Si usted es una de esas personas que cuando llega fin de año suele hacer un balance de su vida y promete hacer cambios como dejar de fumar, ser más amable con el prójimo o -en una versión más actualizada- con el medio ambiente, preste atención.
Gran parte de los consejos que circulan por ahí no sólo no sirven para reducir nuestra contribución al calentamiento global sino que además, si uno los sigue al pie de la letra, resultan más nocivos que si nos comportásemos como lo haríamos habitualmente.
Ésta es la conclusión de la "Guía para una vida más verde" publicada este mes en el Reino Unido.
El libro cuestiona, entre otras cosas, la idea de que reemplazar nuestro coche por uno más eficiente, lavar los pañales a mano en vez de usar desechables o consumir menos carne permite reducir nuestras emisiones de CO2.
Muchas madres han optado por lavar pañales, pero su costo ambiental, es superior al de usar los desechables.
Otro de los mitos que destruye es el de que consumir productos locales es una opción más verde que comprar productos importados. Un estudio revela que consumir carne de cordero de Nueva Zelanda en el Reino Unido -por la clase de pastos que los animales consumen- genera menos CO2 que la carne de cordero que se produce allí.
Comprar flores importadas de la soleada Kenia (siempre desde el Reino Unido) deja una huella menor de carbono que comprar flores en Inglaterra, que -aunque no hayan viajado, y por ende producido CO2, para llegar a destino- han crecido en invernaderos calentados con energía eléctrica.
La conclusión es que a la hora de poner un granito de arena para impulsar el bienestar del planeta, es importante poner el acento en los cambios grandes y no en las acciones pequeñas. Por ejemplo, hacer la menor cantidad de vuelos posibles (algo en lo que coinciden todos los ambientalistas) más que hacer el esfuerzo de dejar el coche para ir a hacer las compras a la tienda que nos queda a pocas calles.
En todo, a la larga, es importante conservar la perspectiva, además es fundamental involucrarse en el debate político y pedirle a nuestros representantes en el gobierno que hagan todo lo posible para que nuestro país, ciudad o región sean más verdes.