miércoles, 12 de diciembre de 2012

No me hables de verde


Sembrar un árbol, tener un hijo, escribir un libro; o regar tu jardín durante años, criar dos hijos, leer hasta llegar a pensar que ya casi todo está escrito, no son más que tópicos, frases bonitas, metáforas de la vida, situaciones y sobre todo palabras sobre valoradas.

Lo social es hoy una de ellas, pues tanto los de la extrema derecha como los de la izquierda la emplean para sus maquiavélicos planes. Cuando te atreves a encender la tele te encuentras la palabreja por todos los canales y programas faranduleros; desde el presidente de gobierno aseverando que sus medidas no van a tener un coste social hasta los líderes sindicales erigiéndose como defensores de las cuestiones sociales o la princesa del pueblo cuyo epíteto habla por sí sólo, como si el pueblo se beneficiara con sus actuaciones circenses o como si en sus intereses la prioridad fuera social y no individual.

La religión es otra de esas sobrevaloradas. Mis hijos han recibido clases de religión en el colegio año tras año, no ha habido más remedio; pero esto no es más que una pérdida de tiempo, ya que en su casa ven como sus padres ni siquiera mencionan esa palabra ni mucho menos lo que lleva implícito. Si en los hogares la religiosidad brilla por su ausencia, es más que obvio que se criarán unos hijos sin prejuicios de este tipo, de igual manera que si no se tienen aficiones futboleras o y se respira un ambiente de librepensamiento, esa será la herencia, o lo contrario, que -lamentablemente- es lo que sucede en la realidad.

La esperanza, esa otra gran sobrevalorada, va íntimamente ligada a la religiosidad. Ahora se ha declarado oficialmente el verde como el color del año 2013, y no es casualidad. Ante la ineptitud de nuestros gobernantes no queda otra alternativa que acudir al favor del altísimo, o lo que es igual, a los designios de la diosa fortuna, no perder la esperanza y por enésima vez esperar los brotes verdes que ya están a la vuelta de la esquina como por arte de magia; no hay que hacer nada, o lo que es peor, tomar medidas aunque sean erróneas que de todas maneras dios vendrá a socorrernos y nos pondrá a salvo.

El sistema educativo debate cada cierto tiempo la validez o no de los contenidos, de los métodos y las estrategias; así mismo los cambia cada cierto tiempo asumiendo que de esta forma el nivel de la educación irá hacia arriba, como por arte de magia. No importa que no haya presupuesto, lo importante es que haya un buen método y si este lo encomendamos a dios, tenemos la esperanza de que  será la solución a todos nuestros males.

Qué cansinos se han vuelto los temas sociales y religiosos; qué desastre de educación; pero sobre todo, qué ausencia más grande de pensadores y de pensamiento; qué poco piensa la gente y qué poco se enseña a la gente a pensar. Al final está trinfando la barbarie como si hubiésemos retrocedido en el tiempo y hubiésemos deshecho todo el camino andado; como si todos los cimientos de la civilización hubieran sido tirados abajo por un puñado de inescrupulosos y no nos quedara más remedio que  mirar las ruinas con tristeza y conservar como útimo recurso la religión y la esperanza.

Así que no me hables de verde ni de lo que este color puede representar, háblame de que -por fin- te has detenido a pensar aunque sea por un momento; tan solo eso, y que ya no eres otro camarón de esos que tan fácilmente se dejan llevar por la corriente.



 


7 comentarios:

Carlos Galeon dijo...

Siempre se ha dicho que la esperanza es lo último que se pierde, pero como norma, los que lo dicen suelen hacer poco por arreglar por sí mismo, o con la ayuda de los demás, los problemas que tienen, esperando tranquilamente a que se solucionen por sí solos.
Pertenecen a una subcultura que ha sido educada bajo unos principios pseudo-religiosos, según los cuales, las cosas pasan porque son inevitables y no está en nuestra mano cambiarles, sino que es la Providencia o un determinado poder divino quien puede hacerlo.
Nosotros fuimos educados en ese tipo de subcultura, pero supimos salir de ella, rebelarnos contra las imposiciones irracionales y forzosas de los dogmas.
Hoy lo hacen de forma más sibilina; el poder de la Iglesia para controlar las mentes ha sido sustituido por la manipulación de los medios de comunicación, convirtiéndolos en modos de adoctrinamiento y propaganda de ideales que incluso atentan contra nuestros propios intereses, pero lo hacen ver al revés.
Los think-tank han sustituido a la Iglesia en su labor y estudian otras formas de control, diferentes a las viejas creencias en dioses, por otras nuevas, como el poder y el dinero. Los vicios como la ambición, el exceso de deseo de poder y de beneficio, la corrupción, y la avaricia, son hoy en día virtudes necesarias para que funcione el sistema.
Si la sociedad está enferma, debe de estar regida por enfermos, así que creemos personas enfermas para que la dirijan.
Y nos vamos dejando llevar por la esperanza.
Saludos.

Dean dijo...

Carlos, yo no diría que es una sociedad enferma sino ebria, los bobiernos anteriores la han emborrachado y el actual, le sigue dando bebida. La resaca será enorme.
(Sin querer he escrito "bobiernos", al revisar me he dado cuenta de ello, pero me he encontrado con una palabreja bastante válida, así que no la he cambiado).

Emilio Manuel dijo...

Leyendo tu comentario y viendo la foto que has puesto solo diría que a esos dos pobres niños habría que liquidarlos ya que serían dos muertos vivientes, me gustaría pensar que ellos serán capaces de generar esperanza suficiente para que el este mundo al que le queda mucho por hacer se haga.

Saludos

Pilar dijo...

Pensar requiere tiempo, sosiego y silencio, y creo que ninguna de las circusntancias se alientan o favorecen en un mundo en el que correr, resumir y hablar deprisa son la tónica habitual.

Dean dijo...

Emilio Manuel, la esperanza es inherente a la naturaleza humana y por lo tanto, redundar en ella cuando se hacen las cosas tan mal es algo contradictorio. Hay que hacer cosas y no seguir esperando a que las soluciones caigan del cielo.

Dean dijo...

Tienes razón Pilar, cuesta mucho, pero siempre ha sido así; no creo que la inquisición fuera mucho mejor que los tiempos modernos, y aún así los pensadores de la época lograron cambiar el mundo.

Juanjo Rubio dijo...

Vivimos ahora en una Inquisición disfrazada...

Saludos

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