sábado, 20 de julio de 2013

¿Pesimista u optimista?


“El propósito de la educación es lograr que los niños quieran hacer lo que deben hacer”


En materia educativa nos debatimos hoy entre el pesimismo y el optimismo, los gobiernos dictan leyes que invitan al pesimismo, y las caritas de los niños invitan a padres y maestros al optimismo.

La enseñanza presupone el optimismo de la misma manera que la natación exige un medio líquido para ejercitarse. Quien no quiera mojarse, debe abandonar la natación; quien sienta repugnancia ante el optimismo, que deje la enseñanza y que no pretenda en pensar en que consiste la educación. Porque educar es creer en la perfectibilidad humana, en la capacidad innata de aprender y en el deseo de saber que le anima, en que hay cosas que pueden ser sabidas y merecen serlo, en que los hombres podemos mejorarnos unos a otros por medio del conocimiento. De todas estas creencias optimistas puede uno muy bien descreer en privado, pero en cuanto intenta educar o entender en qué consiste la educación no queda más remedio que aceptarlas. Con verdadero pesimismo puede escribirse contra la educación, pero el optimismo es imprescindible para estudiarla... y para ejercerla. Los pesimistas pueden ser buenos domadores pero no buenos maestros.
 

6 comentarios:

Inés dijo...

Fantástico. Esa es la actitud, y mucho mas ahora que nunca, ahora los maestros tenemos que demostrar que lo somos ¡claro que sí!
¿alguien dijo que fuera fácil?
Pero seguirá siendo apasionante.

Eulogio Diéguez dijo...

Cada vez que veo la cuenta del banco..... REALISMO.

Pilar V dijo...

Siempre con ilusión, porque eso no nos lo pueden quitar.

Emilio Manuel dijo...

No creo que sea cuestión de optimismo o pesimismo, es cosa de vocación, algo que entre el colectivo apenas existe, la enseñanza, la educación se ha adoptado como una forma más de trabajo exista o no interés en ello.

En Finlandia el maestro, el educador es un hombre o mujer respetado, para acceder a su cualificación se exige la nota más alta de la Universidad, aquí por el contrario la más baja y encima una de las peor pagadas. Con estas mimbres es difícil que uno sea optimista, ahora bien con vocación se puede tirar para adelante aunque a lo largo de la vida del maestro,pase por muchos momentos de pesimismo.

Un abrazo.

RGAlmazán dijo...

La ilusión es fundamental. Y la educación es una labor difícil pero, sin duda, la más importante socialmente. La vocación es imprescindible, nos jugamos el futuro.

Salud y República

emejota dijo...

Me gusta la última frase. Bs.

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