
Porque no me gusta la moda y porque conozco muy bien el manejo de los hilos de la manipulación, no había querido decir nada respecto al tema que es portada en todos los medios de información habidos y por haber, me he mordido los labios, he callado, pero esta mañana me he levantado con una idea metida en la cabeza y no se imaginan lo enorme de mi sorpresa al buscar algo similar en internet y encontrarme con miles y miles de paginas que de una u otra manera coincidían con mi forma de pensar.
El día anterior escuché de soslayo: las bolsas caen en picado excepto los valores de las multinacionales farmaceuticas, y se me clavaba una espinita, comenzaban a fluirme las ideas y las teorías, y pensaba: será que me estoy volviendo loco?.
En la red la especulación encuentra su vía libre. No es cuestión de darles bulo a todas las teorías que hay dando vueltas por ahí; pero es lo que se dice en el inframundo de la red. Para algunos no merecen un segundo de atención, para otros dan que pensar, unos celebran tanta imaginación, otros lamentan que se juegue con algo tan serio como la muerte. Pero estar, están. Crítico en primer lugar a los medios, porque este es su juego favorito, y en segundo lugar a los gobiernos que se valen de este juego para sus fines maquiavélicos.
Si algo les une a estas teorías es la creencia de que el miedo mueve el mundo. Gripe, peste porcina. Tanto da. La conspiranoia no distingue. Mientras que la realidad reescribe el guión de "28 días después", de Danny Boyle, con la diferencia de que el virus en la realidad tiene cura: el tamiflu.
Se pueden enumerar pestes famosas, pestes que diezmaron las poblaciones europeas en la Edad Media. Muertos que salen de los libros de historia y reviven en teorías conspiratorias y folklore popular. Teorías, sólo rumores, ciencia ficción para relatar la realidad. Por ejemplo, esa que apunta a que es sólo el principio de toda una conspiración para acabar, simplemente, con población activa. Su único argumento: que el virus H1-N1 ataca básicamente a hombres y mujeres entre 20 y 50 años. Una afirmación que, médicamente, no se explica. A su sombra se sacuden otras. Incluso que la refuerzan, como esa otra que indica que es el camino, siniestro, sin duda de acabar con la crisis. Por ejemplo, interpretando a su modo, sin duda, que "nada mejor para generar empleo que matar a una o dos generaciones enviándolas a la guerra". La Depresión del 29, dicen, se solventó con la II Guerra Mundial y no con las recetas de Keyness. Sólo que ahora, en vez de contienda militar, es la influenza quien se carga de las bajas del frente; la gripe aviar de 2005 no fue sino un intento de los americanos de desestabilizar la creciente economía asiática (empezó en Vietnam pero rápidamente se extendió por China y otros países); así que esta gripe porcina no es más que la respuesta china, la venganza para debilitar el mercado norteamericano. México ha caído en las redes por su propia desorganización. En Estados Unidos, en cambio, se reconducirá la alarma en un gran negocio llamado tamiflu -la solución para la gripe aviar, curiosamente- y salud privada.
La "gripe porcina", como entonces la aviar, ha roto las ventanas del peligro inminente. Ya se están encalando de cruces blancas las fronteras de Europa, en una batalla profiláctica que está a un paso de transformarse en la psicosis colectiva. Los hipocondríacos están condenados. En lo que, parece, un virus más mortal y veloz...pero perfectamente curable si te vacunas. Mejor prevenir, ya se sabe. Que así sea, pero habría, por ejemplo, que dejar muy claras todas las ondas contantes y sonantes que manan alrededor del antiviral Tamiflu.