miércoles, 2 de julio de 2014

El fracaso de las grandes ideologías


La Tercera Vía es el nombre que se ha dado a una variedad de aproximaciones teóricas y propuestas políticas que, en general, sugieren un sistema económico de economía mixta y el centrismo o reformismo como ideología de gobierno. Giddens su creador, ha pretendido que su famoso ensayo sea un punto intermedio entre el comunismo y el liberalismo, pero su tercera vía no pasa de ser más que la mediocridad de las mediocridades.

La llamada Tercera Vía es un conjunto de ideas pobre, superficial, patético y deplorable. ¿Cómo es posible que ideas de ese corte hayan podido suscitar tanto interés en tantos líderes mundiales? El hecho de que estos -nuestros líderes- las asimilen nos autoriza a decir que nuestros líderes son pobres (de ideas, no de dinero), superficiales, patéticos y deplorables. ¿dónde está pues la causa de tan inmerecido éxito? Indudablemente, en el fracaso de las grandes ideologías.

En 1989 el fracaso del comunismo fue evidente. El fracaso del neoliberalismo vino un poco después, pero en el entretanto un sociólogo británico, Anthony Giddens, pudo hacer carrera soplándole al oído al primer ministro de su país, Tony Blair, que con una postura ecléctica podría obtener crecimiento económico, cohesión social y democracia.

Si uno se fija bien, los recortes y el afán privatizador de Rajoy son la versión simplificada del eclecticismo de Tony Blair. El problema con la Tercera Vía es que ella misma es una copia, igualmente mala, simplificada y no menos dogmática. Nada más doctrinal y sectario que la máxima: “Tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea necesario”. La Tercera Vía es la versión aguada, repintada y adaptada a las nuevas circunstancias de la vieja idea de la “economía social de mercado” 

Años después de que Giddens publicara su manifiesto, La Tercera Vía, la crisis  ha mostrado al mundo que la desregulación y la privatización a toda costa no son buenos principios de organización de la sociedad. 

Está más que demostrada la superficialidad de la Tercera Vía. Baste decir que es una colcha de retazos con la cual se quiere resolver la cuadratura del círculo de la política moderna: cómo tener al mismo tiempo igualdad política y desigualdad económica. En efecto, sus proponentes plantean que sin diferencias económicas, no habría modo de realizar las expectativas de progreso y de bienestar. Pero ellos mismos admiten que demasiada desigualdad haría más que evidente lo antidemocrático de su sitema político y daría paso fácilmente a la tiranía. Todo esto daría respuesta a los miedos de la casta, ese grupo abarcado por una palabra de reciente cuño, y cuyos miembros hiperneoliberales quieren hacerle creer al mundo que no lo son, y que se autodenominan moderados, o sea, de la tercera vía, pertenecientes a ese grupo de políticos que tienen que elegir entre corruptos o tontos. Queda aún otro grupo que quiere salvar los muebles, que asegura no pertenecer a la casta y entonces considera elegir entre ser medio corruptos y medio tontos y eso ya es lo peor de lo peor. 

Como cuarta vía surge Podemos, pero -prácticamente sin viacrucis, sin estaciones de penitencia, sin juicio ante Pilatos ni ante Herodes- los medios de difusión de la información (al servicio de los anteriores) persiguen a su lider para crucificarle y lapidarle al mismo tiempo, en una loca y desaforada carrera por ahuyentar sus miedos, sin considerar que los seguidores de Podemos no creen en resurrecciones ni en milagros y están seguros de que pueden crucificarle a este y a muchos otros pero seguirán apareciendo nuevos Pablos Iglesias que no son otra cosa que los rostros de los desahuciados, los desempleados, los marginados de este sistema.

1 comentario:

Emilio Manuel dijo...

Recuerdo que leí a Giddens hace muchos años, posiblemente en los comienzos del planteamiento de su tercera vía, la que Tony Blair cogió con tantas ganas allá a finales de los 90, y que nuestros socialistas se acogieron a ella con tanta pasión que han llegado a nuestros días sin darse cuenta que han ido basculando más hacia el capitalismo liberal que hacia los movimientos sociales.

No creo que las grandes ideologías hayan fracasado, en todo caso una de ella se ha llevado al huerto a la otra, ¿hasta cuando?, de momento está durmiente.

Saludos

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