viernes, 28 de octubre de 2011

Adoctrinamiento

  “Nuestra historia no se ha hecho con la libertad y la democracia, se ha creado con el shock”.

El economista Milton Friedman decía que la sociedad está regida por el mercado, que las ganancias y el mercado impulsan todas las actividades de la vida, desde las escuelas hasta la atención sanitaria y el mismo ejército, que la mejor forma de generar riqueza es con la abolición de protecciones comerciales, la desregulación de precios y por supuesto con la eliminación de los servicios públicos. El libro de Naomi Klein: "la doctrina del Shock", nos muestra la forma en que se ha utilizado el descubrimiento del electroshock de la psicología (para borrar los recuerdos y regresar al sujeto a un estado infantil, y poder reescribir su historia), y se ha trasladado al contexto socio económico mundial, de tal forma que se propinan shocks económicos para forzar a los paises más débiles a doblegarse a los mandatos de los más fuertes, creando unas condiciones óptimas para el tipo de sociedad que plantea Friedman (y que ha ganado un premio nobel, qué casualidad), exactamente lo que estamos viviendo hoy día.

Nos muestra la manera en que hemos  llegado al período actual de agresión neoliberal que impone el desmantelamiento de los derechos adquiridos y de los logros obtenidos a lo largo de la historia.  De un Estado débilmente protector con mínimas funciones de redistribución de la riqueza, promoción de la seguridad social, defensa de derechos fundamentales y desarrollo de la capacidad productiva y de los mercados internos, se avanza hacia el estado transnacional que sirve a intereses corporativos globales entregándolo todo como borregos.  Esta transición agranda la crisis por la implementación despiadada del plan de ajuste estructural que exige la globalización neoliberal.  

El plan del capital transnacional es de largo alcance y se sirve de los gobiernos de turno, las instituciones y las personas.  Seguirá su curso inexorable mientras no se le plante cara. Grecia, España, Portugal, los débiles pero con algo de dinero serán esquilmados y manejados como títeres. Francia, Alemania, se aseguran su futuro a expensas de la explotación de los paises de su entorno.

La mayoría de la población se mantiene al margen, engañada a través de un sofisticado dispositivo de propaganda diseñado para manejar a las masas, confundir la realidad y distorsionar la memoria. La pobreza, dice la versión oficial, es culpa de los pobres porque obliga al estado a gastar en ellos y por eso argumenta, hay que reducir el gasto para reducir la pobreza.  Se recorta el gasto redistributivo del Estado (no el gasto militar).  Se procede a la inversión de los recursos públicos (nuestros recursos) para capitalizar empresas privadas que generan ganancias enormes para pocos propietarios que concentran la riqueza.  Riqueza que incrementan a costa de la explotación y la precariedad laboral. 

El consumismo, el entretenimiento y el miedo se combinan encubriendo la verdad con una versión ilusoria y oficial.  El pueblo se entretiene mientras lo explotan.  El gobierno aborregado exige recortar, recortar y recortar, más y más ajustes para los de siempre con la excusa de que es para el saneamiento de la nación y hay muchos que le creen.  El poder es un acto permanente de propaganda a cuyo servicio están no solamente los medios masivos de comunicación, la información y las manipuladas estadísticas oficiales, sino el propio presupuesto del Estado que maneja el ejecutivo, en espectáculos públicos y actividades supuestamente de interés cultural. Viene la ayuda externa, por supuesto, en forma de préstamos carísimos que hipotecan a los hijos de nuestros hijos y nos fabrican nuevas realidades.  La mentira es el lenguaje oficial que enmascara, entretiene y somete.  El que algo quiere debe ser cómplice, reproducir y promover la versión oficial.  
Más audiencia tiene el fútbol, más mueven los conciertos y la telebasura que los 4.5 millones de desempleados y los miles de deshauciados.  Quienes se atreven a decir la verdad son rojos, perroflautas, desechos sociales y se les etiqueta de tal forma que el grueso de la población los empieza a identificar como un enemigo.  Tan sofisticado es el manejo, que saca ventaja de las mismas protestas contra el sistema.  La mayoría no se ha dado cuenta, pero los continuos shocks económicos han hecho su efecto y la mesa está servida para que el títere siguiente dé continuidad al servilismo y siga nutriendo los mercados a nuestras expensas.





7 comentarios:

Arwen dijo...

Más que la doctrina del shock yo le llamaría la doctrina de la destrucción...escapemos como podamos y por lo pronto te deseo que pases un buen fin de semana y un buen puente si es que lo tienes!! ;)

Besos y me encantó tu regalo.

Arwen

Jo dijo...

mmm pero habmos unos no bien entrenados... o estamos ya tan bien adoctrinados ue no nos estamos dando cuenta de loque pasa... y seguimos

como si nada


:(

Balovega dijo...

Hola...

Una bella inspiración llena de adoctrinamiento ..te dejo un simpático mensaje..

“Por favor. URGENTE! Envíame una foto tuya por multimedia. Tengo amigos que no creen que duendes existan”

Besotes de feliz noche

Emilio Manuel dijo...

Si, pero....., la historia del mundo se ha hecho con revoluciones y contrarrevoluciones, de todo esto ¿que podemos esperar? ¿donde está el límite de la paciencia?.

Saludos

Carlos Galeon dijo...

La doctrina del shock se viene utilizando desde los años 90 con resultados muy exitosos. Los "Chicago bois", (seguidores de Milton Friedman) la tienen como norma nº 1 cada vez que ocurre una catástrofe o que la provocan, para introducir una de sus retrógradas normas económicas que ha convertido el mundo en un mercado gobernado por el neoliberalismo y la falta de libertades aprovechando la reacción de las masas ante el miedo.
Saludos y un abrazo.

Lakacerola dijo...

Totalmente de acuerdo, ni una coma que añadir.
Besos.

Adrián J. Messina dijo...

Lo bien que hacen tus entradas.
Por ello tengo admiración por tu trabajo. Doctrinas que siguen haciendo efecto.

Un abrazo.

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