viernes, 6 de enero de 2012

Elegimos el oro

Melchor (Magalath), anciano de blancos cabellos y larga barba del mismo color, procedente de Europa; Melchor entrega la mirra,  una sustancia rojiza aromática que es común en medio oriente y Somalia. Era muy valorada en la antigüedad para la elaboración de perfumes. La mirra es el símbolo del hombre.
 
Gaspar (Galgalath), el más joven y rubio de los tres reyes magos procedente de Asia. Gaspar entrega el incienso, El incienso es una preparación de resinas aromáticas vegetales, a las que se añaden aceites de forma que al arder desprenda un humo fragante y un olor característico. El incienso en el símbolo de Dios.

Baltasar(Serakin), de raza negra, procedente de Africa, Baltasar entrega el oro, el más precioso de los metales. El Oro es el símbolo del Rey. La descripción de los tres reyes magos fue hecha en el siglo XIV por un monje benedictino, Beda, que los describió en un códice.

Mucha parte del mundo cristiano celebra la llegada de los reyes magos con regalos, y lo que significa nuestra elección es que no entendemos el verdadero sentido de las cosas, la incoherencia de nuestras vidas; ser creyente debería llevar implícitas las palabras compromiso y coherencia, pero pedimos oro para que nos sobre algo y podamos sosegar nuestras conciencias con las limosnas.

De los tres, hemos elegido el oro porque con él podemos comprar reinos y aplastar a nuestros congéneres como si fuésemos dioses; elegimos el oro porque su brillo nos mantiene ciegos ante la realidad de nuestro vecino; pedimos oro porque creemos que con él se solucionaría todo lo demás. Nunca pedimos mirra porque nos avergonzamos de nuestra condición humana y no nos atravemos a pedir incienso porque las religiones se lo han apropiado para sus dioses y al hombre le han hecho parecer insignificante. 

De los tres reyes magos elegimos al negro porque nos trae oro de Mali, coltan del Congo, y diamantes de Angola y Sierra Leona; elegimos al negro porque tácitamente estamos aceptando su condición de esclavitud para que nosotros demos rienda suelta a nuestro consumismo. Si hiciéramos una encuesta todos dirían que para esta fecha piden paz y amor, pero los actos nos demuestran que las guerras que desangran a muchas regiones del planeta nos importan muy poco y que el amor más grande que puede existir es el amor por el dinero.



6 comentarios:

Vera E. dijo...

Y lo peor es que ponemos como excusa "la ilusión de los niños" sin ser demasiado conscientes del verdadero sentido de la palabra ilusión...

BsoT.

Emilio Manuel dijo...

Amigo Dean, estos días algunos- muchos, demasiado- pensamos como niños; pasados estas fechas "de amor, felicidad y compadreo", nos convertimos en adultos y los criterios cambian; para unos, el oro es el signo de dominación, para otros es lucha permanente contra la usura y el dominio del hombre contra el hombre. Creo que no hay nada perdido, aunque lo parezca.
Un saludo

Jo dijo...

No se, no se... no es tan malo ilusionarse. lo que es malo quizá es de golpe darse cuenta de todo el significado...

RGAlmazán dijo...

Afortunadamente no todos prefieren el oro, la riqueza y el poder. Hay quien, en estas fiestas, volvemos a sentirnos como hace años, volvemos un poco a recuperar la inocencia y vemos en estas fiestas un homenaje a los más pequeños. Sin más.
Desgraciadamente los que predominan son los otros, los del oro. Y eso hay que cambiarlo.

Salud y República

Ciberculturalia dijo...

Desgraciadamente nuestra sociedad tiende a considerar como primera, y a veces única, prioridad el dinero, el oro.
Contra ello deberemos luchar y a favor de otros valores como la solidaridad, la generosidad, la igualdad.
Nuestra lucha es y será sin cuartel.
Un beso

Logio dijo...

También visten de púrpura, el símbolo del poder.

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