsidios a la banca) que sistemáticamente favorecen a los sectores más ricos de la población.

Hubo una época, -¿quizás en mi imaginación?- en la que la sociedad tenía un aspecto más plano, con una extensa clase media, unos pocos ricos y no muchos pobres. Hoy vuelvo a ver esa pirámide social, característica indiscutible de las desigualdades que van ganando más y más terreno cada día. Un gran número de pobres en la base sosteniendo a los parásitos de la nobleza.


El factor más importante para explicar el nivel de las desigualdades existentes en un país es el grado de influencia que los instrumentos del capital tienen sobre el Estado (tanto central como autonómico o local). En países como España esta influencia es muy marcada, las desigualdades y la pobreza son mayores que en los países, como en el norte de Europa, donde tal influencia ha sido menor (donde, hasta hace poco, el mundo del trabajo tenía mayor influencia en Europa). No es por casualidad tampoco que los países más desiguales sean también los países con menos calidad democrática, donde el grado de insatisfacción de la mayoría de la población hacia las llamadas instituciones representativas es mayor. La concentración de las rentas y de las riquezas aumenta la influencia política y mediática de los grupos más pudientes de la sociedad, lo que causa el deterioro de las instituciones democráticas. España es un claro ejemplo de ello. 

Esa instrumentalización del Estado por el capital que se vivió en el feudalismo, pudo evolucionar hacia una sociedad más equitativa gracias a la revolución francesa, una revolución que permitió prescindir de personajes como Robin Hood, ya que la gente, gracias a su trabajo, podía vivir dignamente sin la ayuda del príncipe de los ladrones. 

No creo que lleguen a repetirse las condiciones para otra revolución francesa, pero está claro que la gente conoce muy bien a este moderno príncipe de los ladrones y ya no le hace gracia escuchar de sus labios su particular versión de esa famosa frase de la película: "No olvides llevar tu dinero que para mi será un placer robártelo y dárselo a los ricos".

3 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

No se puede repetir esa revolución en la que cortaron las cabezas a reyes y sus anexos, pero si que es necesaria una revolución.

Saludos

RGAlmazán dijo...

Así es, son decisiones ideológicas que conllevan la pobreza a la mayoría de la población, pero tratan claramente de destrozar la clase media y de ampliar más las diferencias entre los beneficiarios de la crisis y el resto de los ciudadanos.

Salud y República

Carlos Galeon dijo...

Muy bueno lo de Rajobyn Hood. Lo es, pero tal y como dices, al revés.
En efecto, España es uno de los países de Europa con las desigualdades más marcadas y el que la clase media ha tendido a desaparecer al ser castigada por la crisis y las medidas adoptadas, que la han llevado a la pobreza.
Estamos llegando a un momento en el que, incluso trabajando, no se podrá vivir y llegar a final de mes en forma digna; un país tercermundista en el que el 1% de la población viven en una riqueza insultante sin producir nada (dedican el dinero a la especulación que da más beneficios), y el 99% sobrevive con sueldos míseros o trabajando 12 y 14 horas diarias en empresas de capital extranjero.
Los herederos de Franco han salido peores y más ambiciosos que él.
Saludos.

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