viernes, 3 de enero de 2014

La peoridad

Es un vocablo nuevo, acuñado recientemente en un lugar de cuyo nombre no quiero acordarme. Derivado de la palabra peor que es adjetivo y es adverbio, pero bien podría ser verbo, sustantivo o cualquier otra partícula de éste que a su vez es nombre de lengua y de país, pero que se ha convertido en innombrable por muchos de los que en él habitamos.

La peoridad es la calidad de las cosas y las situaciones que van más allá de lo "muy malo"; cuando no hay nada bueno que decir en cuanto a varias cosas que se comparan, se hace necesario medir su nivel de peoridad: 


¿Es peor traer al mundo un hijo con malformaciones, y teniendo la certeza de que no vas a tener ninguna ayuda del estado para paliar sus deficiencias de salud, o es peor ir a la cárcel por abortar?

¿Es peor un sistema educativo que adoctrina a las masas para que sigan a un cristo pobre mientras los que dirigen el sistema se enriquecen, o es peor que la educación de un país sólo esté al alcance de los que tienen mucho dinero, mientras las mayorías de escasos recursos se pierden en la ignorancia?

¿Es peor desangrar con impuestos al 99.99% de una población en crisis que sobrevive con salarios miserables y sin ayudas estatales, para pagar los intereses del rescate a la banca (los dineros que el gobierno ha regalado a los bancos), o es peor que los ricos (el otro 0.01% de la población) sigan defraudando a hacienda y se les perdonen sus deudas y sus chanchullos para que la comunidad internacional siga viendo a este país innombrable como ejemplo de corrupción mundial?


¿Es peor que el pueblo tenga que pagar costosas facturas de electricidad a las grandes empresas que monopolizan su suministro, o es peor que se privatice la energía solar (prohibido generar energía para el auto-consumo)?


¿Es peor seguir encabezando las listas de pueblo inculto o tener ministros de cultura que luchan por destruir lo poco bueno mientras enaltecen lo rancio y tradicional?


¿Es peor tener 6 millones de desempleados o hacer reformas laborales que restan derechos a los pocos que trabajan, empobreciendo a sus familias e infundiéndoles temores que no se veían desde los tiempos más oscuros de nuestra sociedad?


¿Es peor convertir la salud en un negocio y que no puedan acceder a ella inmigrantes, personas con dependencia, pensionistas y gentes de bajos ingresos, o que se quiera acusar a la crisis de que el sistema de salud es insostenible?


¿Es peor que se construyan autopistas por las que no circulen vehículos, o estaciones del AVE en pueblos fantasmas y que esos dineros salgan del bolsillo del pueblo o que ahora tengamos que rescatar esas obras con nuevos gravámenes, de igual manera como se ha rescatado a la banca?


¿Es peor que el ministro del interior sea un homófobo consumado o que promueva leyes que amordacen a la población y que busquen intimidar a todos  aquellos que quieran expresar su descontento con el gobierno de turno?


¿Es peor tener un ministro de asuntos exteriores que abandere la marca España por el mundo como si fuera la última coca-cola del desierto, o que la susodicha marca sea una vergüenza tan grande como el charlatán de feria que la orquesta?

¿Es peor que en La Moncloa resida un personaje corrupto y mentiroso, despreciado por Europa y buena parte del mundo, o que los mismos que le desprecian le acepten por dócil y fácilmente manipulable?

¿Es peor que el mismo personaje del item anterior haya sido elegido por voto popular (aunque el sistema electoral sea desastroso) o que los borregos e interesados que le votaron sigan estando dispuestos a votarle (según las encuestas y a pesar de que las encuestas estén amañadas)?

¿Es peor estar sufriendo lo que hemos sufrido durante el tiempo que llevan estos allí o pensar en el tiempo que aún les queda al mando?


Es difícil, demasiado difícil elegir entre lo peor y lo peor. Pero albergo la esperanza de que algún día veamos luz al final de este oscuro túnel; una poca de luz que entre en las mentes de las gentes de bien para que la próxima vez elijan con mejor cabeza.








6 comentarios:

Francesc Cornadó dijo...

De antología amigo Dean, de antología. La peoridad de este solar poblado de corruptos no tiene parangón posible, la peoridad de la clase política es producto de la incultura secular de un pueblo que decide qué gobernante quiere. El concepto de democracia que tienen los gobernantes del país de la peoridad es el resultado de la peoridad del discurso dogmático e intolerante de la iglesia y de los años de inquisición que aún continúan.
Salud

Emilio Manuel dijo...

Una entrada redonda, ya mismo nos quitarán hasta la posibilidad de protestar en estos lares.

Un abrazo.

Jessica dijo...

Feliz Año!

Espero que lo hayas empezado con buen pie, aunque en este país pocos lo hemos empezado bien, esperemos que pronto se solucionen las cosas.

Un saludo!

ohma dijo...

Magnífica entrada.
Sí hacía falta que reflexionaran porque la sinrazón la estamos pagando todos.
Feliz Año 2014!!
Un abrazo.

Juan Antonio Tinte dijo...

Esta gentuza es tan poco dada al decoro, el pudor y la dignidad, que protagonizan y son los sujetos de nuestra ira.
No dudan en poner nuestra capacidad de agotamiento. No lo conseguirán.
Te dejo un enlace. Es una página con pinturas pero hay artículos que pueden interesarte.
http://juanantoniotinte.blogspot.com.es/
Un saludo y salud

Carlos Galeon dijo...

No sé si será peoridad, pero yo diría fatalidad. Y lo malo es que el pueblo no aprende y si hoy se votara, volverían a ganar los que están, si bien no con mayoría absoluta.
Tardaremos, me temo que muchos años, en recuperar lo perdido durante este gobierno, tanto en libertades y derechos como en capacidad adquisitiva y nivel de vida económico.
Salud y saludos.

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