domingo, 2 de noviembre de 2014

Verdad

 "Quien busca la felicidad fuera de sí es como un caracol que camina en busca de su casa".



Los seguidores de toda religión, corriente metafísica, política, filosófica o ética, están convencidos de que la suya es la única verdad, de que todo lo demás es falso y toman su propia convicción inquebrantable como prueba de la verdad. Ellos dirían: "Yo estoy convencido, de modo que debe ser verdadero".

¿Pero cuál es la prueba de la verdad?

A mí me parece que ninguna filosofía o religión, que ninguna doctrina o ideología, por muy completa que sea, por muy libre de contradicciones internas que sea, y por muy emocionalmente atractiva que sea, puede ser la prueba de su propia verdad. Creo que son como los vestidos que usamos los seres humanos, que varían con los tiempos y las circunstancias y que se rigen por los designios de la moda. 

Ahora bien, ¿puede haber una religión o una filosofía que sea verdadera y que no dependa de la convicción de alguien? ¿Y que no dependa tampoco de las escrituras, debido a que éstas dependen a su vez de la fe de alguien en ellas? ¿Hay una verdad que no dependa de la confianza, que no sea subjetiva?
 
Es por todo esto que vivimos confundidos buscando una verdad que no conocemos y porque no podemos explicar cuál es la verdad que tenemos en mente y cuál es esa prueba de la verdad que -al encontrarla- nos dejaría satisfechos.

Quizás relacionemos la verdad con palabras como paz, dicha, eternidad, inmortalidad, quizás la confundamos con la oferta de liberación del sufrimiento y del temor. Todo parece sumamente atractivo, y es natural que nos hagamos las preguntas: ¿Es alcanzable? ¿Es real?

Nos comportamos como un niño que dice: "Pruébeme que el azúcar es dulce, sólo entonces lo tomaré". Pero la prueba del dulzor está en la boca, no en el azúcar. Para saber que es dulce debemos saborearla, no hay ninguna otra manera. 

Una prueba de la verdad no puede preceder a la verdad, porque entonces necesitaríamos una prueba de la prueba.

Todas las religiones comienzan con la fe y prometen algún éxtasis. ¿Es el éxtasis de lo real o es tan sólo el producto de la fe?. Tomemos el Cristianismo como ejemplo; éste dice: "Jesús es tu Salvador, cree y serás salvado del pecado". Si preguntamos a un cristiano -pecador-: ¿Cómo es que no has sido salvado del pecado a pesar de tu fe en Cristo?, éste nos respondería: "porque mi fe no es perfecta". Así que entramos en un círculo vicioso -sin fe perfecta- no hay salvación, -sin salvación- no hay fe perfecta. Se imponen condiciones que son irrealizables y -si somos aplicados-, seguramente que nos sentiremos culpables por no cumplirlas.

¿Será que puede ser encontrada la verdad?

Primero debemos preguntarnos ¿Existe un lugar especial en el que habita la verdad de modo que podamos ir allí a buscarla? Y de ser así, cuando hayamos ido, ¿Cómo sabremos que la hemos encontrado? ¿Qué mecanismo de prueba utilizaremos para probar que es la auténtica? Debe haber algo erróneo en la pregunta misma, pues retornamos a la búsqueda de pruebas de la verdad ¿No se deberá esto a que -como no conocemos la verdad de primera instancia-, tenemos miedo a ser engañados? 

Imaginamos que la verdad es una cosa que lleva el rótulo: "Verdad" y que es ventajoso tenerla, pero debemos estar seguros de que es la genuina. De aquí nuestro miedo a ser engañados. Salimos a comprar la verdad, pero no confíamos en los mercaderes. Tenemos miedo de las falsificaciones e imitaciones.

La verdad no es el resultado de un esfuerzo, no es el final de un camino. La verdad está aquí y ahora, en el anhelo y en la búsqueda mismos de ella. 


6 comentarios:

Francesc Cornadó dijo...

El sentimiento de posesión de la verdad, se encuentra en el fondo de todo dogmatismo, la Verdad con mayúscula es la raíz de los fanatismos.

La Verdad es casi siempre una mentira que nos creemos porqué lo necesitamos. La verdad no sale de la nada, no forma parte del estado natural; la verdad la crea el hombre y esta creación la realiza por su limitación de entender la complejidad de su existencia.

Salud
Francesc Cornadó

Emilio Manuel dijo...

Hay quien durante toda la vida la intenta busca y nunca la encuentra, como mucho encuentra su verdad.

Saludos

kuto dijo...

Todos los individuos poseemos "verdades" que cambian en función de los conocimientos y el grado de liberación personal que alcancemos en nuestra propia experiencia vital.... y también por las que surgen de las modas y de las circunstancias en los contextos históricos, geográficos y culturales en el que nos toca vivir.

La educación reglada (por los estados) difunde verdades interesadas que propiciran el adoctrinamiento y el moldeamiento de los individuos, que terminarán aceptando (sin darse cuenta) unas verdades que les ubicarán en el grupo de las mayorias controlables (o giliciudadanos)....

A los mangantes del poder no les interesa que los ciudadanos adquieran una conciencia critica que les pueda liberar de esas ataduras invisibles)... No vaya a ser que se desbanden y adquieran unas verdades propias, que den guerra al poder....

Saludos.

Jessica dijo...

Hace tiempo que no te visito, mi tiempo es limitado, por eso paso a darte un saludo. Otro día paso con más tiempo.

Un saludo!

RGAlmazán dijo...

Anhelar la Verdad (con mayúsculas) es ir demasiado lejos, yo me conformo con tener mi verdad que es fruto de mis propias convicciones.

Salud y República

Maria Barrio Corral dijo...
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