lunes, 2 de diciembre de 2013

Damnificados por la reforma


Para no molestar a los empresarios españoles con la intrincada prosa burocrática que caracteriza a los chorizos que nos gobiernan, el gobierno les envía el siguiente mensaje:

"Desde hoy podéis despedir fácil y barato, bajar los sueldos, incumplir el convenio o probar trabajadores por un corto período de tiempo y luego echarlos sin ningún coste". Más resumido aún: Todo el poder para la empresa. Y el mensaje para los trabajadores: Rendíos, supermariano ha llegado.


Esta reforma simplemente viene a legalizar las prácticas que ya vienen haciendo los empresarios en todo este tiempo de crisis.

Todas las reformas laborales -sin excepción- han sido hechas con la excusa de la creación de empleo y para lo único que han servido es para destruirlo y para hacer aún más paupérrimo el mercado laboral. La temporalidad de los contratos se ha vuelto ridícula; en la empresa donde trabaja mi esposa hacen contratos de 7 o 9 días; medias jornadas pagadas con menos de 300 euros netos y toda una serie de disparatadas condiciones que no podría imaginar ni el más osado y soñador empresario.

Es increíble que les siga funcionando tan bien la doctrina del shock; que culpen de la crisis a las relaciones laborales y que para salir de la misma los trabajadores tengan que renunciar a todo tipo de derechos sociales.

Es tan funesta esta reforma que el gobierno se va a gastar 2.5 millones de euros para publicitarla; esto es, para disfrazar al lobo de oveja y para que el inocente pueblo se sienta maravillado por la forma de hacer política de esos que hemos puesto allí con nuestro voto.

Se nos ha adelantado el regalo de los reyes magos, y viene en forma de reforma. 

3 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

El capitalismo es insaciable.

Saludos

Francesc Cornadó dijo...

Hemos retrocedido a lo peor del capitalismo salvaje. Estos gobernantes solo atienden a los intereses de las grandes empresas, permiten subidas de precios insoportable(ahora se avecina un incremento de un 14% de la luz), permiten la manipulación de la calidad, permiten el fraude fiscal, el despido libre, a esto añadamos la pérdida de calidad democrática, la pérdida de libertades, el atropello a la justicia, la impunidad de los corruptos, la expoliación de los bienes públicos, los recortes insaciables de sanidad, dependencia, educación. Todo va encaminado a la privatización y al robo. Es inaguantable.
Salud
Francesc Cornadó

Eulogio Diéguez dijo...

Yo ya no me considero digno de llamarme trabajador, ahora me siento como un esclavo del siglo XXI; mi jefe puede hacer conmigo lo que quiera y si quiero irme me quedo sin paro... ¿soy de verdad libre?

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