sábado, 15 de septiembre de 2012

Esa delgada capa

 


Se está gestando una revolución que no tiene nada que ver con las que ha habido a lo largo de la historia. El estado de indignación que presentan los ciudadanos de algunos paises del mundo desarrollado podría conducir a un nuevo sistema para el mundo. No se sabe cómo ni cuándo, pero parece ser algo inevitable porque además de que -por fin- muchos están reaccionando, saliendo del letargo de años y años de comodidad, el agotamiento de los combustibles fósiles como principales fuentes de energía, conducen de forma casi inequívoca a un nuevo sistema económico, social y político que en nada se parecerá a lo que conocemos hoy.

Después de una crisis tan tremenda para los no ricos, de una juventud sensiblemente tocada, de una realidad que a muchos sobrepasa, lo más natural es que vengan cambios profundos. Las sociedades del mundo se han polarizado en ricos y no ricos, los ricos tienen el poder y ajustan las leyes a su medida, de tal forma que se les simplifica el proceso de explotación de los no ricos. Los ricos son apenas unos pocos comparados con los no ricos, pero consiguen manipular la voluntad de los no ricos para que estos  elijan como sus representantes a unos títeres que hacen lo que conviene a los ricos. Si ellos han conseguido idiotizar a las mayorías absolutas a través de los medios de comunicación, es necesario que los "no ricos" hagan algo similar para liberarse del yugo. 

Han desaparecido los colores políticos, las ideologías, las tendencias; las naciones y el mundo sencillamente se decantan en dos grupos bien definidos: Arriba, la crema y nata de la sociedad, una capa delgada que concentra todo el poder y el dinero, y el resto del recipiente está lleno de un suero pobre y sin nutrientes que trata de sobrevivir por la presión cada vez mayor de la capa superior que no se conforma con su estado sino que busca una mayor concentración. Ahora entiendo muy bien lo que querían decir los mayores cuando hablaban de la flor y nata de la sociedad.

Han difundido el miedo a través del fantasma de la crisis y han conseguido arrebatarnos lo que nuestros padres y abuelos habían conseguido después de décadas de sufrimiento. Pero esa fina y poderosa capa que nos impide llegar a la superficie no sabe que con la presión se puede llegar a romper esa capa superior y hundirle hasta el fondo.

Desde las calles se lanzará el mensaje general de que esto no puede continuar de la misma manera y se enseñará a la gente cómo hacer su propia revolución. Argentina lo entendió a la fuerza con el corralito y desde entonces la gente se fía más de su colchón que del banco para guardar los ahorros. Paulatinamente irán desapareciendo las tarjetas de crédito y por supuesto los créditos bancarios; los chinos dan ejemplo de ello, pues una de sus máximas es "nunca recurrir al banco usurero", se prestan dinero entre ellos y no se cobran intereses. La generación surgida de este caos actual no jugará con las mismas reglas que hemos jugado sus padres, la imposibilidad económica de su acceso a la educación les hará recurrir a otras modalidades de aprendizaje y la mayoría de ellos no estarán adoctrinados con el sistema tradicional para seguir formando parte del engranaje que tan bien les ha funcionado a los ricos desde la revolución industrial; financieramente estarán mejor preparados para no dejarse engañar con hipotecas, y movimientos bursátiles que atienden a la especulación antes que a la realidad; el comercio lo harán por internet, y no sucumbirán tan fácilmente a las demandas de la moda y la presión publicitaria, se moverán, no tendrán un empleo estable, ni un piso, ni una ciudad, el mundo entenderá que es una pérdida de tiempo solicitarles su procedencia y su documentación, al fin y al cabo es difícil que vengan de otro planeta, simplemente valorarán su aporte a la sociedad.

La revolución no empezará en las calles ni terminará en las calles, empezará en las mentes y continuará en las mentes hasta que la mayoría absoluta esté compuesta por esa nueva generación ni ni: ni hipoteca, ni cuenta bancaria, ni esclava del sistema tradicional. Los hijos de los licenciados y diplomados que hoy están en el paro o en una pizzeria, sabrán muy bien que los títulos universitarios no son nada mientras siga existiendo esa delgada capa que mantiene ahogada al resto de la población.


 


4 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

Mientras todo esto ocurre la "brecha educativa" entre el norte y el sur se está agrandando, al paso que vamos, me temo que seremos los "mamporreros" de los países del norte, ya los fuimos en los años 50 a 70 y la historia se repite.

Nuestros odios ancestrales, y cavernícolas hacen que seamos unos incompetentes, incapaces de dejar ideologías aparte y acordar una educación que haga avanzar al país evitando lo que se está viniendo encima. ¡¡Pandilla de inútiles!!

Un saludo

Cheli dijo...

Es necesario un cambio muy profundo, y si, creo que todo esto llevara a ello, pero tambien creo que llevara su tiempo; sera una sociedad diferente, y , espero, mejor; pero mientras llegamos a ello, pienso que sera mucho lo que costara, no sera facil el camino, es lo que nos toca.
De momento, estamos en la etapa mala.
Tengamos esperanzas en el futuro.
Un beso.

Carlos Galeon dijo...

Tiene que haber un cambio, y lo habrá, pero no creo que sea tan sencillo y tampoco pacífico. Los que están arriba no van a dejar de estar si no se les obliga a bajar, o al menos a reducir las diferencias con los de abajo. La generación que actualmente se está perdiendo y que dentro de diez o doce años, sin saber trabajar, sin experiencia, sin estudios, acostumbrada a una comodidad gracias al colchón y la casa paterna, cuando éste ya falle, ¿trabajarán por 600 euros al mes?, o bien ocurrirá lo que yo he vivido en otros países, como México, Colombia, Perú, Gran Bretaña, y otros, que preferirán la vida fácil y cómoda de la delincuencia a partir del narcotráfico u otros tipos de delincuencia en los que la vida ya no tiene valor, porque eso es lo que les han enseñado.
Mucho me temo, que si no reaccionamos ahora, el mañana que espera a esta generación será el de una generación perdida sin derechos, pero sin obligaciones.
Saludos.

VerboRhea dijo...

...al final las aguas volverán a su cauce, si antes el Sol no logra secarlas, claro...(tú me entiendes)
Saludos

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