domingo, 19 de mayo de 2013

Pangloss o Rajoy


En Cándido de Voltaire, el Dr. Pangloss es retratado como un sabio despistado que a pesar de las pruebas dice que "todo está mejor en este, que es el mejor de los mundos posibles". El panglossianismo de nuestros gobernantes -con Rajoy a la cabeza- nos quiere hacer creer que, de manera natural, por simple proceso evolutivo, sus erróneas políticas nos van a llevar a un país mejor, pero nada más lejos de la realidad. Voltaire nunca hubiera imaginado -¿o quizás si?- que tantos corruptos del mundo moderno imitarían a su dr. Pangloss, con la única intención de hartarse de poder y de riquezas a expensas de un pueblo aborregado.

Como dijera el científico Stephen Jay Gould: "La evolución no tiene una tendencia inherente hacia el progreso a largo plazo". Realmente no caminamos hacia algo mejor (como tratan de hacernos creer). No hay pruebas contundentes de que todo tiempo pasado fuera mejor, ni peor. Gould, como digno representante de un mundo no dogmático, nos aclara que nada está escrito y todo depende de cantidad de contingencias; unas veces vamos hacia adelante y otras hacia atrás; y hoy en España, vamos hacia atrás aunque los medios de comunicación al servicio del dr. Pangloss Rajoy, nos digan que vamos hacia adelante.


El mismo hecho de que hace mucho más de 100 años se escribieran cosas que hoy son vigentes, nos muestra lo poco que hemos evolucionado, o nos demuestra que la evolución no nos ha conducido a un mundo mejor. Es complicado poner en una balanza los beneficios y las desventajas de este proceso, pero tendríamos que ser muy obtusos para no darnos cuenta de las cosas tan importantes que hemos perdido, como nuestro maravilloso medio ambiente (el de antes), valores esenciales como la honestidad; o no enterarnos de lo poco que la evolución ha contribuido a eliminar el espejismo de dios en el mundo, o -lo que es lo mismo- a alcanzar un nivel más elevado de conciencia; me refiero a que los hombres y mujeres del mundo moderno no se caracterizan precisamente por ser felices, equilibrados, morales e intelectualmente satisfechos; la selección natural y las teorías científicas similares distan mucho de ser más aceptadas que las hipótesis basadas en Dios, — como la falacia del diseño inteligente — en lo que se refiere a la explicación del mundo vivo y el cosmos; los niños siguen siendo etiquetados por la religión de sus padres. Términos como "niño católico" o "niño musulmán" deberían considerarse aberraciones, pero no es así; los ateos deberían ser mayoría y no al contrario, debido a que -desde mi punto de vista- el ateísmo es una prueba de tener una mente saludable e independiente. 

En definitiva, el avance de la religión en España, y el retroceso en todos los demás aspectos, son pruebas más que suficientes para cualquier persona con un mínimo de inteligencia, de que esto no va bien. La cuestión es: ¿Hay suficientes personas con un mínimo de inteligencia para cambiar esta situación?


 

4 comentarios:

amparo puig dijo...

Hce dos años, cuando mi hijo estudiaba segundo de bachiller, volví a leer a Platón, pero a fondo. ¿Que si hemos avanzado? LO único que ha avanzado es la tecnología, pero el ser humano... En aquella época, Platón ya se quejaba de la corrupción de los políticos. Y en ello seguimos.

Juanan dijo...

Planteas cosas muy complejas, estimado Dean. Para empezar el hecho de pensar que una mente atea es más saludable que una mente religiosa es un planteamiento, cuanto menos, dudoso. (Y te lo dice alguien que es agnóstico y que ha sido profesor de Historia). Me puedes argumentar que la religión es responsable de bastantes barbaridades (no te lo voy a negar), pero es un argumento muy pobre porque lo mismo ha ocurrido con muchas otras ideologías. Te recuerdo que las científicas ideas de Marx desembocaron en el Stalinismo o que ciertos sectores ateos de la revolución francesa cometieron horribles crímenes. No sé si has estudiado con detenimiento las ideas básicas del Budismo (que, por cierto, no habla de Dios) o las ideas centrales del cristianismo primitivo. Te aseguro que esas ideas contienen un montón de cosas saludables para el espíritu humano. Otra cosa es el tema de la política, la corrupción y la ancestral costumbre de robar. Eso es mucho más difícil de solucionar. El problema de la religión es que la mayoría de sus practicantes son hipócritas y no se atienen realmente a las ideas que dicen profesar. Y conste que no defiendo a nadie, simplemente te digo que el asunto es mucho más profundo de lo que parece. Si la religión se practicara con total sinceridad, más bien contribuiría a mejorar la política que a empeorarla. En cualquier caso soy muy escéptico en cuanto a la posibilidad de erradicar la avaricia, corrupción, robo y ambición excesiva.

Saludos!

Emilio Manuel dijo...

Es mucho contenido y de suficiente peso como para que en tan poco espacio dar una respuesta. De todos modos si que me gustaría conocer de donde sacas el dato del avance de la religión en España.

Saludos

Dean dijo...

Juanan, La religión en España tiene mucho poder, al igual que en Italia, en Estados Unidos, en el mundo árabe, en Israel, en Latinoamérica, o en casi todos los rincones del mundo. Quizás la historia te llegue a dar la razón y la religión contribuya a hacer mejores hombres, pero lo que mis ojos han visto dista mucho de ello, no hablo de tiempo lejano, hablo de tiempos modernos, y precisamente la religión hace más hipócritas a los hombres.

Emilio Manuel, cuando hablo del avance de la religiosidad me refiero a que esta España tiene hoy un gobierno que la quiere inyectar a la fuerza, como la sharia en los musulmanes, y la tradición y la cultura popular parecen muy dispuestas a aceptar los preceptos de los abuelos.

Amparo, ese es el punto principal de mi entrada, la evolución es otro de esos conceptos sobrevalorados hoy día; el sistema económico y social globalizado ha hecho que se confunda crecimiento con desarrollo y con evolución. El sistema, se ha dedicado a crecer al ritmo del avance de la población, pero la riqueza se ha concentrado en unos pocos y por lo tanto, hay un desfase tan enorme en el reparto, que jamás se habría dado en un ecosistema normal como fruto de la evolución; es como si en las llanuras del Serengueti hubiera carne suficiente, pero sólo dos o tres leones tuvieran acaparada toda la comida y los demás animales murieran de hambre. Los ecosistemas evolucionan, pero el hombre va a contravía. La mayoría de estados modernos avanzan económica, social, política y culturalmente, pero el nuestro retrocede.

Seguidores

Han actualizado recientemente

Select language

>