miércoles, 11 de enero de 2012

Sin mochila


Imaginemos que estamos diseñados genéticamente para no envejecer, que crecemos y a la edad de 25 años se detiene nuestro proceso de envejecimiento. Imaginemos ahora que se nos concede sólo un año más de vida, pero que ese tiempo tan restringido se pueda ampliar o acortar dependiendo de que consigamos más tiempo o de que lo gastemos rápidamente. Y que el tiempo sea ahora la moneda de cambio; que lo ganemos y lo gastemos, que un pan no nos cueste 50 c/ sino que nos cueste 5 minutos de tiempo, que la mayoría estemos atrapados en una loca carrera por alargar ese escaso año mientras que una minoría -los ricos que poseen mucho tiempo- pueden vivir para siempre porque sus reservas no se agotan. Y el sueño de cada uno es despertar con más tiempo en sus manos.

Trabajarías ocho horas al día y conseguirías otras ocho horas de tiempo para comprar tus cosas básicas, o gastarías diez horas diarias de tu vida en cualquier tipo de trabajo, y se te pagarían con otro tanto, todo esto implica que al final vivirías al día, y que la mejor estrategia sería robarle tiempo a alguien; la realidad es que los que han conseguido acumular miles de años, lo han hecho robando a los demás; al final te das cuenta de que esta historia no tiene nada de hipotética, te das cuenta de que es la que sufren millones y millones de familias en el mundo y es la que gozan unos pocos ricos.

Ahora vendrán los tópicos: "Es verdad, hay que vivir cada día como si fuera el último"; "hay que vivir el presente porque el pasado ya pasó y no sabemos nada del futuro"; "carpe diem: aprovecha el día, no lo malgastes"; "lleva poco equipaje, pon en tu mochila sólo lo indispensable"; cualquier cantidad de frases hechas que todos conocemos pero que nunca llevamos a la práctica. 

Yo creo que la moraleja de esta historia no es caer en esa trampa, sino cambiar el paradigma, romper los esquemas, saltarse ese guión que tanto han insistido en que sigamos al pié de la letra, hacer algo diferente, y cuando digo diferente me refiero a que también para cada uno de nosotros es algo diferente, que lo que a mi me funciona a otro puede que igualmente le funcione o puede que no. Pero marcar la diferencia no es ponerse un piercing o hacerse un tatuaje, no es ir en zapatillas cuando se requiere un traje; yo considero que ser especial es soltar lastre, ya que veo a mi alrededor que todos están empeñados en acumular cosas; vivir al día significa disfrutarlo (ocho horas durmiendo, ocho horas trabajando, dos horas comiendo, otras dos haciendo la siesta, dos viendo la tele, una hora más conduciendo, en atascos, en semáforos y aparcando; y ese 0,04% restante, esa horita que nos queda la malgastamos peleando con nuetros seres queridos, enfadados, o encerrados en nosotros mismos). 

Nos han dicho: aprovecha el tiempo. ¿Pero alguna vez nos han dicho disfrútalo? Difícil disfrutarlo cuando no lo tenemos, cuando la mayor queja de la humanidad es: No tengo tiempo. Es verdad que los ricos se han apoderado de nuestro tiempo, pero peor para ellos que -sabiendo que tienen mucho-, no se apresuran a disfrutarlo, y afortunados quienes entendemos que nos  lo ha robado todo y sólo nos queda este hoy cortito, y yo para un viaje tan corto no llevo mochila.


9 comentarios:

Pilar dijo...

Tienes razón, pocas veces alguien se acerca y te dice disfruta el momento, ¿para qué tanto aprovechamiento?

Me gustó la reflexión.

Logio dijo...

Somos increibles, nos matamos por conseguir dinero y malgastamos el tiempo; luego, de repente nos damos cuenta de que no vale de mucho el dinero... pero casi siempre es tarde ya.

Maria... dijo...

Es verdad nunca aprendemos ...somos así la raza humana es así.
Pero eso de disfrutar en vez de aprovechar el tiempo me ha gustado mucho , me lo apunto en mi memoria.
Como siempre me encanta leerte !
Un besazo Dean

Maria

RGAlmazán dijo...

El tiempo es la unidad de valor más importante y no el dinero. Tener tiempo para poder hacer lo que a uno le gusta, poder disfrutar, es lo ideal. Desgraciadamente no todo el mundo puede o quiere.
Hasta muchos ricos malgastan su tiempo en querer ser más ricos y no gozan de la vida.

Salud y República

Ciberculturalia dijo...

Para mi el mayor valor es "disponer de tiempo para hacer lo que me venga en gana". Para ello, hay que soltar lastre y cambiar el objetivo. Es cierto que a veces es dificil conseguirlo porque todo lo que nos rodea induce a la acumulación. ¿Para qué?
Yo quiero tiempo. El máximo valor
Un beso

Cristina dijo...

Una genialidad! Una ecuación de nuestras vidas, abrazos.

Emilio Manuel dijo...

Es a partir del siglo XIX con Darwin, cuando todo se fue al carajo,gracias a su viaje en el Beagle vio que los seres vivos evolucionaban, a partir de este momento los listos vieron que evolución, progresión, calificación, escalafón, ranking, competitividad, eran términos de progreso, a partir de ahí, todo se fue a tomar por culo, aunque la culpa no la tuvo Darwin, lo mismo que los esposos Curie no fueron culpables de la bomba atómica.

Aunque en contra de lo anterior, hagamos como algunas tribus que apenas conocen la civilización, vivamos al día, se trabaja cuando se necesita, el resto del tiempo a retozar.

Un saludo

José dijo...

Visto tu comentario en el blog de nuestro amigo Emilio M. Visito tu blog y me gusta lo que leo. Y digo yo apreciado amigo. Si yo tengo para un pan a día y es el que necesito para comer y mantenerme. Y un rico y otro más rico tienen para dos panes o más y su organismo solo le permite comer un solo pan al día ¿para que quiera el resto? Y el tiempo y el dinero ¡Para acumularlo! En pan y ajos se debería de convertir (es que no se ven artos).
Perdón no se si desvarío.
Un abrazo

emejota dijo...

Muy bueno Dean. Esto lo tuve clarito desde bien niña. Aquí tienes a una disfrutadora de prácticamente tooooodo su tiempo desde cerca de los 46 años.
Eso sí hasta entonces trabajé como una posesa, como los chinos y establecí una estrategia para disfrutar de mi tiempo en el futuro con las herramientas de las que se disponía entonces.
Por tanto, he vivido como una "rica" sin serlo oficialmente, pero rica en tiempo. Actuando muy en contra de lo que la sociedad demandaba.
Ahora con la edad, cada vez se necesita menos, hasta menos tiempo, curiosamente cuando se ha disfrutado lo adecuado y suficiente de la vida eso ya no importa nada, las maletas están preparadas y nos podemos despedir, si nos da tiempo, con un guiño cómplice. Bs.

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